Reig Pla, el obispo objetor, y las misas por decreto

Los templos de los 55 municipios de la diócesis de Alcalá de Henares tienen autorización para seguir celebrando la eucaristía

Fachada de la iglesia de los Santos Juan y Pablo de San Fernando de Henares. GOOGLE MAPS
Fachada de la iglesia de los Santos Juan y Pablo de San Fernando de Henares. GOOGLE MAPS

Una iglesia de San Fernando de Henares fue desalojada el lunes cuando se celebraba misa en pleno estado de alarma. A requerimiento de la policía, los asistentes se marcharon sin que nadie fuera sancionado. No fue un hecho aislado: la diócesis de Alcalá de Henares, a la que pertenece San Fernando junto con otros 54 municipios del este de la región como Torrejón de Ardoz, Rivas Vaciamadrid y Meco, es de las pocas que no han suspendido los actos religiosos en España. El obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig Pla, se ha declarado objetor.

Eran las siete y media del lunes cuando un vecino avisó al 091 —teléfono de emergencias de la Policía Nacional— porque estaba viendo a gente entrar en la parroquia de los Santos Juan y Pablo. Según una portavoz policial, dos agentes comprobaron que ni los fieles, cinco en total, ni el cura llevaban mascarilla o guantes, por lo que consideraron que lo mejor era terminar el acto “para preservar la salud pública”. El sacerdote, Miguel Ángel Nieto, explicó en un comunicado que los agentes los invitaron a abandonar la iglesia o serían sancionados. “Se cumplían las distancias de seguridad sobradamente”, opinó.

El sacerdote, Miguel Ángel Nieto, explica en un comunicado publicado en redes sociales que los agentes los invitaron a abandonar la iglesia o, de lo contrario, serían sancionados. "Éramos solo cinco feligreses y el cura, por lo que se cumplían las distancias de seguridad sobradamente”, opina.

El estado de alarma, que establece que solo se puede salir de casa para actividades esenciales como ir a trabajar o a la compra, no prohíbe las eucaristías, pero condiciona su celebración a “evitar aglomeraciones” y a que se pueda “garantizar una distancia mínima de un metro” entre asistente y asistente. Por su parte, el Ministerio de Sanidad vetó los funerales, pero no dijo nada del resto de celebraciones. Tras el decreto del 15 de marzo, la Conferencia Episcopal (CEE) recomendó a los católicos que siguieran las misas por televisión y su presidente, el cardenal Juan José Omella, pidió a los fieles que fueran “disciplinados” y que no salieran de casa.

En consecuencia, la gran mayoría de las 70 diócesis de España optó por no seguir celebrando misas y los obispos dispensaron a sus fieles de la obligación de participar en la misa de los domingos. "Por decreto del sr. cardenal, se suspende todo acto público incluso la celebración de la eucaristía diaria y dominical mientras se den las circunstancias graves que estamos viviendo”, es el cartel que reza por ejemplo en las puertas de las iglesias de la capital.

Sin embargo, Juan Antonio Reig Pla, obispo de la diócesis de Alcalá de Henares a la que pertenece San Fernando, decidió mantener las misas, lo que lo convirtió en uno de los pocos prelados que no las interrumpió junto con el de Cádiz. ¿Alguna diócesis más? La CEE lo desconoce. “No tenemos el dato de cada diócesis porque son independientes y han dispuesto sus propias normas”, responden fuentes de la Conferencia, que aclaran que “las misas no se han suspendido, se han suspendido las misas públicas”. “Se siguen celebrando con un pequeño grupo de fieles, sin convocar al pueblo de Dios”, añaden.

En opinión de la Conferencia, el artículo 11 ―el que dispone las medidas en relación con los lugares de culto y con las ceremonias civiles y religiosas― “autoriza el culto” y puede “celebrar la eucaristía el sacerdote solo, en el templo más próximo al domicilio o en su casa, sin pueblo, con la posible participación de alguna persona que viva cerca”.

