LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

El Isabel Zendal se inaugura hoy sin pacientes y con 90 sanitarios: ¿qué ocurrirá a medio y largo plazo?

Tres expertos en gestión e infraestructura hospitalaria analizan y dan algunas claves sobre este espacio en el que la Comunidad de Madrid ha invertido ya más de 100 millones de euros

La presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, en el acto de inauguración del hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal. En vídeo, Ayuso inaugura el hospital Enfermera Isabel Zendal. FOTO: CHEMA MOYA (EFE) / VÍDEO: QUALITY

La presidenta de la Comunidad de Madrid, la popular Isabel Díaz Ayuso, ha inaugurado este martes el Hospital Enfermera Isabel Zendal. Un centro cuya construcción comenzó el 7 de julio y aún no ha finalizado, definido primero como hospital de pandemias y luego como hospital de emergencias, porque no hay ningún antecedente en Europa y su futura utilización es inconcreta. No abrirá al completo, sino uno de los pabellones, con 240 camas de agudos, 16 de UCI y 32 de cuidados intermedios, el 27% de la capacidad prevista. Sin pacientes, que empezarán a llegar después del puente de diciembre. No llenarán todas las camas de agudos ni las de críticos, se planea abrir entre tres y cuatro de cuidados intensivos. Y con una plantilla incompleta, empezarán a trabajar unos 90 sanitarios de los 669 que se necesitan.

Esta es la realidad actual del centro, con un futuro inmediato poco concreto. ¿Qué ocurrirá a medio y largo plazo? ¿Cómo afecta este proyecto al sistema sanitario de Madrid?

La evolución en las últimas semanas de la pandemia de coronavirus mantiene una tendencia a la baja en la que se reducen el número de nuevos positivos y, de forma más lenta pero también continua, la de ingresos hospitalarios y ocupación de las UCI. Este martes, los hospitales madrileños tenían 1.474 pacientes ingresados en plantas de agudos y 343 en UCI, una ocupación del 11,5% y del 76% respectivamente. Muy por debajo del pico en la primera ola de la pandemia —con más de 1.500 críticos en las unidades de cuidados intensivos y más de 15.000 en hospitalización—, y también por debajo de la segunda, que acumuló 3.328 en agudos y 505 en UCI entre finales de septiembre y principios de octubre.

Mientras estas curvas bajaban, el Isabel Zendal se levantaba en una parcela en Valdebebas, junto a Ifema. Primero, con el objetivo único, según la Comunidad, de acoger pacientes de coronavirus; después, desde hace unas semanas, también abierto a “cualquier necesidad asistencial”. Con el contexto epidemiológico actual, el antecedente reciente del hospital de campaña de Ifema y la casuística de Madrid, tres expertos en gestión e infraestructura hospitalaria analizan y dan algunas claves sobre este espacio en el que la Comunidad ha invertido ya más de 100 millones de euros.

El concepto hospital

Llamarlo hospital no es adecuado, ni cumple las funciones ni las características técnicas que ha de tener”, apunta como cuestión inicial José León Paniagua, doctor arquitecto en el Instituto de Salud Carlos III con una larga experiencia en el diseño y construcción de hospitales desde el antiguo Insalud. Pone un ejemplo con la proporción de camas de UCI y agudos en un hospital del mismo tamaño: “En uno con 1.000 camas, el 10% son UCI de varias especialidades y en la atención a pacientes covid no se entiende la de este centro [16 de UCI y 32 de cuidados intermedios], es una cifra ridícula”. En el fondo, sigue, “es un hospital tradicional, del siglo XIX, donde el 90% eran camas y el resto otras cosas. En un hospital actual el 25% es hospitalización y el resto otras áreas”.

Un hospital ha de contar no solo con camas de hospitalización, sino con otras áreas como las dedicadas a docencia e investigación, urgencias o medicina nuclear

La propia Comunidad no alude a plantas o áreas, sino a “pabellones” o “módulos”. La configuración, alega el experto, “es muy parecida a Ifema, que es el tipo de instalación con la que se responde a este tipo de situaciones sanitarias: provisionales o ya construidas, de gran escala”. José Antonio Moreno, cirujano, exgerente de varios hospitales como el Gregorio Marañón, jefe de estudios de la Escuela de Servicios Sanitarios y Sociales de Canarias de 1998 a 2004 y presidente de Gihsa, consultora especializada en sanidad, enumera las áreas que tendría un centro de esta capacidad (1.056 camas), dedicadas a diagnóstico y tratamiento, con una extensión parecida a la de hospitalización: “Docencia e investigación, urgencias, radiología, radioterapia, medicina nuclear, laboratorio, hospital de día, rehabilitación y gabinetes de exploración diagnóstica y tratamiento para casi todas las especialidades, médicas y quirúrgicas”.

