las cuentas del rey emérito con Hacienda

Juan Carlos I a Álvaro de Orleans: “Salgo para Nueva York, me invitaste a más vuelos de los que pensaba...”

Un primo lejano sufragó centenares de viajes en jets privados al anterior jefe del Estado y a su amiga Corinna Larsen

Desde la izquierda, el rey Juan Carlos I, el rey de Arabia Saudí, Abdalá Bin Abdulaziz, y Allen Sanginés-Krause.
Desde la izquierda, el rey Juan Carlos I, el rey de Arabia Saudí, Abdalá Bin Abdulaziz, y Allen Sanginés-Krause.

El 16 de septiembre de 2018 Juan Carlos I escribió de su puño y letra una carta a Álvaro de Orleans, de 73 años, un primo lejano que en aquel momento se encontraba en apuros. El fiscal ginebrino Yves Bertossa había registrado semanas antes el despacho en Ginebra del gestor de patrimonios Arturo Fasana y encontrado los movimientos bancarios de dos fundaciones, Zagatka y Lucum, con cuentas millonarias en bancos suizos. La primera de ellas, Zagatka, figuraba a nombre de Álvaro de Orleans y de su hijo.

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“Querido Álvaro, salgo antes de una hora para Nueva York y con este vuelo me doy cuenta de que sin darme cuenta me has invitado a muchos más vuelos de los que yo pensaba haber realizado (me habrías podido avisar), siempre nuestra familia ha estado unida desde siglos y yo no puedo olvidar situaciones históricas donde la ayuda fue decisiva, no tengo más que palabras de agradecimiento a tan prolongado gesto... Un fuerte abrazo de tu primo que te quiere y admira. Firmado Juanito”.

Este vuelo a Nueva York fue el último que el rey emérito hizo en compañías de jets privados sufragados durante 11 años por la Fundación Zagatka de Orleans con un coste de ocho millones de euros.

Álvaro de Orleans y Borbón, en Ginebra (Suiza) la pasada semana.
Álvaro de Orleans y Borbón, en Ginebra (Suiza) la pasada semana.RODRIGO CARRIZO COUTO

Corinna Larsen, la examiga de Juan Carlos I, había utilizado también estos servicios y gastado tres millones de euros que el primo y amigo íntimo de Juan Carlos I le reclamó al descubrir que viajaba sola y que esta devolvió. A cargo de la Fundación Zagatka se pagaron también varias escopetas de lujo.

El rey emérito acaba de regularizar ante la Agencia Tributaria española, sin requerimiento previo, el disfrute de centenares de vuelos sufragados por la Fundación Zagatka, considerados fiscalmente como pagos en especie por los que ha abonado 4.395.901 euros, según adelantó este jueves EL PAÍS en su edición digital.

Cuando Juan Carlos I envió esta carta a su primo, el fiscal jefe del Cantón de Ginebra había bloqueado las cuentas suizas de la Fundación Zagatka y las de Álvaro de Orleans.

Carta de Juan Carlos I a
Álvaro de Orleans.
Carta de Juan Carlos I a Álvaro de Orleans.

Dos meses antes de estos hechos se habían publicado en España las cintas que el excomisario José Manuel Villarejo grabó a Corinna Larsen en Londres en las que esta acusaba al rey emérito de cobrar comisiones por las obras del AVE a La Meca y a Orleans de ser su testaferro, acusación que este niega.

El descubrimiento por el fiscal Bertossa de las dos fundaciones, y de sus cuentas asociadas, provocó la apertura de un caso en Suiza por presunto blanqueo agravado de capitales en el que sus protagonistas han corrido distinta suerte.

Orleans declaró, entonces, en calidad de testigo y meses más tarde sus cuentas fueron desbloqueadas. Larsen, Fasana y Dante Canónica, el gestor y director de la Fundación Lucum en la que el entonces jefe del Estado recibió 65 millones de Arabia Saudí, lo hicieron como investigados. Los tres continúan hoy en la misma situación procesal y han testificado en, al menos, tres ocasiones.

La Fundación Zagatka se creó en Liechtenstein el 1 de octubre de 2003 con un ingreso en el banco suizo Credit Suisse y llegó a atesorar más de 14 millones. En sus estatutos se establece que el primer beneficiario de sus fondos era Álvaro de Orleans; el segundo, su hijo en el supuesto de que falleciera su padre; el tercero, Juan Carlos I, en caso de muerte del anterior, y en cuarto y quinto lugar, Felipe VI y sus hermanas si la cadena se rompía. La presencia de estos miembros de la familia real como beneficiarios figura en un reglamento de la Fundación Zagatka fechado el 8 de mayo de 2006.

Juan Carlos I aplaude al rey de Arabia Saudí, Abdalá Bin Abdulaziz Al Saud.
Juan Carlos I aplaude al rey de Arabia Saudí, Abdalá Bin Abdulaziz Al Saud.EFE

El reglamento de esta fundación establecía que se nombraba al entonces jefe del Estado como tercer beneficiario en reconocimiento a su labor en la democratización de España. “He pagado muchos vuelos al rey emérito, pero no soy su testaferro”, manifestó Álvaro de Orleans a EL PAÍS en febrero de 2020 durante una entrevista en Ginebra. El primo lejano de Juan Carlos I afirmó que pretendía defender “la privacidad” del rey emérito y continuar con la tradición de su padre y abuelo de ayudar a la monarquía española.

La decisión de la Casa del Rey, el pasado mes de marzo, de retirar la asignación presupuestaria de Juan Carlos I, se produjo 24 horas después de que este diario revelara que el rey emérito figuraba como tercer beneficiario de la fundación que pagaba sus vuelos privados y de que The Daily Telegraph asegurara que Felipe VI era el segundo beneficiario de la fundación panameña Lucum. Zarzuela afirmó que Felipe VI no tuvo conocimiento de figurar como beneficiario en Zagatka.

El primer ingreso relevante en la cuenta de Zagatka se produjo en 2004, un año después de su creación, y ascendió a 1.900.000 euros, según la documentación bancaria. Como origen de los fondos, según una anotación manuscrita por el gestor Arturo Fasana, aparece una supuesta comisión por la venta del Banco Zaragozano al Barclays Bank en 2003, propiedad de Alberto Cortina y Alberto Alcocer, amigos de Juan Carlos I. Orleans niega tener relaciones con los dos empresarios ni con la supuesta comisión.

La Fundación Zagatka recibió alrededor de un millón de euros en cuatro donaciones cuando su saldo estaba a punto de agotarse. En sus cuentas, a las que tuvo acceso EL PAÍS, figuran también ingresos de varios millones que Álvaro de Orleans atribuye a una gestión como intermediario en la construcción de un complejo hotelero en México y a su patrimonio personal.

El gestor de la cuenta de Zagatka, Arturo Fasana, y el director de la fundación, el abogado Dante Canónica, son los mismos de la Fundación Lucum, donde se recibieron los 65 millones a favor de Juan Carlos I que acabaron en una cuenta de Corinna Larsen en Nassau (Bahamas). Orleans modificó hace meses los estatutos de Zagatka y suprimió al rey emérito y a sus tres hijos de ser beneficiarios. El rastro de Canónica, también fue borrado al cesarlo como director. Ahora, solo figura él y uno de sus hijos.

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