La indignación por el caos de Rodalies toma las calles de Barcelona
El independentismo reúne a 8.000 personas y las plataformas de usuarios a otras 3.000 en dos protestas para exigir mejoras en el servicio ferroviario
El malestar ciudadano por el caos en Rodalies desembarcó ayer en Barcelona, con dos manifestaciones exigiendo un servicio de calidad. La de la mañana, promovida por las entidades independentistas bajo el lema Prou! Única via: independència, fue secundada por 8.000 personas según la Guardia Urbana. Por la tarde, las plataformas de usuarios, que marcharon tras la pancarta Sin trenes no hay futuro, congregaron a 3.000, según el mismo cuerpo de seguridad. La jornada coincidió con el anuncio de la Generalitat de restablecimiento de las líneas R13, R13 y RT1, que conectan la capital catalana con Tarragona y Lleida.
La jornada comenzó con la cita convocada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y el Consell de la República. A mediodía, unas 8.000 personas recorrieron los 1,3 kilómetros que separan el monumento a Rafael Casanova de la plaza de Sant Jaume. Una gran ola donde se veían más estelades que carteles con mensajes sobre el caos ferroviario certificó que se mantiene la capacidad de esas entidades para movilizar a sus bases. “Fuera Renfe, fuera España” fue uno de los gritos más repetidos por una multitud que también dedicó puntos del recorrido para recordar el referéndum del 1-O. Un grupo de jóvenes encapuchados quemó una bandera española al paso por la plaza de Urquinaona.

“Estamos muy satisfechos de esta convocatoria, que quiere ser una señal definitiva de que ya está bien de las humillaciones que el Estado impone continuamente a nuestras estructuras. Sufrimos un trato colonial”, aseguró el presidente de la ANC, Lluís Llach, que también reivindicó la independencia como “la única vía.” Jordi Domingo, el presidente del Consell, culpó de la crisis al “déficit fiscal”, que según sus cálculos asciende a 25.500 millones de euros anuales.
La participación en la manifestación de la tarde, organizada por las plataformas de usuarios, fue mucho más discreta (3.000 personas según la Guardia Urbana) a pesar de que mostraron su apoyo 150 entidades, como los dos sindicatos mayoritarios en Cataluña, CC OO y UGT. El manifiesto que se leyó al final lamenta que “no se hayan priorizado correctamente las inversiones”. “El usuario ya no tiene paciencia, están mal, psicológica y emocionalmente. Debemos trabajar para que estén informados sobre todo lo que está pasando”, agregó la portavoz de la entidad Dignitat a les Vies, Anna Gómez.
“Todos los gobiernos que han pasado son responsables por la situación actual. Una completa descoordinación de todas las Administraciones”, denunció el secretario general de la UGT, Camil Ros, que ejemplificó la dejadez señalando el estado de la fachada de la Estación de Francia, sitio donde comenzó la marcha, que también terminó en Sant Jaume. Su homóloga en CC OO, Belén López, además mostró su apoyo a los trabajadores de Renfe y Adif, en la primera línea del descontento ciudadano.
Tanto dentro del mundo independentista como en las entidades saben que no demorarán las comparaciones. La primera entre las dos manifestaciones y después con la de 2007, cuando otra crisis ferroviaria movilizó a 200.000 personas, también según cálculos de la Guardia Urbana. “Si alguien se fija en qué manifestación es la más importante se equivoca. El objetivo es mejorar el servicio a los ciudadanos”, pidió el secretario general de Junts, Jordi Turull. La idea de “luchas compartidas” se repitió desde las filas de la CUP y Esquerra.
Sin una manifestación unitaria
Las dos manifestaciones tenían muchas cosas que les unían. Tras años de incidencias diarias, el choque mortal de un tren contra un muro que colapsó a su paso, hace tres semanas en Gelida (Barcelona), dejó en evidencia el estado de la red y la falta de coordinación entre Administraciones. Ambas se fraguaron como respuesta a esa situación, compartiendo el diagnóstico de la histórica falta de ejecución presupuestaria como la causa. La ANC y el Consell vieron inadmisible no poner la independencia en el centro de la protesta.
Los partidos secesionistas dieron su apoyo a ambas manifestaciones aunque claramente Junts puso el acento en la organizada por sus entidades afines mientras que ERC apostó por la de cariz más ciudadano. “La incompetencia no puede tener premio y por tanto que haya responsabilidades políticas”, pidió Turull. Además instó a la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, a que “escoja entre Renfe o servir a los ciudadanos de Cataluña”, remarcando así el terreno de juego en el que piensa continuar desgastando al Ejecutivo.
Esquerra envió una delegación más discreta a la manifestación de la mañana y su presidente, Oriol Junqueras, se reservó con la cúpula para la de la tarde. El exvicepresident insistió en mostrar a su partido como el que pide dimisiones pero también propone soluciones y defendió la apuesta por el traspaso de Rodalies que pactó con los socialistas.
La CUP, por su parte, tuvo una movilización similar en ambas citas, avalando la idea de que ante “un país que se cae a trozos” el único camino es la independencia. Un planteamiento similar lo hizo Òmnium Cultural, que fue a ambas manifestaciones. La líder de los Comunes en el Parlament, Jéssica Albiach, apuntó al abandono del mantenimiento en la red de Cercanías para privilegiar “políticas clasistas” como la responsable del actual caos.
Con todo, el reclamo de fondo en ambas protestas seguía siendo el mismo. “¡Es que no son capaces ni de ejecutar lo que ellos mismos presupuestan para los trenes! Llevamos cuarenta años con lo mismo”, lamentó Enric, un jubilado que vino desde Sabadell en Ferrocarrils, “los trenes nuestros que sí funcionan”. Julieta, una arquitecta de Cardedeu, y sus cinco amigos formaban uno de los grupos que fueron ayer a la manifestación de la tarde. Para comenzar, encararon más un día de problemas en la línea R2 Nord para llegar a Barcelona. “Es muy complicado pero dependemos todos los días de Rodalies”, lamentó. “La app nos da la hora, pero cuando llegamos a la estación, nunca es exacta. Vivimos con la incertidumbre de si llegaremos a casa a tiempo”, explicó.
Preguntado sobre la jornada reivindicativa, el consejero de Presidencia de la Generalitat, Albert Dalmau, aseguró desde un acto Tremp (Lleida) que el Govern “entiende y respeta” el malestar tras las movilizaciones pero defendió que éste debe conducirse hacia “la política de las soluciones” y no quedar solo en “frustración”. La titular de Territorio, Sílvia Paneque, anunció vía X el restablecimiento del servicio en las líneas R13, R13 y RT1, que conectan Barcelona con Tarragona y Lleida.
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