Quiero volver

El confinamiento se alarga y las ausencias se hacen recurrentes. Tengo pequeños tesoros que extrañar y algunos son comestibles

Un puesto de venta de verdura, en abril en Lima.
Un puesto de venta de verdura, en abril en Lima.Rodrigo Abd /AP

Por la segunda semana de confinamiento empecé a soñar con encuentros, sabores y cocinas. Llegó con ese momento en el que aceptas lo que estás viviendo y que, se mire como se mire, esto va para largo. Ochenta días después, normalizados el aislamiento, el dolor y el miedo y por lo menos con otro mes largo por delante -en Perú seguimos hasta el 1 de julio-, los sueños son cada vez más intensos. Sueño con la vuelta y añoro las cocinas. Lima se recluyó antes de acabar el verano y ya estamos con el cielo definitivamente gris, a punto de encarar el invierno; nos dejamos el otoño bajo techo pero el fi...