Feijóo pide rectificar la propuesta fiscal “confusa, improvisada e incompleta” porque teme una fuga de capitales a Portugal

El jefe de la oposición se queja en el Foro La Toja ante varios expresidentes de que hablar de asuntos de Estado en España es algo del pasado

El presidente del PP, Alberto núñez Feijóo, en su conferencia este viernes en el Foro La Toja, ante el exministro Josep Piqué.
El presidente del PP, Alberto núñez Feijóo, en su conferencia este viernes en el Foro La Toja, ante el exministro Josep Piqué.Gustavo de la Paz (Europa Press)

El jefe de la oposición en España, Alberto Núñez Feijóo, tiene un modelo que copiar en política fiscal y es el del primer ministro portugués, el socialdemócrata António Costa. El líder del PP ha descalificado este viernes la última propuesta fiscal presentada este jueves por la ministra de Hacienda. Se ha referido a ella como “confusa, improvisada e incompleta”, o prototipo del “populismo fiscal”. También ha alertado de que con ese tipo de ideas, lejos de atraer rentas, inversiones y patrimonios lo que se alienta es la fuga de capitales, por ejemplo a países vecinos como Portugal. Delante de los expresidentes de España, Felipe González y Mariano Rajoy, y del expresidente argentino, Mauricio Macri, Feijóo se ha quejado de que ahora son inviables los grandes pactos de Estado porque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no le informa de nada. “Si, en un momento crítico como este, el jefe de la oposición no tiene información sobre asuntos de Estado, podemos concluir que hablar en España es más del pasado que del presente”, afirmó.

La idea, en teoría, era que el presidente del PP presentara ante el Foro La Toja Vínculo Atlántico, que ha llegado este año a su cuarta edición en la isla balneario gallega, su proyecto alternativo como jefe de la oposición en España ante los clásicos representantes del bipartidismo político y los grandes responsables de las empresas del Ibex 35 que patrocina este evento. Feijóo no ha desglosado todos sus planes, ni siquiera en parte. El presidente popular ha recogido el concepto original del Foro de promover y estimular los valores de las democracias liberales “con sosiego, sin discusiones agrias, desabridas, donde el ruido prima sobre los razonamientos” con “tonos elevados” que solo buscan “azuzar reacciones primarias” y, según su criterio, “populistas” para asentar una contundente crítica de fondo a todo lo que hace o proyecta el actual Gobierno de Pedro Sánchez. Eso sí, Feijóo apuntó que él es la antítesis de “la libertad con ira”, reescribiendo aquella célebre canción de Jarcha que musicó la Transición en España. En ningún momento ha citado a Vox, el partido de ultraderecha que según todas las encuestas sería imprescindible para que el líder popular llegue a gobernar y estar en La Moncloa.

En el Foro gallego, que Feijóo retrató como “el oasis de calma y reencuentro para buscar el diálogo perdido”, el jefe de la oposición ha tildado el nuevo plan tributario del Ejecutivo como un proyecto “punitivo que solo conseguirá ahondar en las divisiones sociales”, perseguir “chivos expiatorios” y lo ha denigrado como “un error de populismo fiscal” que recupera “clichés dogmáticos” y “tasas contra algo o contra alguien” que “no respetan al contribuyente”.

Feijóo ha vuelto a insistir en sus cuentas sobre que el actual Gobierno disfruta de un aumento de la recaudación como consecuencia de la inflación del 18% en los primeros siete meses de 2022, lo que conllevará un alza de ingresos a final de año de 32.000 millones de euros. En los cálculos del líder del PP ahora sí se puede eliminar el impuesto de Patrimonio (algo que él no hizo cuando fue presidente de la Xunta) porque no hay el problema de ingresos que sí ha habido en el pasado. Y ha abogado por mejorar la gestión y devolver esos incrementos “exponenciales” que ha logrado el Estado a los ciudadanos con las rentas medias y bajas “que pagan más por lo mismo”.

