Los murales de Puerta Cerrada de Madrid, destrozados por grafitis

Unos andamios, colocados para arreglar grietas en la fachada, cubren desde febrero las dos obras que pintó Alberto Corazón por iniciativa de Tierno Galván en 1983

Unos turistas escuchan a un guía ante los murales de Puerta Cerrada en La Latina, llenos de grafitis este viernes.
Unos turistas escuchan a un guía ante los murales de Puerta Cerrada en La Latina, llenos de grafitis este viernes.Samuel Sánchez

“¡Qué pena!”, exclama este viernes Saturnino Vera, presidente de la asociación de vecinos Cavas-La Latina del distrito de Centro de Madrid, al ver el “lamentable estado” en el que se encuentran los famosos murales de la plaza de Puerta Cerrada, entre las calles de Segovia y de Toledo, “en los que se explicaba a madrileños y turistas el origen de la ciudad”. Vera cuenta que las obras, una celosía con una enredadera y una composición con el lema de la ciudad Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son, están cubiertas por lonas verdes y andamios desde el pasado febrero para arreglar unas grietas en la fachada del edificio y que han aparecido ahora completamente cubiertas de grafitis. “Los han destrozado, qué poco respeto hay hacia la obra de los demás”, se queja Vera, que critica que los andamios no estuvieran provistos de alarma, lo que ha permitido que se trepe por ellos y pintar encima de las obras.

“Madrid deja de ser Madrid cuando sus iconos son arrasados”, subraya el presidente de la asociación, que recuerda que “Puerta Cerrada es parada obligatoria” de los tours para enseñar a los turistas dónde estaban las puertas de la ciudad medieval y el significado de “mis muros de fuego son”. Vera explica que cualquier obra que se ejecuta en edificios del centro histórico requiere de un permiso especial por parte del Ayuntamiento al tener una especial protección, por lo que reclama a los dueños del edificio y al Consistorio que “se respete el patrimonio, se limpien los grafitis y se restablezcan los murales”. Fuentes municipales detallan a este diario que “se están llevando a cabo obras de reparación de la fachada, ya que el edificio no pasó la ITE de 2021″ y que, al pedir la licencia, intervino la Comisión Local de Patrimonio Histórico, que ordenó la conservación de los murales”.

Las pinturas, que ocupan las medianeras (paredes ciegas) de un edificio de la calle Segovia esquina con Toledo, a dos pasos de la plaza Mayor, fueron ejecutadas en 1983 nada menos que por el más famoso de los diseñadores españoles, Alberto Corazón, por iniciativa del alcalde Enrique Tierno Galván en un intento de recuperar la tradición muralista de la ciudad y de revitalizar el centro.

Así eran los murales de Puerta Cerrada.
Así eran los murales de Puerta Cerrada.Santiago Barrio (Getty Images)

La mañana de este viernes, un guía explica la historia de la capital a un grupo de turistas que intentan soportar el calor con gorras y sombreros frente a esta fachada, afectada por una gran grieta que la recorre de arriba a abajo. “Y os preguntaréis por qué ya no está la puerta. La tiró Felipe II”, revela el guía, Víctor Torres, que indica que Puerta Cerrada es un punto esencial en su ruta. “El primero que llega se pone. Hay varios tours que pasan por aquí”, añade Torres, de 29 años. En unos minutos, aparece otro grupo de 30 turistas con otro guía al frente.

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En el quiosco de la plaza, entre las revistas perfectamente colocadas, se esconde Antonio Izquierdo, de 61 años, que sigue con el negocio familiar de sus abuelos. “El Ayuntamiento colocó los andamios en febrero y los grafiteros han fastidiado la fachada. Han aprovechado para subirse por las escaleras y pintar la pared. Es una pena”, cuenta. Lo mismo opina Valeriano Ferrería, de 77 años, que, como cada mañana, se sienta en uno de los bancos de la plaza con su muleta y un sombrero blanco. Asturiano afincado en Madrid desde hace 57 años, asegura que “el Ayuntamiento ha paralizado la obra” y que las fachadas fueron vandalizadas hace dos semanas: “Vinieron de noche y pintaron sobre los murales, antes no estaba”.

El edificio es “de Manolo del Valle, un arquitecto que hizo mucho dinero”. Tiene cinco pisos y dos locales comerciales con un restaurante y un bar de copas. En el vestíbulo, presidido por un gran espejo y flores lilas, está la portera, María, que no quiere desvelar su apellido. La mujer se limita a decir que es una incógnita y que el mural está protegido, mientras cierra la puerta. Aquí conviven inquilinos, turistas de pisos turísticos y vecinos del barrio de toda la vida. Los comerciantes de la zona reconocen que todo es misterio. Juan Ventura, de 59 años, camarero de la taberna El Madroño, dice que “aquí nadie está trabajando” mientras señala un cartel que cuelga de la fachada en el que se lee Cárdenas rehabilitación de edificios.

De seis murales, solo queda uno

Este bodegón de frutas es el único mural de Alberto Corazón que queda en Puerta Cerrada.
Este bodegón de frutas es el único mural de Alberto Corazón que queda en Puerta Cerrada.Asociación de vecinos Cavas-La Latina

En 1983, la Gerencia Municipal de Urbanismo cerró al tráfico dos de las calles que confluyen en Puerta Cerrada y Alberto Corazón ejecutó en total seis murales en distintos puntos, pagados a medias Coca Cola y por el Ayuntamiento. De las tres obras originales de ese lado de la plaza, solo sobrevivían, aunque a duras penas y muy desmejoradas, las dos que ahora están cubiertas por grafitis.

Una es una enredadera en celosías de madera y, la otra, un pedernal tallado sobre agua y golpeado por enorme hierro, en referencia al primer emblema de la ciudad, del siglo XII, en el que también aparecía un pedernal, hierro, chispas y agua. Este escudo fue sustituido por el oso y el madroño en tiempos de Alfonso X. Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son, la frase que destacaba sobre el fondo violeta de todo el conjunto, estaba en el emblema y sintetiza el hecho de que los árabes levantaron la primera Mayrit sobre aguas subterráneas y arroyos y de que de su primera muralla defensiva, hecha de sílex, saltaban chispas o lenguas de fuego al ser atacada con flechas. Había un tercer mural, un trampantojo que simulaba una fachada decimonónica, que desapareció tras la apertura de varios balcones reales.

De los otros tres murales, el más icónico se perdió en 1995. Se trataba del gallo carnicero, que decoraba la medianería del número 3 de Puerta Cerrada y que fue portada de un número que la revista Newsweek dedicó a Madrid en plena Movida. Pero, para arreglar unas goteras de la fachada, los vecinos hicieron obra y cubrieron el muro donde estaba el gallo de color salmón claro. “Lo doloroso es la falta de respeto y aprecio hacia la ciudad”, criticó Corazón, autor de los logotipos más reconocibles del país como los de Paradores Nacionales, Cercanías o la ONCE y fallecido en febrero de 2021.

El Ayuntamiento ordenó que se volviera a pintar y el diseñador se ofreció a hacerlo, pero los vecinos contestaron que "el gallo, que lo ponga el alcalde en su casa" y nunca se recuperó (en su lugar, ahora hay uno de la artista Hilda Palafox). El segundo, un paisaje, desapareció en 2011 con todo el edificio, que fue demolido. De los seis, pervive el bodegón de frutas y verduras situado en la esquina de la Cava Baja, sobre el bar La Terraza, aunque también con grafitis.

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