La Comunidad intenta blindar los hospitales contra el coronavirus

La Consejería restringe los viajes y las reuniones de los facultativos, así como las visitas externas a su lugar de trabajo

Una trabajadora del Hospital Ramón y Cajal de Madrid espera el resultado de la prueba del coronavirus que ha realizado en su propio centro.
Una trabajadora del Hospital Ramón y Cajal de Madrid espera el resultado de la prueba del coronavirus que ha realizado en su propio centro.KIKE PARA

Madrid intenta blindar a los profesionales que trabajan en los hospitales públicos tras conocer que médicos, internistas y enfermeros de los centros de Txagorritxu y de Santiago, en Vitoria, Euskadi, han dado positivo en el test de coronavirus, lo que ha obligado a dejar en cuarentena de catorce días a un centenar de sus compañeros (y a otros tantos en vigilancia). La posibilidad de que el problema se reproduzca en la Comunidad, afectando al servicio, ha llevado a la consejería a restringir los viajes y reuniones de los facultativos, así como las visitas externas a su lugar de trabajo, según documentación a la que accedió EL PAÍS.

Entre los 76 casos de coronavirus que contabilizaba este miércoles por la mañana la Comunidad de Madrid, al menos dos afectaban a profesionales sanitarios empleados en el hospital de Torrejón, uno de los epicentros de la crisis en Madrid, región en la que se concentran uno de cada cuatro contagios de España. La posibilidad de que el virus acabe afectando a más facultativos, dificultando así la marcha diaria de sus centros de trabajo, y con ello la atención a los pacientes, ha llevado a que la Comunidad tome medidas de inmediato. Para los gestores del Gobierno de Madrid es prioritario garantizar el servicio, y evitar que se reproduzcan en la región casos como el de Vitoria.

“Con el fin de garantizar la seguridad y salud de los profesionales, así como posibilitar una atención sanitaria a la población, se establecen las siguientes medidas preventivas y normas organizativas”, arranca la comunicación enviada por la consejería de Sanidad, que dirige Enrique Ruiz Escudero. “Se suspenden todos los permisos para asistencia a cursos, congresos, jornadas o convenciones, tanto nacionales como internacionales”, empieza la enumeración. “Se aplaza toda la actividad formativa presencial programada, excepto la que sea totalmente imprescindible”, sigue. “Se podrán mantener las reuniones internas que no supongan afluencia de personas no habituales del centro sanitario”, añade el comunicado, que también recoge pautas de higiene para evitar los contagios. Y remata: “Deberán aplazarse los eventos que conllevan asistencia de personal ajeno al centro sanitario”.

En consecuencia, por ejemplo, quedan suspendidos todos los conciertos, actuaciones y visitas con objetivo terapéutico que realizan distintas ONG y asociaciones para acompañar a los enfermos ingresados. Y se suspenden, también, las formaciones previstas hasta nueva orden.

No es una decisión tomada a la ligera. Responde al aumento exponencial de casos de coronavirus en Madrid, que se puede medir día a día desde hace poco más de una semana.

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El 24 de febrero no había habido ningún positivo en la Comunidad, aunque ya se habían realizado más de 200 tests por posibles casos de coronavirus. La noche del 25 de febrero saltó la primera alarma, cuando se detectó un caso importado de Italia. Este miércoles al mediodía ya se había llegado a los 75, reflejando un crecimiento que por ahora no tiene freno y en el que predominan los contagios locales frente a los llegados de fuera.

Los datos también reflejan que la inquietud de los ciudadanos ha crecido al mismo ritmo que se incrementaba el número de casos.

Seis laboratorios

El teléfono 900 102 112, habilitado por la Comunidad para atender a ciudadanos preocupados por la posibilidad de haberse contagiado, ha recibido en una semana 4.269 llamadas, y ha actuado sobre 111. Y el 061, que atiende el Summa112, ha contestado a otras 800 llamadas diarias desde hace una semana, según el departamento de comunicación del organismo.

Esos dos datos son un indicativo de la gran cantidad de pruebas que se están acumulando en los laboratorios de Madrid, con vistas a determinar el estado de los posibles infectados. El Gobierno regional ya ha tenido que ampliar de cinco a seis los centros que desempeñan esta labor. En paralelo, los tiempos de espera para conocer los resultados se han alargado, aunque la Comunidad trabaja para volver a acortarlos.

“Los tiempos estimados para entregar una prueba eran al principio de seis a ocho horas”, dice Jesús García Ramos, adjunto de salud laboral del sindicato Satse Madrid. “Hubo un momento en que el dato se disparó a causa de la acumulación de casos, y se llegó a tardar hasta 24 horas”, añade. “Después, habilitaron el laboratorio de la Jiménez Díaz y, ya con seis se consiguieron reducir de nuevo los tiempos de espera”, explica. “Ahora se ha conseguido llegar a las 10 o 12 horas para dar un diagnóstico [los tiempos se refieren a el momento en que te realizan la prueba hasta que te dan el resultado]”.

