MOCIONES DE CENSURA

Los encontronazos entre Ciudadanos y PP vaticinaban la ruptura traumática en Murcia

La frágil coalición entre Cs y los populares ha volado en pedazos tras una veintena de enfrentamientos públicos y privados entre consejeros de distinto signo

Los portavoces de los tres grupos en el Ayuntamiento de Murcia, de izquierda a derecha: Mario Gómez (Cs), José Antonio Serrano (PSOE) y Ginés Ruiz Maciá (Podemos), este miércoles en el Ayuntamiento de Murcia.
Los portavoces de los tres grupos en el Ayuntamiento de Murcia, de izquierda a derecha: Mario Gómez (Cs), José Antonio Serrano (PSOE) y Ginés Ruiz Maciá (Podemos), este miércoles en el Ayuntamiento de Murcia.Marcial Guillén / EFE

Las relaciones entre PP y Ciudadanos en la Región de Murcia nacieron tensas y han volado por los aires antes de llegar a mitad de la legislatura. Los resultados dieron ventaja clara al PSOE para pactar con Ciudadanos, pero ocurrió justo lo contrario y el partido de Arrimadas formó Gobierno de coalición con el PP, convirtiendo a Vox en fuerza necesaria.

Los dos partidos quedaron cautivos de Vox y sus cuatro diputados. Para sacar adelante iniciativas legislativas o los presupuestos necesitaban a los de Abascal, que pidieron incluir —vía presupuestos— cuestiones muy polémicas como el veto parental.

En ese contexto, y con una veintena de enfrentamientos públicos y privados a sus espaldas entre consejeros de Cs y los del PP, el pacto ha volado en mil pedazos: “Ciudadanos ha traicionado nuestra confianza de la manera más rastrera”, cuenta un dirigente popular, que asegura tener pruebas de que el acuerdo viene fraguándose desde hace un mes. “No podíamos seguir ni un minuto más soportando este gobierno”, responde una dirigente de Ciudadanos que acusa a los populares de perpetuar “un sistema corrupto” durante 30 años.

PSOE y Ciudadanos confirman más de un mes de contactos discretos supervisados por sus direcciones nacionales. La firma de un pacto en la noche del martes al miércoles —cuya literalidad se desconoce pero que incluye también a la capital y a otros cuatro municipios— provocará la tercera moción de censura en la historia parlamentaria de la Región de Murcia y la primera que, salvo sorpresa, prosperará.

El PSOE ganó las últimas elecciones autonómicas, celebradas el 26 de mayo de 2019, tras 30 años de Gobierno del PP. El shock para los populares fue mayúsculo porque Murcia era una plaza fuerte histórica del partido, donde llegaron a sacar más del 65% de los votos y, en sus tiempos, Ramon Luis Valcárcel lideró el ejecutivo con amplias mayorías absolutas y sin apenas oposición. Esa última noche electoral, el PSOE echó cuentas y vio que sumaba mayoría absoluta con Ciudadanos. Pero el contexto nacional, con Albert Rivera al frente de Ciudadanos y enfrentado a Pedro Sánchez, y el regional, con el equipo de negociadores murcianos con un perfil muy cercano al PP, dejaron claro desde el principio que había que rebajar las expectativas de un gobierno rojo y naranja.

Aquella noche muchas personas en el partido y en redes sociales le recordaron a Inés Arrimadas lo que dijo a su paso por la ciudad de Murcia en campaña electoral: “24 años [del PP] son muchos ¿Os imagináis ahora 28 años gobernando los mismos en la Región de Murcia?”. En aquel momento, la futura líder de Ciudadanos pareció sugerir que apoyarían otra opción. El PSOE les hizo saber que estaban dispuestos a gobernar con ellos y pactar un programa económico. Eso sí, el líder socialista Conesa quería ser presidente porque era el partido más votado.

Las conversaciones acabaron rápido. Y Ciudadanos negoció con el PP. Poco después llegó el pacto de Gobierno de coalición y el apoyo parlamentario de Vox con sus exigencias sobre menores inmigrantes, pin parental y un largo etcétera del ideario de los de Abascal.