Centro “de pandemias”

El concepto “de pandemias” es desconocido para los especialistas porque hay razones para que no exista ningún precedente. “La mayoría de los países tienen unidades asistenciales especializadas en enfermedades infecciosas”, dice Moreno. “El uso de edificios se define normalmente por un plan funcional [una explicación técnica sobre las utilidades, los requerimientos y demás cuestiones que definen los aspectos funcionales de un espacio], obligatorio desde la Ley General de Sanidad de 1986. Aquí no hay programa porque resulta imposible, porque una pandemia no se puede dimensionar y, en la medida que no puedes dimensionar un problema, no puedes dar respuesta definida”, explica Paniagua.

José Luis Martínez Almeida, alcalde de Madrid, durante la inauguración del Hospital Enfermera Isabel Zendal. En vídeo, cruce de declaraciones por la inauguración del Hospital Enfermera Isabel Zendal.FOTO: EFE / VÍDEO: ATLAS
Una pandemia no se puede dimensionar y, en la medida que no puedes dimensionar un problema, no puedes dar respuesta definida
José León Paniagua

José Ramón Repullo, profesor de planificación y economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad, alude a que “esta operación solo puede entenderse desde la política y la imagen. Es básicamente incomprensible desde la perspectiva de gobernanza y gestión de la sanidad”.

El futuro

Según la apertura de la que ha informado la Comunidad, el Zendal empezará a acoger unas cuantas decenas de pacientes después del puente de diciembre en el pabellón número dos; mientras que, de los otros dos, uno va a quedar libre, para futuros usos, y otro está sin equipar. La previsión de Repullo es que los pacientes ingresarán en “modo IFEMA”: “Una serie de casos leves, de aislamiento o cuarentena, que podrían haber sido alojados en áreas no utilizadas, en hoteles o en carpas anexas a hospitales generales, con mayor racionalidad clínica y costes mucho menores”.

Los pacientes [del Zendal] podrían haber sido alojados en áreas no utilizadas, en hoteles o en carpas anexas a hospitales generales, con mayor racionalidad clínica y costes mucho menores
José Ramón Repullo

Pero, ¿qué ocurrirá si esa es la máxima ocupación del centro? Para Paniagua, al no tener programa funcional, “habrá múltiples propuestas, es un contenedor que puede convertirse en un caos si no se planifican las necesidades reales que existen”. Por el momento, el Ejecutivo de Díaz Ayuso ha sumado, previsiblemente, un edificio de usos múltiples en el que estarán los centros coordinadores del Servicio Madrileño de Salud y del Summa 112 y el Laboratorio Regional de Salud Pública. Además, se informa en el dossier de este centro, “la infraestructura se caracteriza por su polivalencia” y esto “permite estar preparado para afrontar, no solo un posible rebrote de covid, sino para hacer frente a cualquier tipo de epidemia, emergencia o catástrofe”.

“¿Todo puede hacerse? Sí, pero actualmente no está preparado para eso”, alude Paniagua sobre la inexistencia de áreas como la quirúrgica. Moreno recuerda la primera ola: “Nos cogió por sorpresa y las carencias del Sistema Nacional de Salud casi nos hacen naufragar, por falta de recursos suficientes y adecuados”. Y asegura que “aunque solo se usase para enfermedades infecciosas y tras dominar la pandemia quedase medio vacío, sería aconsejable su existencia en previsión de otras necesidades futuras. Madrid necesita incrementar los recursos sanitarios”. Paniagua puntualiza: “Hay decisiones previas de cómo es la estructura y la distribución que no se hicieron, aquí está el tema de las prisas y los plazos, no ha habido reflexión sobre todo esto y una posible reconversión”.

Aunque solo se usase para enfermedades infecciosas y tras dominar la pandemia quedase medio vacío, sería aconsejable su existencia en previsión de otras necesidades futuras
José Antonio Moreno

¿Transformación factible?