Tensión política

¿Cuál está siendo el procedimiento? Para prevenir específicamente la posible transmisión del virus en las urgencias de hospitales y, por lo tanto, en la población más vulnerable, la Consejería de Sanidad ha establecido un circuito de atención ante casos sospechosos. Se recomienda permanecer en casa y llamar por teléfono desde ahí. Así, los profesionales del Summa 112 ya han acudido a 300 hogares de particulares para recabar esas muestras. Ahí empieza una agónica cuenta atrás que determina, en función del resultado, si el paciente puede seguir en su domicilio o debe ir a un hospital.

De los 76 casos de los que tenía este miércoles constancia la Consejería de Sanidad, 28 afectados seguían en su casa, 41 en centros hospitalarios, y 7 estaban ingresados en una unidad de cuidados intensivos.

“El Summa ha dispuesto cuatro unidades específicas para recogida de muestras”, explica una portavoz del organismo. “Son unidades de atención domiciliaria de enfermería, con ocho profesionales en total, dos por unidad”, detalla. “Recogemos las muestras que nos pide Salud Pública, el Summa no decide a quien se le recoge y a quien no porque esta decisión está marcada por criterios clínicos y epidemiológicos que nos trascienden”, añade. “Las muestras se están recogiendo en un 95 por ciento en el día. Si fuera necesario se pueden poner más equipos para ello”.

Mientras los profesionales hacen su trabajo, la tensión crece entre los políticos.

El Gobierno de coalición de PP y Cs, primero de la historia de la región, se enfrenta a la gestión de su primera crisis de alcance cuando apenas lleva seis meses en el poder. Eso ha vuelto a destapar la tensión entre la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, y su número dos, Ignacio Aguado, que han lanzado mensajes contradictorios sobre la evolución de los contagios en los dos últimos días.

“Está aumentando la lista [de contagiados]”, dijo el líder de Cs el martes, durante una entrevista en Antena 3. “La expansión del virus está siendo rápida, eso hay que decirlo”, se sinceró. “También hay que decir que tenemos uno de los mejores sistemas de salud, uno de los mejores de Europa, que los protocolos están activados, y hay que ser prudentes”, matizó. “El porcentaje de personas afectadas va a seguir creciendo, pero seguimos en la etapa primera, en la de prevención, dentro de tres escenarios que se contemplan”, describió. Y advirtió: “Es un virus que ha llegado y habrá que ver cómo le tratamos de poner coto. No descartamos que se pueda entrar en la fase dos, la de contagio comunitario, donde haya que tomar medidas que tengan que ver con restricciones a la movilidad, o a la concentración de muchas personas en sitios pequeños”.

En España aún no se ha impuesto ninguna restricción de movilidad, más allá de las recomendaciones de celebrar partidos a puerta cerrada cuando las aficiones visitantes provengan de algún país en el que se han detectado focos de contagio. Por eso la afirmación del vicepresidente regional causó incomodidad en el Gobierno, hasta el punto de que fue corregida a las pocas horas por la presidenta.

“Lo más oportuno en una situación como la que estamos viviendo es que sea la Consejería de Sanidad, en coordinación con el Ministerio, la única que se pronuncie ante los medios de comunicación”, replicó Díaz Ayuso, que se mostró tajante. “El 60% de los casos son leves y por eso no está previsto pasar a ninguna fase dos”, siguió. “No se ha planteado en ningún momento”, insistió. “Tenemos como portavoz a José Ramón Arribas, que es el jefe de infecciosas de La Paz, y preferimos que haya una voz única que se pronuncie, para evitar confusiones”.

En Madrid viven más de seis millones de personas. El último dato oficial público dice que se han contagiado 76. Entre ellas hay niños, jóvenes, adultos y ancianos. Y eso obliga a multiplicar los esfuerzos: la Comunidad tiene un protocolo para vigilar la evolución del círculo íntimo de los contagiados para intentar frenar la expansión del virus.

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Medidas preventivas para los profesionales

Las instrucciones dirigidas por la Consejería de Sanidad del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso a los profesionales del servicio madrileño de salud para prevenir la infección del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 recogen las siguientes recomendaciones clave.

 

Extremar al máximo la higiene de manos. Se detalla que es “la medida principal de prevención y control de la infección”. Y añade: “Si las manos estuvieran visiblemente limpias la higiene de manos se hará con productos de base alcohólica; si estuvieran sucias o manchadas con fluidos se hará con agua y jabón antiséptico”.

 

Extremar las medidas de higiene respiratoria. Se recuerda la necesidad de cubrirse la nariz y la boca al toser; la de tirar los pañuelos a la basura; la de usar la parte interna del codo si se carece de ellos; y la de evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos después de estornudar.

 

Usar los equipos de protección individual en función del riesgo. Y explicita: “Deberán aplicarse las medidas de protección recomendadas por los servicios de prevención de riesgos laborales”.

 

Respetar los controles, elementos de protección estructurales y medidas organizativas, así como las políticas de limpieza y desinfección, con especial atención a las medidas de aislamiento. “Constituyen la primera barrera de protección tanto del trabajador como de las restantes personas susceptibles de contacto con el paciente”.


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