Alberto Garzón: “Si compras el marco de la derecha, estás derrotado”

El ministro de Consumo reclama a los socialistas más valentía para enfrentarse a la caricatura que se ha hecho de su posición contra las macrogranjas

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, este miércoles en la sede del ministerio. Foto: Jaime Villanueva | Vídeo: Jaime Casal/ Olivia L.B

Alberto Garzón (nacido en Logroño hace 36 años) está en el centro de la polémica, pero está convencido de que a medida que se vaya conociendo su posición y despejando lo que llama un “bulo” de la derecha, cada vez más gente lo apoyará. El ministro de Consumo evitar atacar al PSOE y da por zanjada la crisis, pero anima a los socialistas a no comprar los marcos de la derecha en un debate sensible como el de la ganadería intensiva.

Pregunta. ¿Qué le pasa a la coalición? ¿Por qué llevan una semana discutiendo otra vez con la carne?

Respuesta. La coalición goza de buena salud, aunque puede haber diferencias. El foco no está en la coalición, sino en una derecha que anticipa unas elecciones en Castilla y León y para sus intereses partidistas construye un bulo, manipulando unas declaraciones para hacer una estrategia de la extrema derecha internacional. Creo que se equivocan, porque cuanto más se discuta contra las macrogranjas, más consenso habrá contra ellas, como ocurre en Francia. Por eso la derecha tiene que recular y acabar negando la existencia de las macrogranjas.

P. ¿Le ha hecho un favor a la derecha con su entrevista?

R. No. Lo que he dicho es absolutamente verdad: lo que dice la ciencia, los documentos del Gobierno, lo que se va a convertir en norma en los próximos años, lo que dicen los ganaderos y el mundo rural. Lo que ocurre es que la derecha trata de caricaturizar a la izquierda dentro de un supuesto grupo social desconectado del mundo rural. Pero eso está condenado al fracaso. Porque quien se moviliza contra las macrogranjas es el mundo rural, en Soria, Palencia, Teruel…

P. ¿Han hablado en el Gobierno para intentar zanjar esto?

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R. Tenemos conversaciones continuamente. No me van a escuchar una mala palabra sobre mis compañeros del Gobierno. Nos enfrentamos a unas derechas negacionistas del cambio climático, de las macrogranjas, de los efectos sociales, ecológicos.

P. El ministro de Agricultura, Luis Planas, le reprocha cierta confusión. ¿Toda la ganadería intensiva es mala?

R. Las fronteras son difusas. La ganadería intensiva tiene un extremo, las macrogranjas, que es contra lo que yo señalé. Y efectivamente hay ganadería de carácter intensivo llevada a cabo por familias, por unidades pequeñas, que es sostenible. Pero el modelo extremo de ganadería intensiva al que yo me dirigía es el de las macrogranjas. Fue precisamente el lobby de las macrogranjas quien, como sabe que no tiene el consenso de su parte, construyó un bulo, acusándome a mí de atacar a toda la ganadería.

P. La ganadería intensiva genera 12.000 millones de euros de exportaciones al año, 8.000 millones de euros en balanza comercial positiva… España es una potencia mundial en este sector. ¿Tendría que dejar de serlo?

R. Las macrogranjas no son las responsables de todo ese saldo comercial, es imposible. Lo que estamos diciendo es que los costes sociales y ecológicos hay que tenerlos en cuenta también. Eso es lo que motiva que comunidades como Castilla-La Mancha hagan moratorias a las macrogranjas. De eso estamos hablando.

P. ¿Se ha sentido desautorizado por el presidente?

R. No. Este es un Gobierno de coalición y hay que normalizar estas situaciones. Yo rindo cuenta de mi trabajo y estoy satisfecho con lo que he hecho, y creo que además se va a convertir en norma en todos los países europeos.

Alberto Garzón, durante un momento de la entrevista.
Alberto Garzón, durante un momento de la entrevista. Jaime Villanueva

P. ¿Le pueden percibir desde el campo como un urbanita que habla de estos asuntos sin conocerlos?

R. Desde hace bastantes años, las extremas derechas están elaborando una estrategia de captación del voto popular rural realzando los valores y principios tradicionalistas, y tratando de rentabilizarlos políticamente. A [Donald] Trump le pudo funcionar durante un tiempo. Y es lo que trata de importar Vox, pero de momento no les ha funcionado. Cuando la derecha dice que la izquierda es urbanita, tendrá que preguntarse por qué en Zamora gobierna Izquierda Unida con mayoría absoluta. El modelo de las macrogranjas es el modelo de las derechas. Desde la izquierda, lo que tenemos que hacer no es comprar el marco de las derechas, sino desmontar la caricatura. IU tiene miles de concejales sobre todo en el mundo rural. Es muy importante que la izquierda se enfrente a ese marco de la derecha. Si compras el marco de la derecha, estás derrotado.