En aquellos momentos, la líder de Ciudadanos en Murcia era Isabel Franco. Ahora ya no lo es, porque con los cambios en la dirección de ciudadanos, Ana Martinez Vidal se hizo con las riendas y es la persona que ha negociado este pacto con los líderes locales del PSOE en Murcia. Isabel Franco, luchó por diferenciarse de Vox y sus propuestas, sobre todo del pin parental, el tema LGTBI o los menores inmigrantes. Se esforzó, a la vez, por mantener la coalición con el PP y por mostrar que “Ciudadanos no esta en manos de Vox”.

En el caso del pin parental que Vox exigía, sólo un recurso del Ministerio de Educación ante la justicia frenó las intenciones del gobierno murciano de aplicarlo. En realidad, Ciudadanos no hizo mucho para evitarlo más allá de decir que lo pararían. Así que, durante meses se dieron paradojas con el pin parental y otros muchos temas. “Ciudadanos, desde dentro del Gobierno ha hecho oposición al propio Gobierno”, aseguran desde el PP.

El escándalo de las vacunas fue un punto de inflexión para la débil coalición. La vacunación irregular del consejero de Salud, Manuel Villegas, sus altos cargos y más de 600 personas de la consejería provocó que esa misma noche la líder de Ciudadanos, Ana Martinez Vidal pidiera la dimisión de su compañero de Gobierno y la de todos los altos cargos vacunados. Ese día varias fuentes populares calificaron a Martinez Vidal de “desleal y traidora” pero los dos partidos siguieron su camino. La realidad es que todos los vacunados irregularmente, consejero y altos cargos, han dimitido o han sido destituidos.

Ciudadanos se ha apuntado el tanto a la vez que mantenía que la coalición no corría peligro y gozaba “de buena salud”, aunque siempre añadían que estaban “regenerando la política murciana”. De hecho, estaba prevista una amplia remodelación del Gobierno que, curiosamente y para enfado de los populares, anunció la portavoz de Ciudadanos.

El punto más alto de tensión ha sido esta semana. El nombre propio que lo provoca es el dirigente de Ciudadanos, Mario Gómez, vicealcalde del municipio de Murcia donde el PP gobierna en coalición con los de Arrimadas. Los enfrentamientos verbales con el alcalde del PP han sido, en este caso, públicos. Gómez le ha dicho en varias ocasiones ante la atónita mirada de los periodistas que era “el peor alcalde de la democracia” y le ha acusó de “proteger a su concejal vacunado” hasta que en la tarde del martes el edil fue relevado por las presiones de Ciudadanos y “para garantizar la gobernabilidad”.

Paralelamente a esto, Gómez ha denunciado sistemáticamente “la corrupción y los trajes a medida” con los que el Ayuntamiento ha hecho sus contratos mayores y menores. El vicealcalde de Ciudadanos ha suministrado a la policía tres gigas de datos con documentos sobre presuntas irregularidades en diversos contratos. La fiscalía y la UDEF investigan desde el verano al Ayuntamiento de Murcia.

El reconocimiento de Mario Gómez de que estaba colaborando con la policía, motivó que esta semana el PP se querellara contra su socio de gobierno. Le acusan de revelación de secretos y de infidelidad en la custodia de documentos. Públicamente le acusaron de deslealtad, de “bloquear la acción de gobierno” y de “obsesión enfermiza” para controlar a los funcionarios de su concejalía y los contratos del ayuntamiento. Gómez dijo que estaba respaldado por Ciudadanos y su partido dijo que lo importante era luchar contra la corrupción. Hasta el último momento han estado hablando el PP y Ciudadanos para que Gómez fuera apartado la política pero es otra cosa lo que ha ocurrido.

Ciudadanos y PSOE negociaban desde hace un mes un pacto para propiciar una moción de censura. Tras conocerse la noticia, Fernando López Miras, todavía presidente de la Región, ha cesado a los consejeros de Ciudadanos y les ha llamado “traidores y desleales”.

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