El dirigente popular cuestiona así que el Gobierno haya decidido no bajar ningún impuesto en todo 2022, que no haya cambiado los tramos del IRPF desde 2008, que no tenga en cuenta las rentas medias y que no actúe sobre el incremento de precios en la cesta de la compra. En ese momento ha introducido la idea de que con todas las medidas implantadas por el Ejecutivo y el rechazo a las que el PP propone se consigue “disminuir y lastrar la competitividad de las empresas”. E indirectamente, beneficiar a Portugal. El país vecino, gobernado por Costa, como ejemplo de lo que habría que hacer y regular; Costa, como provocación a seguir para Sánchez. Feijóo entiende que con la supresión en Portugal de los impuestos de Patrimonio o de Sociedades lo está convirtiendo en un “polo de atracción de rentas y patrimonio”. Y a dos metros del presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, que seguía su exposición en primera fila, Feijóo destacó el “grave error de estigmatizar a las empresas”.

En Portugal, el gobierno de Costa todavía no ha decidido si aplicará un nuevo impuesto sobre beneficios extraordinarios, como propone Bruselas, porque considera que ya están gravando con impuestos excepcionales al sector energético y la banca. En 2014 se creó con carácter provisional un impuesto, la Contribuición Extraordinaria sobre el Sector Energético, que todavía sigue en vigor y que este año permite recaudar 125 millones de euros. En 2020 se exigió a la banca una contribución solidaria por la pandemia y que todavía sigue cobrándose. La banca contribuye desde 2011 al Fondo de Resolución Bancaria (este año con casi 179 millones). También está en estudio bajar el impuesto de sociedades solo a las empresas que suban el salario de sus trabajadores o inviertan en investigación e innovación, informa Tereixa Constenla.

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Frente a las descalificaciones contra las medidas anunciadas por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, Feijóo tachó, sin embargo, los planteamientos populares para bajar ahora los impuestos, especialmente a las clases medias hasta los 40.000 euros, como “maduros, equilibrados, responsables y sostenibles entre ingresos y gastos”. El líder del PP piensa que sus opciones sí cosecharían “complicidad social mediante la verdad”, dando así a entender directamente que el Ejecutivo actual de Sánchez miente. Y fue ahí donde introdujo su petición retórica al Gobierno para que rectifique. Retórica porque el propio Feijóo consideró que “los autócratas nunca rectifican”, en otro ataque implícito al actual presidente.

Pactos de Estado

Llegados a ese punto, tocó hablar de pactos de Estado y grandes consensos, que es el leitmotiv anual que glosa las discusiones de la mayoría de los ponentes (abrumadoramente masculinos) del Foro La Toja Vínculo Atlántico. Se lo puso en bandeja el moderador y factótum del evento, el exministro Josep Piqué, y Feijóo no desperdició el balón para rematarlo. Enumeró su versión de cómo desde que llegó a la cúpula del PP, en abril pasado, le ha enviado hasta cinco documentos con grandes planteamientos al presidente sobre defensa, justicia, energía, fiscalidad y lamentó que no ha recibido respuesta sobre ninguno. Se quejó de que el presidente no le ha contado nada sobre la crisis con Argelia, el cese de la exdirectora del CNI o los compromisos armamentísticos con Estados Unidos a cambio del éxito de la cumbre de la OTAN en Madrid. Y dedujo: “Si, en un momento crítico como este, el jefe de la oposición no tiene información sobre asuntos de Estado, podemos concluir que hablar en España es más del pasado que del presente”.

En la última mesa del día, cuatro presidentes autonómicos abordaron el debate sobre el reto demográfico. Había expectación por la asistencia de dos de los mandatarios regionales que han provocado más discusión en estos días con sus ofertas de reducciones y subvenciones fiscales, el andaluz y popular Juan Manuel Moreno, y el socialista Ximo Puig, de la Comunidad valenciana. No hubo polémica porque se ciñeron al asunto del vacío poblacional, sobre todo de los territorios del interior, y a poner sobre la mesa posibles actuaciones para mitigar un problema tan complejo. Moreno apenas aludió a que sus alternativas, como la bonificación del 100% del impuesto de Patrimonio, forman parte de un plan “de fiscalidad amable” para competir con otros territorios para asentar a la población y en especial a residentes extranjeros. Puig machachó de nuevo con la histórica demanda sobre la infrafinanciación de su comunidad y con la reclamación de que ese problema no puede zanjarse con que es irresoluble.

Sobre la firma

Javier Casqueiro

Es corresponsal político de EL PAÍS, donde lleva más de 30 años especializado en este tipo de información con distintas responsabilidades. Fue corresponsal diplomático, vivió en Washington y Rabat, se encargó del área Nacional en Cuatro y CNN+. Y en la prehistoria trabajó seis años en La Voz de Galicia. Colabora en tertulias de radio y televisión.

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