España contratará en el extranjero a miles de carpinteros, electricistas y albañiles

El Ejecutivo promueve, contra el criterio de los sindicatos, que las empresas importen contingentes de trabajadores de la construcción

Trabajadores de la construcción en Sevilla, el jueves.
Trabajadores de la construcción en Sevilla, el jueves.PACO PUENTES

Las empresas españolas tendrán más fácil que nunca la contratación de trabajadores de la construcción en el extranjero. A partir del lunes, el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura, una lista que recoge el perfil de profesionales que, en teoría, no hay en España para poder ficharlos en otros países, se ampliará con 31 oficios, todos relacionados con la construcción.

Hace años que esta lista solo reconocía falta de personal en el sector de los buques, en general de deportistas y en particular de entrenadoras profesionales. Ahora, incluirá a albañiles, capataces de obra, carpinteros, soldadores, electricistas, fontaneros, carretilleros, instaladores de sistemas de impermeabilización… Perfiles que, según las empresas del sector y el análisis del Ejecutivo, escasean en España. La decisión no cuenta con el apoyo de los sindicatos y el Ministerio de Trabajo ve la medida con “escepticismo”, aunque la estudiará.

El argumentario oficial vincula el fichaje de miles de profesionales de la construcción en el extranjero al cumplimiento del Plan de Recuperación, la estrategia con la que se distribuirán los 140.000 millones de euros de fondos europeos para paliar la crisis provocada por la pandemia. Una de las apuestas estratégicas del plan español es invertir en obra civil y en la construcción y rehabilitación de viviendas para que sean más eficientes energéticamente. Estas actividades, según las previsiones iniciales, generarán 246.000 nuevos puestos de trabajo, “un volumen mayor de la mano de obra disponible actualmente en España”, según el informe al que ha tenido acceso EL PAÍS en el que el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y el de Transportes justifican la propuesta. El texto afirma que el ritmo de ejecución de los fondos “debe impulsarse más y acelerarse“, y que la falta de trabajadores “puede poner en peligro el avance de las inversiones al ritmo necesario”.

Formalmente, ha sido el Ministerio de Transportes el que ha propuesto la inclusión de ocupaciones en el sector de la construcción, aunque es el ministro de Migraciones, José Luis Escrivá, quien promueve la iniciativa. Fuentes de su departamento rebajan el papel de Escrivá a “mero facilitador”, aunque otras fuentes consultadas le otorgan más protagonismo del que reconoce. Los sindicatos, en concreto, a quien critican es al ministro por su “falta de diálogo” en este asunto. “Estamos en el peor momento de diálogo social en materia de migraciones desde 2004″, mantiene el responsable de Migraciones de CC OO, José Antonio Moreno. Está previsto que la lista, que incluye también escayolistas, operadores de grúa o de carretillas, se apruebe el lunes en la Comisión Delegada de Asuntos Económicos.

¿No hay albañiles o soldadores suficientes en España? Fuentes gubernamentales aseguran que existe un importante número de vacantes que no se cubren porque requieren una cualificación muy específica, un diagnóstico que comparte la patronal. El Ministerio de Trabajo matiza que no se trata de un problema generalizado. Los sindicatos, por su parte, insisten en las malas condiciones laborales que ofrece el sector.

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Según Adrián Todolí, economista y profesor de Derecho del Trabajo de la Universidad de Valencia, la falta de profesionales de la construcción se explica sobre todo por la inestabilidad, las condiciones y la necesidad de una formación muy específica que requiere cierta inversión. “Es un sector con pocos incentivos. Está marcado por ciclos bulímicos, se contrata mucha gente en los ciclos expansivos y se despide a mucha gente cuando se frena la actividad. ¿Por qué formarse en un sector que no puede garantizar un empleo más allá de dos años?”, se pregunta el experto. España, coinciden varios estudios publicados en los últimos años, no ha sido capaz de formar y hacer atractivas estas profesiones.

En el informe ministerial se señala que el ritmo en la ejecución del Plan de Recuperación está “quizá” vinculado al modesto comportamiento del empleo en la construcción. Y ofrece algunos datos: en el segundo trimestre de 2020, la ocupación en este sector creció en términos interanuales el 1,01%, muy por debajo del crecimiento medio de la ocupación total (4,05%). Por otro lado, los ocupados en la construcción alcanzaban ese trimestre 1,34 millones, la cifra más alta de los últimos 11 años, pero lejos de los 2,7 millones de 2007. No obstante, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2022, hay 42.2000 parados de nacionalidad extranjera en este sector.

El documento defiende que hay recorrido para aumentar el empleo en el campo de la construcción, pero matiza que no tendrá “el cariz especulativo” de otros tiempos: “La actividad del sector impulsada [en el plan] es diferente que la que protagonizó otros ciclos expansivos de la construcción. Se financian ámbitos con una clara proyección futura, que tienen un horizonte estable en el largo plazo más allá de 2026. La movilidad sostenible y la rehabilitación energética del parque edificatorio son los destinos prioritarios de las inversiones del Ministerio de Transportes en el plan de recuperación”.

“Cuellos de botella” en el mercado laboral

La iniciativa está en línea con la política impulsada por Escrivá de favorecer la migración legal, ordenada y segura, al mismo tiempo que acaba “con los cuellos de botella” del mercado laboral. El principal hito en materia migratoria del ministro fue la reforma, este verano, del reglamento de extranjería, con la que facilitó la contratación de trabajadores en el exterior y con la que allanó trámites para que los inmigrantes que ya están en España consigan sus papeles más fácilmente. Ya entonces, la reforma supuso un choque con los sindicatos que, al encontrarse con el texto prácticamente cerrado, acusaron al ministro de romper el diálogo social. Ahora, vuelven a lamentar el fondo y las formas. “Es una decisión unilateral. En todos los espacios en los que tengamos voto, votaremos en contra”, mantiene la secretaria de Internacional y Cooperación de CC OO, Cristina Faciaben. Ana María Corral, responsable del Departamento de Migraciones de UGT, defiende que más importante que ampliar el catálogo es revisarlo: “Queremos analizar qué otras formas hay de medir las necesidades del mercado de trabajo y en qué medida el mercado de trabajo local puede contribuir a suplir esas carencias”.

El rechazo de los sindicatos, en cualquier caso, ya no impide la ampliación del catálogo de ocupaciones de difícil cobertura, que llevaba desde la crisis de 2008 sin incorporar nuevas profesiones. La reforma del reglamento de extranjería abrió la puerta a que, aun sin consenso, la Comisión Delegada de Asuntos Económicos incorpore automáticamente las profesiones propuestas por Migraciones. La representante de CC OO lamenta: “No cuestionamos los déficits que pueda tener nuestro servicio de empleo, ni se trata de que no vengan extranjeros, lo que defendemos es que estas vacantes deben ser justificadas por el servicio público de empleo y no por el Ministerio de Asuntos Económicos, respondiendo a los intereses de no sabemos quién”.

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Sobre la firma

María Martín

Periodista especializada en la cobertura del fenómeno migratorio en España. Empezó su carrera en EL PAÍS como reportera de información local, pasó por El Mundo y se marchó a Brasil. Allí trabajó en la Folha de S. Paulo, fue parte del equipo fundador de la edición en portugués de EL PAÍS y fue corresponsal desde Río de Janeiro.

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