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La Caracola: las tortillas de patata y tartas de queso más virales de Madrid

Las colas para comprar en un local del Mercado de Antón Martín se repiten cada día porque sus tartas y tortillas se han hecho famosas en TikTok. ¿Están tan buenas como para merecer la espera?

Yo también haría cola
Yo también haría colaLA CARACOLA

Todos los que esperan proceden del mismo lugar: las redes sociales. El pasado martes, frente al local de La Caracola, un negocio ubicado en el madrileño Mercado de Antón Martín, la cola acumula varios minutos de espera. El motivo, tortillas de patata y tartas de queso. Pero no son unas tartas y tortillas cualquiera: todas ellas llegan aderezadas con el dulce y rotundo sabor de la viralidad.

Ester Muñoz, propietaria y chef ejecutiva, descubrió el poder de las redes sociales hace no mucho. Durante unos cuantos años, el suyo no fue el puesto más grande ni el más popular. Es más, llevaban ahí desde 2014 y, aunque no les iba mal, al visitar el mercado nadie les prestaba especial atención. Todo cambió hace unas semanas: a un cliente se le ocurrió recomendar las tartas de La caracola en un video que publicó en TikTok, que ya tiene más de 118,6 mil de visualizaciones. Después de este video más de una docena de influencers han ganado miles de likes enseñando su experiencia en el local. Sin que nadie lo pudiera anticipar, la magia del algoritmo catapultó al negocio. Desde entonces, Muñoz, felizmente, no da abasto.

Tienes que esperar
Tienes que esperarLA CARACOLA

Cientos de jóvenes madrileños quieren probar los únicos productos que vende: tartas de queso y tortillas. La gente está dispuesta casi a cualquier cosa con tal de probar una porción, sin importar el tiempo de espera ni el frío que haga en mitad del invierno atrasado que vive estos días la ciudad. En La caracola venden solo dos productos: tortilla de patatas y tartas de queso. Pero eso no siempre fue así: Muñoz se dedicaba a la cartografía en el sector de las obras públicas, sin embargo, en 2008, con la crisis inmobiliaria, los recortes llegaron a su empresa y decidió probar suerte en el mundo de los fogones.

Empezó por el título básico de cocina y descubrió la pasión por la gastronomía; con 40 años, se matriculó en estudios de Dirección de cocina. Convencida del cambio de rumbo que acababa de dar a su carrera, compró un pequeño local en Antón Martín, una antigua casquería, y la reformó para vender comida para llevar. “Todo el mundo relaciona el mundo de la comida para llevar con pollo frito y pizza, pero yo quería ofrecer algo diferente. Quería vender comida sana y casera”, explica Muñoz.

Ya por aquel entonces, vendía sus hoy archiconocidas tortillas y tartas de queso hechas en horno. “Hago todo el montaje de la tortilla en el horno, desde el pochado de las patatas. Es más ligero porque uso menos aceite”, explica. La cocinera cree que es precisamente el uso del horno lo que da a sus preparados el punto distintivo que ha conquistado ya tantos paladares. Desde septiembre del año pasado, Muñoz y su marido decidieron cambiar un poco el concepto de su restaurante y centrarse en vender solo tortillas y tartas. Hicieron el cambio en enero, momento que coincidió con su explosión viral: “Antes, la edad de la gente que venía al local era mucho mayor. Ahora el público anda entre los 20 y los 30 años”.

Tartas y tortillas artesanales

Todas las tartas parten de la base de la “tarta madre”, como la llama Muñoz, una tarta de queso que fue creada para su padre y que es la que ha estado vendiendo todos estos años. Ahora, ha añadido otros sabores como el pistacho, que se ha vuelto la joya de la corona del restaurante. “La gente suele venir por la dupla: primero la tortilla y después un trozo de tarta de queso”, comenta Muñoz.

La base de todo son los huevos: su tarta de queso está hecha con huevos de corral de Galicia y una mezcla de quesos. No tiene base de galleta y los toppings van por encima. El precio de un trozo de tarta está entre cinco y seis euros. Por su parte, la tortilla normal cuenta con aceite de oliva virgen extra, cebolla pochada dulce y huevos de corral. También se puede pedir de chorizo, queso gorgonzola dolce o trufada. Una tortilla cuesta 11 euros, pesa 850 gramos y alcanza para 5 porciones, según el establecimiento.

Toda la comida se elabora en el local de forma artesanal, por lo que no solo han tenido que contratar más personal, sino que han abierto un segundo local en el mercado de Antón Martín y tienen previsto ampliar el negocio a un tercero en pleno barrio de Chueca. “Este es un espacio muy pequeño, y las instalaciones no están preparadas para recibir a tanta gente. Podemos molestar a los locales de al lado y a los vecinos con las colas”, confiesa Muñoz.

Casi cada día tiene que ampliar el obrador. “Cada día hacemos más tartas de queso y cada vez, al final del día, nos quedamos cortos”, dice Muñoz, que en este momento produce holgadamente más de un centenar de tartas al día. Después de una hora, la gente no para de llegar y sumarse a la cola: la mayoría de las opiniones en Google y TripAdvisor son buenas, pero también hay quien se siente decepcionado después de esperar más de una hora. Los demás locales de la planta están casi vacíos. “Lo hemos visto en TikTok y no nos hemos podido resistir”, explica desde la cola Diego Noques, de 27 años.

Noques pide para compartir con dos amigos tres tartas: una de pistacho, una clásica y una de lotus. Con el primer bocado de tarta de queso sonríe: “Sabe como la que hacía con mi abuela. Es muy casero, me encanta”. Sobre el sabor, el joven acierta a decir que "está muy dulce", y sobre el tamaño describe que “la porción está acorde al precio”. Probada por El Comidista, podemos asegurar que la cremosidad de la tarta obliga a tomarla con cuchara (o a arriesgarse a manchar el modelito del día en el intento). Aunque la primera vez mucha gente solo vaya por las redes sociales, la mayoría vuelve por el sabor. Confirmado: las tartas de queso de La Caracola no solo llevan likes, sino que están muy buenas.

Fe de errores: en la versión inicial de este artículo se decía que la tortilla pesa 1,6 kilos y da para 9 porciones.

Sobre la firma

Lucía Franco
Es periodista de la edición de El PAÍS en Colombia. Anteriormente colaboró en EL PAÍS Madrid y El Confidencial en España. Es licenciada en Comunicación Social por la Universidad Javeriana de Bogotá y máster de periodismo UAM-EL PAÍS. Ha recibido el Premio APM al Periodista Joven del Año 2021.

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