En una entrevista en la que explicó los motivos de su decisión, Reig Pla afirmó que “la santa misa es el cielo en la tierra y sin ella el hombre desfallece”. “No podemos privarnos ahora de ella, cuando la crisis del coronavirus está poniendo en evidencia el individualismo de la sociedad. Con esta decisión he querido enfatizar que Dios no nos abandona nunca”, remachó.

Frente a la postura de Reig Pla, el arzobispo de la capital, Carlos Osoro, celebra todas las tardes misa en la catedral de la Almudena pero a puerta cerrada y retransmitida por YouTube. En Barcelona, el arzobispado ordenó su suspensión, pero al menos una basílica sigue celebrando misas por la puerta de atrás, informa Rebeca Carranco. En Andalucía, el obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez, José Mazuelos, médico de formación, emitió una autorización para que los fieles que acudieran a misa, unos certificados que después retiró, y en Semana Santa visitó las hermandades para hacer estación de penitencia en cada templo, informa Jesús A. Cañas.

Además, la Catedral de Granada fue desalojada el pasado 10 de abril, Viernes Santo, cuando oficiaba la eucaristía el arzobispo, Francisco Javier Martínez, ante una veintena de fieles. Preguntada por este caso en la rueda de prensa diaria del Comité de Gestión Técnica del Coronavirus, la portavoz de la policía, María Pilar Allué, aclaró que “la normativa vigente no ampara la realización de este tipo de actividades [la celebración de misas] durante el confinamiento”. En Cádiz, Sevilla, Valladolid, Murcia y Valldoreix (Barcelona) la policía también ha interrumpido misas.

Reig Pla, polémico por comparar el aborto con la guerra civil y por vincular homosexualidad y pederastia, ha emitido hasta cinco decretos al respecto. En el segundo, del 13 de marzo, estableció “la apertura de los templos en horario habitual y mantener los horarios habituales en las celebraciones eucarísticas” y, “si se viera necesario reducir el número de fieles, multiplicar las celebraciones para atender al máximo recomendado de un tercio de ocupación que pueden tener los lugares cerrados”. También estableció medidas de higiene como retirar el agua bendita y no abrazar o estrechar la mano durante la paz.

Hasta este lunes, no se habían reportado incidentes ni desalojos en las iglesias de la diócesis madrileña. “Por más que les he mostrado el artículo 11 del decreto de alarma y los feligreses han mostrado todos el papel del Obispado que nos invitaron a repartir como salvoconducto hacia la Policía, me han dicho que si no suspendía la misa nos sancionaban”, relata el sacerdote.

Al final, el párroco decidió darles la comunión y dar por concluido el oficio. Nadie fue sancionado. Tras hablar con el Obispado, sostiene el cura en su nota, le comunicaron que siguiera celebrando las misas “con normalidad", pero con precauciones para no llamar la atención ni ser detectado, como no dejar "las puertas abiertas de par en par ni las luces que dan a la calle encendidas”. “También quitar las campanas que anuncian la misa y explicar a los feligreses que la puerta estará siempre cerrada aunque sin llave para que puedan pasar y la vuelvan a dejar cerrada”.

A juicio del párroco, la Policía “no puede entrar en un templo ni paralizar una misa sin un requerimiento judicial firmado. Han cometido allanamiento de morada. Si insisten en denunciar, que denuncien. Se recurre y ellos serán sancionados por precaución por saltarse la ley”.

¿Qué opina la CEE del desalojo de la iglesia? “La actuación policial, legítima en la calle, puede haber sido desmedida en los templos, sobre todo cuando se ha interrumpido una celebración ya comenzada, pues olvida el artículo 11 del decreto", afirma el portavoz, que recuerda que estamos “en un estado de alarma, no de excepción”. "En la aplicación de la normativa ha habido algún conflicto aislado, pero en otros muchos casos hay y ha habido una buena colaboración”, concluye.

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Sobre la firma

Victoria Torres Benayas

Redactora de la sección de Madrid, también cubre la información meteorológica. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra, cursó el máster Relaciones Internacionales y los países del Sur en la UCM. En EL PAÍS desde el año 2000, donde ha pasado por portada web, última hora y redes, además de ser profesora de su escuela entre 2007 y 2014.

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