P. ¿Están los dirigentes del PSOE comprando ese marco de la derecha?

R. No lo sé. No sé cuáles son las motivaciones últimas. Hay barones socialistas que se han posicionado muy ferozmente contra mí, pero son las mismas personas que estaban en contra del Gobierno de coalición. En IU estamos haciendo un esfuerzo muy importante para que se reivindique el mundo rural como un mundo progresista. Y esto se hace no asumiendo los marcos y las caricaturas de la derecha, aunque tengan muchos recursos para intentar imponerlos.

P. ¿Da por cerrada la crisis?

R. No tengo abierta ninguna crisis con el PSOE, yo estoy haciendo un trabajo del que estoy satisfecho y de eso rindo cuentas. Mi adversario es la derecha y el candidato de las macrogranjas. En política lo importante es decir la verdad.

P. ¿Por qué concentra usted tantas críticas?

R. El Ministerio de Consumo es el que menos presupuesto tiene, pero tiene una incidencia social muy grande. Como intentamos cambiar los hábitos de consumo, nuestras competencias siempre chocan con intereses muy poderosos, como pasó cuando regulamos la publicidad de las casas de apuestas. Nos está pasando con el mundo alimentario. Este es el elemento central para entender por qué el Ministerio de Consumo molesta tanto.

P. ¿Ha hecho autocrítica? ¿Podía afinar más?

R. Este debate ha demostrado que esto no va sobre quién tiene razón o no. Esto le ocurrió al propio PSOE cuando propuso no fumar dentro de los bares, y tuvo una reacción brutal por parte de unos intereses que argumentaron todo tipo de cosas. Con el tiempo hemos visto que se preferenciaba la salud pública.

P. ¿Se ha sentido usted solo en el Gobierno?

R. No me he sentido solo. El apoyo que estamos recibiendo por parte de la población, ganaderos, todos los partidos de izquierda... Toda Izquierda Unida está cohesionada en torno a esto, algo que no ocurría desde 1986 [sonríe]. Unidas Podemos nos ha apoyado absolutamente. El PSOE tiene sus formas de entender las cosas y yo no puedo entrar. Lo que yo he dicho es la verdad, y es también lo que dicen los documentos del Gobierno.

P. ¿Va a hacer campaña con los ganaderos?

R. Cuando surge el bulo, mucha gente se lo cree y se cabrea. Cuanto más se sepa qué dije realmente, más probable es que los ganaderos se posicionen de nuestro lado, porque son los principales amenazados por las macrogranjas. Voy a hacer campaña en Castilla y León.

P. Este fin de semana EL PAÍS publicaba una encuesta de la que se infería que a los ciudadanos les gusta lo que hace el Gobierno, pero cae mal. ¿Qué ocurre?

R. Hemos enfrentado importantes dificultades, la pandemia, la gestión… Tenemos que hacer mayores esfuerzos para movilizar al electorado progresista. El electorado conservador está muy movilizado porque la competición en la derecha les ha radicalizado, y eso es un peligro para la democracia.

Alberto Garzón, en la sede del ministerio durante la entrevista.
Alberto Garzón, en la sede del ministerio durante la entrevista. Jaime Villanueva

P. ¿Puede haber una parte de la izquierda a la que no convenza esta coalición?

R. A esa izquierda desmovilizada porque les parecen insuficientes los avances que hemos conseguido. Por eso tenemos que ser más ambiciosos. Necesitamos que las medidas que se han aprobado como la subida del salario mínimo, la protección de los ERTE, estén acompañadas de una sensación de que este Gobierno está dispuesto a proteger a la clase trabajadora. De lo contrario, la izquierda se quedará en casa.

“Las macrogranjas amenazan sobre todo a los ganaderos”

P. ¿Qué es para usted una macrogranja?

R. No hay una definición estricta, pero es evidente que hay un modelo que se caracteriza por una producción masiva, rápida y lo más barata posible. Eso tiene unos costes ecológicos muy altos que se demuestran al cabo de un tiempo, contra los que se moviliza el mundo rural. Hay una suerte de consenso entre las comunidades autónomas para hacer una serie de tablas con criterios para definiciones de macrogranja.

P. ¿De cuántos animales hablamos?

R. Es un motivo de discusión en estos momentos en el marco de la Comisión Europea y también en el ámbito del Gobierno central y las comunidades autónomas.

P. ¿En qué se basa para decir que en las macrogranjas se maltrata a los animales?

R. Están hacinados, en muchos casos no pueden moverse ni siquiera lateralmente, y eso es un contraste muy alto con la ganadería extensiva, social y familiar.

P. ¿Y por qué dice que esa carne es de peor calidad?

R. La evidencia científica es abrumadora en ese ámbito.

P. Los defensores dicen que han permitido bajar el precio de la carne.

R. Es una falacia. Pareciera que nadie comía carne hasta que llegaron las macrogranjas. Una de las amenazas que imprimen es el desplome de los precios que hacen poco rentable la ganadería extensiva. Por eso se está produciendo un crecimiento de las macrogranjas a la vez que un decrecimiento de las explotaciones tradicionales ganaderas. Los ganaderos son los principales interesados en ofrecer carne de calidad, asequible para la población, pero señalan que la amenaza son las propias macrogranjas.

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