La crisis del coronavirus

Enfermeros en huelga en Madrid: “Nos han llevado al límite, no podemos más”

El sindicato Satse califica de “éxito" la primera jornada de paros, a la que están convocados casi 30.000 profesionales de forma indefinida

Protesta de enfermeros, esta mañana en un centro de salud de Madrid.
Protesta de enfermeros, esta mañana en un centro de salud de Madrid.Europa Press

“Sois unos impresentables”, le afea un paciente a la enfermera Laura Bonillo en el centro de salud Fuente la Reina del barrio del Pilar de Madrid. La razón del cabreo es que Bonillo esta mañana solo atiende a urgencias porque está, como otras dos de sus compañeras de turno, en servicios mínimos de la huelga indefinida convocada por el sindicato Satse desde este miércoles en atención primaria, hospitalaria, Summa 112 y residencias públicas de la Agencia Madrileña de Atención Social. Sus otras tres compañeras la han secundado. “Encima he tenido que aguantar hasta insultos. No nos ponemos de huelga por gusto, nos ponemos en huelga porque nos han llevado al límite. Y lo hacemos por nosotros y por todos los madrileños, para defender el derecho del enfermo a ser atendido en condiciones”, proclama Bonillo, que tiene 27 años y es especialista en comunitaria, el equivalente en enfermería al médico de familia. Lleva tres meses de interina en el Servicio Madrileño de Salud después de seis largos años penando en suplencias de días y de horas.

Frente a los que opinan que en plena pandemia no es momento de huelgas sanitarias o educativas, Bonilla defiende que sí lo es: “En marzo sufrimos una sobrecarga brutal y nadie se quejó. En los hospitales tuvimos el triple de trabajo, nos anularon festivos y vacaciones, hacíamos jornadas larguísimas, no teníamos mascarillas ni EPIS... y no nos planteamos hacer nada y a lo mejor era cuando habría que haberlo hecho. Pero ya está bien, no podemos más”. A Bonillo lo que más le frustra es “no poder tratar a la gente” como debería “por falta de tiempo o por falta de recursos materiales y de personal”.

Como ejemplo de hasta qué punto se ha precarizado la Sanidad Pública en Madrid cuenta que no tienen ni apósitos. “La población está aceptando como normales cosas que no lo son, como llevar desde marzo sin asistencia médica presencial o ir al centro de salud a que te hagan una cura y que te receten el apósito para que te lo compres tú”, denuncia Bonillo, por no hablar de “las lista de espera de aquí te espero”.

También critica la fuerte inestabilidad y precariedad laboral y la ausencia de medidas de conciliación que padecen, encadenando contratos temporales de hoy aquí y mañana allí, así como que no se tengan en cuenta las especialidades en la bolsa de trabajo. “A un amigo lo acaban de pasar de urgencias a una UCI de la noche a la mañana, cuando en la carrera solo hicimos dos meses de prácticas en UCI. Está que tiembla y rezando para que no se le mueran pacientes”, explica, para recordar que los primeros perjudicados no son los profesionales sino los pacientes. “Si hubiera personal para monitorizar tu trabajo... pero estás tú solo con todo", se lamenta Bonilla, que reclama que, como ocurre con los médicos, “se reconozca la formación y la experiencia” a la hora de asignar puestos. En Madrid, detalla Satse, solo están reconocidas como especialidad las matronas, pero no tienen bolsa de trabajo propia.

El sector también reclama opción a un trabajo estable, que se convoquen oposiciones todos los años pero para crear empleo de verdad, no para cubrir jubilaciones o para hacer fijos a interinos. “Yo me presenté en mayo del año pasado y todavía no se nada, no se ha resuelto, no sé si he aprobado, aunque plaza no tengo fijo porque llevo poco de interina”, cuenta, para denunciar también las “brutales" diferencias de sueldo entre comunidades. Según Satse, los enfermeros de los ambulatorios de Madrid son los terceros peor pagados. Ahora, con la covid, todo ha ido a peor. Como ejemplo, cita el final del lema PCR para todos y lo que está pasando en los colegios: “Para cuando nos llegan los niños para la PCR ya han terminado hasta la cuarentena y encima no se hacen a los contactos”. “Estamos muy quemados, a la Sanidad pública se la están cargando”, confiesa Bonilla, que es “de aquí” y que se plantea seriamente irse.

Por todo esto, Bonillo querría ponerse en huelga, pero no puede. En los centros de salud, los servicios mínimos son de un 70%, pero en determinados departamentos, como urgencias, diálisis, reanimación y cuidados críticos, suben al 100%. Los convocantes los consideran “abusivos” y aseguran que lo que se busca es “entorpecer una protesta que lleva tiempo larvándose”. Estos servicios mínimos tan altos, sumados a la carestía de las plantillas, ha llevado a la paradoja de que ″hoy hay más enfermeras currando que ayer", sostienen fuentes del sindicato, que aseguran que en muchos centros de salud la falta de enfermeras ha hecho que todas las disponibles sean declaradas servicio mínimo. Es más, en algunos ambulatorios “se ha tenido que recurrir a la contratación para la huelga porque el servicio estaba en el 60%”.

Un portavoz de Sanidad, que cifra en un 2,05% el seguimiento del paro, alega que “los servicios mínimos son los necesarios para garantizar la asistencia teniendo en cuenta la situación epidemiológica”. El martes se celebró "la primera reunión con el comité de huelga y estamos en el proceso de negociación para poner fin al conflicto”, añade Sanidad.

Jesús García Ramos, portavoz de Satse, niega que hayan comenzado las negociaciones y califica de “éxito” la movilización. “Casi el 100% de los que podía ponerse en huelga lo ha hecho”, declara. García calcula que, para llegar a las ratios que marca la OCDE, en Madrid harían falta 12.000 enfermeras, 4.000 de ellas solo en atención primaria para igualar la media nacional, que está en 66 por 100.000 habitantes, mientras que en Madrid es de apenas 49. “El sistema informático de la bolsa es del Cretácico y de todo menos transparente”, añade García a las quejas de Bonilla. “Se imponen sanciones desproporcionadas, si te llaman para incorporarte esta tarde y dices que no, te ponen el último de la lista durante un año”, describe el portavoz, que achaca a esta precariedad que “los héroes que vinieron en marzo a Madrid ya no quieran venir”. “La principal crisis sanitaria que tenemos es de incompetencia", concluye García Ramos.

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