Con las características actuales, el Isabel Zendal necesitaría cambiar para convertirse en un hospital. Moreno alude al pabellón que queda inutilizado por el momento: “Y todo el centro es de fácil transformación”. Está convencido de que este centro “es necesario para aproximar los recursos hospitalarios de Madrid a la media nacional de camas en funcionamiento”. La región, explica, “está a la cola de camas por habitante. Las enormes listas de espera de la actualidad justifican su dotación como hospital general”. Para este especialista con más de medio siglo de experiencia, con el incremento de más de 1.000 camas que supondría el Zendal a pleno rendimiento, “más las 12.769 que tiene actualmente, llegará a 13.769 (2,04 por cada 1.000 habitantes) todavía por debajo de la media nacional (2,4)”. Esa es la razón por la que un nuevo hospital público de esas dimensiones “no es un disparate sino una necesidad”. Matiza: “Aprovechar para dotarlo de unidades adecuadas a enfermedades infecciosas es un acierto. Dedicarlo en exclusiva a ellas sería un error”.

Podría ser parcialmente un centro para personas sin hogar, ¿qué mayor emergencia que las personas que no tienen un techo?
José León Paniagua

Paniagua se encamina hacia otro lugar relacionado con el posible futuro del hospital de La Paz, para el que varios expertos recomendaron levantarlo de nuevo frente a la parcela que queda actualmente frente al Isabel Zendal: “Podría servir de apoyo no asistencial a ese hospital, como centro de distribución y logístico, básicamente sería de uso administrativo”. Y también, propone, “podría ser parcialmente un centro para personas sin hogar, ¿qué mayor emergencia que las personas que no tienen un techo?, abandonadas durante mucho tiempo por el sistema. Quizás no para todos ni de forma definitiva, pero podría tener así un buen uso”. No ve como solución factible convertirlo en un hospital: “Con ese tamaño tendría que reducir el número de camas para albergar el resto de áreas necesarias, quedarían alrededor de 220 [un tamaño parecido al Infanta Leonor, en Vallecas]”.

Inversión a largo plazo

“Invertir en construcción de hospitales no es un problema”, arguye Moreno: “El problema está en los gastos de sostenimiento, que superan cada año a la inversión de su construcción. Podemos comprobarlo en los siete nuevos hospitales de Madrid [los que construyó durante su mandato Esperanza Aguirre]”. Para Paniagua el gasto que requiriría una reconversión del Zendal es “una intervención que no tendría sentido”, y cifra en al menos “el 50% de lo que ya se ha invertido” para realizar esa posible transformación.

Si ambos expertos hubiesen tenido que decidir dónde llevar los más de 100 millones de euros que ya acumula el Zendal, lo tienen claro. “Probablemente es más necesario aumentar los recursos en atención primaria (domiciliaria) y atención secundaria (centros de salud con urgencias 24 horas y camas de observación)”, opina Moreno. “Podrían haberse dedicado a reforzar primaria, a personal y material fungible”.

Probablemente es más necesario aumentar los recursos en atención primaria (domiciliaria) y atención secundaria (centros de salud con urgencias 24 horas y camas de observación)
José Antonio Moreno

Las “dudas actuales sobre la funcionalidad real” de este centro, añade Repullo, son las mismas que las de su futuro tras la pandemia: “Inconcebible [la funcionalidad] en este momento”. Cree que los argumentos con los que la Comunidad defiende el proyecto son “pintorescos”: “Por ejemplo, el que esté al lado de un aeropuerto internacional. Jactarse de este cualidad deja a todo el mundo perplejo, ya que un hospital se relaciona y justifica por la población a la que cubre y protege, y las distancias de isócronas [o líneas de igual accesibilidad, que permiten identificar las diferencias en la facilidad de acceso en los ámbitos de influencia de los centros sanitarios y analizar la distribución espacial de accesibilidad a ellos] a los núcleos poblacionales son las que determinan su viabilidad y dimensión”.

Pero “el ladrillo es más atractivo, porque da mayor rendimiento en votos”, dice Moreno: “España es el país de la Unión Europea que menos gasta en sanidad (6,4% del PIB). Este es el principal problema que deben afrontar los responsables políticos en sanidad, para garantizar el derecho a la salud de los españoles”. Y concluye: “Construir un hospital, una vez tomada la decisión, es responsabilidad de directivos sanitarios. Pero los políticos hacen gestión y los gestores (algunos) hacen política. Por eso ambos lo hacen de forma deficiente, con demasiada frecuencia”.


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