El ocio nocturno busca cómo captar de nuevo a los jóvenes tras meses de botellones

El sector teme que beber en la calle se haya convertido en un hábito después de permenecer cerrados casi 18 meses

Jóvenes en los exteriores de las discotecas del paseo Marítimo, en Barcelona.
Jóvenes en los exteriores de las discotecas del paseo Marítimo, en Barcelona.Albert Garcia (EL PAÍS)

El cambio de hábitos nocturnos de los jóvenes pone en cuestión el modelo económico de las discotecas. Después de 18 meses de cierre del sector, con la excepción de unas semanas en verano, los jóvenes han tomado la calle para poder hacer aquello que les ha sido negado durante la pandemia: pasarlo bien. Ahora, el sector reglado del ocio nocturno busca fórmulas para captar de nuevo el interés de una parte de la sociedad que ha encontrado en los espacios públicos un escenario más barato y amplio para salir de fiesta a pesar de que las ordenanzas municipales prohíben el consumo de alcohol en la calle.

Según cifras de la Federació Catalana d’Associacions d’Activitats de Restauració i Musicals (Fecasarm), el 95% de la actividad lúdica nocturna se está desarrollando actualmente fuera de las discotecas, mientras que antes de la pandemia la cifra era del 15%. “Recuperar a toda la gente que ahora sale de fiesta en la calle será imposible a corto plazo”, estima Joaquim Boadas, presidente de la federación. Su federación considera que “tendrán que pasar cuatro años para que el ocio nocturno legal funcione a pleno rendimiento con las cifras prepandémicas” y el presidente asegura que los botellones y el ocio nocturno legal “coexistirán durante un tiempo”. En un comunicado, Fecasarm pidió este viernes “ayudas importantes” a los locales tras la pérdida de “competitividad y capacidad de inversión en calidad y programación”. La Generalitat ha aportado de momento unos 40 millones al sector, según el presidente de la Federació Catalana de Locals d’Oci Nocturn (Fecalon), Fernando Martínez, que cifra las pérdidas totales en 5.500 millones. “Representamos un 3,1% del PIB”, puntualiza.

Martínez cree que “los jóvenes premian el ambiente y la programación musical” para salir, y señala “seguridad sanitaria” como otro motivo para volver a las discotecas. “Entrar con el certificado covid garantizaría la protección y estimularía la vacunación”, señala. Las patronales insisten desde hace meses en el uso del pasaporte biológico para evitar los brotes del mes de junio.

En todo caso, el flujo de actividad de la calle a las salas con el paso del tiempo puede darse como un proceso natural, a ojos de la psicóloga Ester Camprodon, adjunta a la dirección del Área de Salud Mental del hospital Sant Joan de Déu. “Los jóvenes tienen una buena capacidad de adaptación a las circunstancias que les rodean”, analiza. “Todos hemos ido recuperando rutinas que pensábamos que estaban perdidas con la vuelta a la normalidad, y en este caso puede ocurrir lo mismo”, agrega la psicóloga.

Demasiada flexibilidad

El sector entiende que las administraciones han sido demasiado flexibles con los botellones, según Martínez. “El botellón se ha consolidado como un hábito después del toque de queda”, analiza, “ahora una persona tiene fiesta por cinco euros en la calle, pero estamos tirando por tierra las políticas de juventudes de hace 25 años. En una discoteca, sin alguien se droga o se comporta mal, se va a la calle; en los botellones, no”. Martínez reclama que las sanciones por beber en la vía pública sean “mayores”. Camprodon, por su parte, considera que la falta de espacios alternativos ha llevado a que se mezclen diferentes grupos urbanos en la misma calle. “Y pueden aparecer conductas que aparecen en sociedad”, defiende, “pero se tiende a generalizar cuando se habla de los jóvenes”.

Fecalon asegura que el 27% de los locales de ocio nocturno han cerrado su persiana definitivamente, y su presidente cree que si el sector no recupera la normalidad en octubre, el porcentaje puede alcanzar el 40%. La Generalitat permite actualmente abrir las discotecas con espacios exteriores hasta las tres de la madrugada. La medida llegó a las puertas de las fiestas de la Mercè, en Barcelona, y de Santa Tecla, en Tarragona, con el objetivo de aumentar la oferta lúdica, pero los empresarios lamentan que estas condiciones permiten abrir únicamente al 5% de los establecimientos nocturnos de Cataluña. Miembros del Procicat consideran que la situación actual ya permitiría reabrir también los locales interiores, pero las restricciones actuales buscan estabilizar la situación epidemiológica tras el reinicio escolar y laboral antes de dar más pasos adelante. El Departamento de Salud considera que si la situación se mantiene favorable como hasta ahora, en octubre se harán.

Unas 15.000 personas se reunieron en la primera noche de fiestas de la Mercè en la avenida Maria Cristina de Barcelona, según el Ayuntamiento.

Sobre la firma

Bernat Coll

Periodista centrado actualmente en la información sanitaria. Trabaja en la delegación de Catalunya, donde inició su carrera en la sección de Deportes. Colabora en las transmisiones deportivas de Catalunya Ràdio y es profesor del Máster de Periodismo Deportivo de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.

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