La consulta de Junts sobre romper el Gobierno catalán cuestiona el poder de Puigdemont y Borràs

El Parlament rechaza, con la abstención de Junts, que Aragonès se someta a una cuestión de confianza

Laura Borràs, acompañada de Jordi Sànchez, frente a una pantalla con el rostro de Carles Puigdemont.
Laura Borràs, acompañada de Jordi Sànchez, frente a una pantalla con el rostro de Carles Puigdemont.LLUIS GENE (AFP)

La consulta del 1 de octubre de 2017, luego declarada ilegal por el Tribunal Constitucional, marcó el clímax de la pregonada “unidad” que desea el independentismo catalán. Otra consulta, cinco años más tarde, anticipa la fragmentación de Junts per Catalunya, uno de los pilares que sostenían aquella supuesta unidad. Este viernes a las cinco de la tarde se agota el plazo dado a los 6.465 militantes de Junts para que decidan si procede abandonar la alianza de gobierno que mantienen con Esquerra en la Generalitat. La demanda planteada por la dirección del partido tiene alma plebiscitaria, y dejará expuestos a aquellos mandos que se han pronunciado abiertamente por una opción y que, a la postre, aparezcan como derrotados. “¿Quieres que Junts siga formando parte del Govern de Cataluña?”, reza la pregunta. Las posturas están claras: Carles Puigdemont y Laura Borràs defienden que hay que romper, mientras que la mayoría de los consejeros de Junts en el Govern y los cargos locales se han posicionado a favor de la permanencia. Dirigentes próximos al primer grupo ya han empezado a amagar con escindirse si su opción no vence.

“Si gana el salir del Gobierno seguro que no habrá fractura, porque resultarán perdedores aquellos que creen en el partido, los militantes leales que saben que hay que acatar y remar todos juntos. Pero, en el caso de que gane el quedarse, se avecinan problemas, porque entonces los perdedores serán aquellos a los que gusta hacer ruido”, detalla una fuente conocedora de la organización de Junts. Todo ello, alimentado por los anuncios hechos por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) acerca del posible impulso de una candidatura independentista al margen de los partidos tradicionales. Junts ha convocado una reunión de su ejecutiva para este viernes por la tarde, con el objetivo de analizar qué pasos dar una vez que se conozcan los primeros resultados de la consulta.

Jaume Alonso-Cuevillas, diputado de Junts que se desempeñó como abogado de Puigdemont y que se ha posicionado por romper el Ejecutivo, aseguró este jueves que existe riesgo de escisión en el partido, en función del resultado de la consulta interna. “No se puede descartar, en diez años el panorama de partidos ha cambiado tanto que es imprevisible. Creo que si sale que seguimos en el Gobierno, la crisis la tendremos en dos o tres meses”, manifestó en RAC1. La misma emisora también dio voz a Jordi Sánchez, exsecretario general de Junts y que apuesta por la estabilidad en el Govern. Sànchez señala que, como “demócrata”, aceptará el resultado que salga sin que tiemble su compromiso con el partido. “Todas las posturas son legítimas e igual de dignas”, mantiene Jaume Giró, consejero de Economía y partidario de dar estabilidad a la alianza con ERC. Giró es miembro de la ejecutiva del partido y afirma que, pase lo que pase, permanecerá como “militante de base” de Junts por lo que se sobreentiende que se plantea abandonar la cúpula en el caso de que gane la opción de dejar el Govern.

Las revueltas aguas del partido se reflejan también en el Parlament. Ayer mismo, Junts acabó por abstenerse ante la que era su propuesta estrella en el debate de política general de la semana pasada: que el presidente Pere Aragonès se someta a una cuestión de confianza. Ayer, cuando quien puso a votación el asunto fue la CUP, Junts se abstuvo con el argumento de que esto forma parte de lo que se está dirimiendo en su consulta interna.

La sindicatura electoral de Junts instó el miércoles a que aquellas personas que ocupan cargos internos, que forman parte de órganos colegiados y a los representantes en las instituciones que se abstengan de utilizar su repercusión para favorecer una u otra opción. Jordi Turull, secretario general del partido, ha sido el único miembro de la cúpula que ha acatado el mandato, lo que le ha ahorrado quedar marcado públicamente. Laura Borràs, presidenta, apuesta por la salida del Ejecutivo, lo mismo que el líder en la sombra, Carles Puigdemont. También está por la ruptura Francesc de Dalmases o el portavoz de la formación, Josep Rius. El entorno de Puigdemont ha tomado partido por abandonar la Generalitat. Es el caso de Toni Comín o de la consejera Gemma Geis, la única de los miembros de Junts en el Govern que se declara partidaria de finiquitar la coalición. Mientras, cargos municipales y agrupaciones de concejales de Junts en varias zonas de Cataluña han publicado manifiestos alentando a los afiliados a que apoyen quedarse en el Govern.

Al mediodía del jueves se habían pronunciado un 22,6% de los afiliados llamados a la consulta, y por la tarde la participación rebasó el 53%. El veredicto que arroje el voto telemático condicionará la composición del Govern, Aragonès ya ha descartado la convocatoria de elecciones, y marcará el porvenir de una formación que tiene un indudable tirón, pero que padece ostensibles carencias de cohesión. En las últimas elecciones al Parlament, hace un año y medio, Junts per Catalunya sumó 570.000 votos y se situó como la tercera fuerza más votada, por detrás del PSC y ERC. La consulta planteada por la dirección del partido cuelga en el tejado de la militancia una decisión que arrastra consecuencias múltiples.

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