Ayuso hace cantar a la bancada del PP para defenderse de las críticas por el alcalde de Móstoles: “Son unos tristes”
La presidenta reniega ahora de Trump y dice que la medalla no se la otorga a él sino a una nación “ya sea de republicanos o democrátas”


La gente se preguntaba este jueves si Isabel Díaz Ayuso era trumpista. En las últimas horas hubo señales. La presidenta participó a través de un vídeo en un evento latino de ultraderecha que se celebró en Mar-a-Lago, la mansión de veraneo del magnate en Florida. Horas después, le concedió la medalla internacional a Estados Unidos por ser “un faro de la libertad”, precisamente ahora que su Gobierno persigue a inmigrantes por las calles y amenaza a otros países. Sin embargo, los que esperaban que Ayuso se colocara la gorra roja de Make America Great Again se han quedado con las ganas.
La presidenta, más bien, ha renegado de Trump en el pleno de la Asamblea de Madrid. Ni siquiera lo ha mencionado, como si no existiera. Y ha aclarado que, más que dárselo a él, le otorga la distinción a George Washington y Benjamin Franklin: “No se le da a un Gobierno, se da a una nación por sus 250 años de independencia. Quiero que quede claro que esa medalla va para una nación, esté un gobierno o el otro, a una nación compuesta por votantes republicanos o demócratas”. Parece poco probable que estas palabras aparezcan en el briefing de esta mañana en el Despacho Oval, pero de hacerlo, seguro que no le gustarían a Trump, alguien que llegó a aceptar el Premio Nobel de la Paz que le dieron a otra persona. Este trofeo dorado parece que tampoco le pertenece.
El tema de la medalla enciende a la oposición. Mar Espinar, la portavoz del PSOE, ha dicho que Ayuso se empeña en alinearse con “el lado inmoral del mundo”, en el que ha colocado a Trump, al argentino Javier Milei y a Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí. “Es usted una mala persona que se rodea de malas personas, cójase al mafioso de su gabinete (Miguel Ángel Rodríguez, conocido como MAR) y váyase a Mar-a-Lago”, le pidió Espinar. “¿De quién es usted fan, presidenta, de Bad Bunny o de Kid Rock [el artista elegido por el presidente estadounidense para su propio entretiempo del Super Bowl]?”, ha dicho, en referencia a la propuesta de la izquierda de concederle la medalla al cantante puertorriqueño, que defendió a Latinoamérica y a los migrantes en su reciente espectáculo de medio tiempo, en lugar de a la Casa Blanca.
Ha aparecido entonces el caso de Móstoles, el presunto caso de abuso sexual en el Ayuntamiento de esa ciudad, gobernado por el PP, que el partido trató de tapar. Ahí sigue en el cargo el alcalde, Manuel Bautista, ha dicho Espinar, y en la bancanda del pleno continúa el secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, al que envió Ayuso como “sicario” a que callaran a la supuesta víctima. (Serrano ha arqueado las cejas al escuchar la referencia gansteril). “Son ustedes como la mafia”, ha añadido Espinar.

Ayuso no se lo ha pensado dos veces en la respuesta y, como si estuviera en un show, le ha pedido a sus diputados que repitiesen a coro: “son us-te-des unos tri-stes”. Lo han hecho y se han reído. A la oposición le he parecido ridículo, pero la presidenta se ha llevado el aplauso y las risas de toda su bancada. Pero para ella, la exedil de Móstoles no es una víctima, sino “un ariete” que utiliza la izquierda contra el PP. La presidenta está segura de que la izquierda solo intenta destruirla, y para ello busca todo tipo de caminos. “Compórtese como una parlamentaria y no como si estuviera en una taberna de puerto”, le ha dicho a Espinar, a quien ha pedido “respeto”.
Espinar ha dicho que Ayuso se empeña en avergonzar a los madrileños con su cercanía a presidentes como Javier Milei, Benjamín Netanyahu, Donald Trump. “¿Quién es su faro en el mundo libre? ¿Trump, [el pederasta Jeffrey] Epstein, los agentes del ICE que están persiguiendo a gente por hablar español?”, le ha espetado.
En el turno de Más Madrid, Manuela Bergerot, portavoz del partido, le ha hecho una especie de advertencia a la presidenta, que se ha opuesto a la ley que quiere promover el Gobierno central para frenar la privatización de la sanidad: “Vamos a recuperar la sanidad madrileña para los madrileños, vamos a sacar a Ribera y a Quirón con Mónica García [la ministra de Sanidad] y su novio va a tener que buscarse un trabajo de verdad”. Ayuso ha dicho luego que, para el Ejecutivo de Sánchez, “si se bloquean los servicios públicos, mejor”, porque lo que buscan es “el caos” para que nada funcione “en España entera”. “Mientras tanto, nosotros seguimos trabajando por los servicios públicos”, ha asegurado.

El asunto de la inmigración ha vuelto a generar polémica. Vox, como siempre, ha empezado su intervención acusando a Ayuso de promover la llegada de extranjeros y hasta de inventarse bulos, como que ellos trabajan para Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno. “Los colegios”, ha dicho Isabel Pérez Moñino, “se están llenando de velos”. “A ver cuándo usted critica el islamismo en Madrid”, ha retado a Ayuso. No la ha intimidado, como ha demostrado su respuesta pocos segundos después: “Tengo muy claro el modelo que quiero para Madrid: la izquierda lo que quiere es la islamización y la inmigración pobre. Ustedes directamente están contra los inmigrantes y nosotros lo que queremos es la integración y prosperidad de los inmigrantes”. Y ha acabado su intervención, como si todo hubiera quedado muy claro.
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