Las bicis bajan del trastero y de los balcones

La crisis del coronavirus dispara un 30% las compras de bicicletas y triplica las reparaciones

Ciclistas en el carril bici del paseo de Sant Joan de Barcelona durante la desescalada de la crisis del coronavirus. En vídeo, se multiplican las bicicletas desde el confinamiento. Vídeo: ALBERT GARCIA | ATLAS

Hace solo dos años que la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 3 de junio como el Día Mundial de la Bicicleta. Se reconocía así “la singularidad, longevidad y versatilidad de la bicicleta, que lleva en uso dos siglos, y que constituye un medio de transporte sostenible, sencillo, asequible, fiable, limpio y ecológico y que beneficia la salud”. Este 3 de junio de 2020 la bici tiene motivos de celebración, aunque agridulce, porque la causa es la pandemia del coronavirus, que se ha llevado por delante a más de 27.000 personas, solo en España.

En Barcelona, la crisis de la covid-19 ha disparado el interés por la bicicleta como medio de transporte. El Gremio de Comerciantes de Bicicletas cifra el aumento de ventas en un 30% desde que arrancó la desescalada. Y los talleres de reparación no dan abasto: aseguran que reparan hasta el triple de bicis. Los datos del Ayuntamiento indican que la bici es el transporte que menos cae respecto a las cifras pre-covid: el uso de los carriles todavía está un 20% por debajo, porque la movilidad no se ha normalizado en ningún modo de transporte.

Tenderos y mecánicos hablan de un cúmulo de causas para explicar unas cifras a las que no están acostumbrados ni en temporada alta: gente que tiene miedo al transporte público y ve en los pedales un transporte individual que permite respetar distancias; que ha aparcado el coche o la moto; que se había pasado al patinete y vuelve a la bici; o que se ha animado al ver las calles más tranquilas y el cielo más limpio. Y ojo, también hay quien prepara rutas en bici para este verano.

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Desde el Gremio, su presidente y alma de la tienda Cicloturisme, Creu Agustina, explica que no para de despachar o reparar “bicis de ciudad y para viajar en verano”. “La actividad es tal que comenzamos a tener problemas de abastecimiento de recambios y accesorios”, un problema, asegura, extensible “a toda Europa”.

El frenesí se traslada la venta de artículos como cascos, candados o luces: “Todo lo relacionado con el ciclismo urbano”. Agustina cree que “esta vez la bici ha llegado para quedarse, por las limitaciones que la crisis del coronavirus han representado para el resto de modos de transporte”. Es de los que defiende abiertamente que “ha llegado la hora de confinar al coche”.

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En el taller Roda Lliure, tocando al barrio del Clot, Pablo del Guidice describe primero la situación: “Una locura”. Y luego da el dato: “Hemos triplicado las reparaciones, de recibir entre una y tres bicis al día, a dar cita a dos semanas vista”. El perfil de cliente lo resume así: “Vecino que baja la bici del balcón, que la utilizaba de vez en cuando y ahora la convierte en su modo de transporte”. ¿Y cómo saben que la usa a diario? “Porque unos días después viene a buscar un asiento más cómodo”.

David Casalprim, de Espai Bici, una de las primeras tiendas de ciclismo urbano de la ciudad, tampoco da abasto: “Tenemos más trabajo que en temporada alta: gente que recupera bicis del trastero, que compra nuevas, que busca eléctricas, plegables, que no quiere ir en metro, que probó el patinete y vuelve, que siente que se ha dificultado el uso de coche y moto…”. Y luego está el perfil “del que viajaba, ve que no podrá hacerlo en un tiempo y se ha pasado el confinamiento mirando por internet, se lo ha estudiado y te encarga una bici a medida”.

El auge de la bici privada se ha visto también en el Bicing, la bicicleta pública, que ha ganado 7.000 abonados desde que reanudó el servicio después de los días más críticos de la pandemia. En paralelo, el Ayuntamiento ha pintado carriles bici tácticos en calles que son ejes básicos de movilidad como Pau Claris, Roger de Llúria o Valencia, y en otras no tan básicas como Castillejos, Indústria, Rocafort o Girona.

La incógnita es ahora hasta qué punto los nuevos usuarios se quedarán. Desde el BACC, Carles Benito celebra el auge: “Algunos nuevos usuarios se quedarán, aunque parte del aumento se explica por las ganas de ocio”. Pero dispara peros: “Sin buenas condiciones para la bici las flores marchitan, no ha cambiado nada prácticamente en urbanismo y facilidades para cogerla. Es necesario afrontar los retos para que la bici sea protagonista: percepción de seguridad, aparcamientos, igualdad de condiciones”, sitúa. Admite que el cambio se nota en el centro, “donde la bici ya es bastante protagonista, hay calles del Eixample donde representa la mitad de desplazamientos”: “Pero hay que mirar el global, hay distritos enteros con un uso de la bici inferior al 1%”. Hace solo tres meses, las entidades ciclistas eran muy críticas con las políticas sobre la bicicleta de la actual concejal de Movilidad.

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Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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