LAS CUENTAS DEL REY EMÉRITO CON HACIENDA

Una decena de empresarios amigos del rey emérito le prestaron los 4,4 millones

Los benefactores de Juan Carlos I descartaron la donación, gravada con un 40% de impuestos

El rey Juan Carlos, subiendo a un vehículo en una imagen tomada en Madrid en diciembre de 2017.
El rey Juan Carlos, subiendo a un vehículo en una imagen tomada en Madrid en diciembre de 2017.Getty

Una decena de empresarios y amigos del rey emérito le han prestado los 4.395.901,96 euros que ha pagado a Hacienda para regularizar los más de ocho millones que una fundación de su primo lejano Álvaro de Orleans pagó en viajes en aviones privados hasta 2018. Los benefactores de Juan Carlos I han suscrito contratos de préstamo, en algunos casos ante notario, para evitar problemas legales. Formalmente, la fórmula elegida para allegar los fondos ha sido un crédito personal, en vez de la donación, pues esta última hubiera obligado a pagar en torno al 40% en impuestos.

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La recolecta para recaudar fondos con los que pagar las deudas del rey emérito con Hacienda se inició en enero, según fuentes conocedoras de la operación. La lista inicial de benefactores incluía 32 nombres, la mayoría empresarios y aristócratas, todos ellos del círculo de amistades de Juan Carlos I. Al final, la cifra se redujo a una decena, ya que los demás no completaron a tiempo los trámites. El proceso, agregan las mismas fuentes, se hizo con las máximas garantías y asesoramiento jurídico, para evitar que los contribuyentes, que han pedido guardar el anonimato, pudieran tener problemas legales.

Para canalizar los fondos, se eligió la fórmula del crédito personal en vez de la donación, aunque las fuentes consultadas reconocen que no existe voluntad alguna de que se devuelva. La donación hubiera obligado a pagar un mínimo del 34% en impuestos, al no existir relación de parentesco entre el donante y donatario, e incluso más del 40% en función del patrimonio del rey emérito. Además, agregan las mismas fuentes, se hubiera podido rozar el “cohecho impropio”, aunque el padre del Rey no sea funcionario, ya que las donaciones se hacían en función de su condición de miembro de la familia real.

Todos los préstamos, que han sido de diferentes cuantías, según la voluntad y las posibilidades de cada benefactor, se han plasmado en contratos de crédito, algunos de carácter privado y otros ante notario. En todos ellos se ha hecho constar el tipo de interés (que puede ser del 0%) y el plazo de devolución. Este último punto es el más problemático, pues Juan Carlos I tiene 83 años y no puede responder de un crédito a largo plazo, salvo que se entienda que el pago de la deuda pendiente cuando fallezca correrá a cargo de sus herederos.

Aunque no se paguen impuestos, subrayan las fuentes consultadas, hay obligación de entregar los contratos de préstamos entre particulares a Hacienda, que podría investigarlos si sospecha que se trata de un préstamo ficticio que encubre en realidad una donación.

El propio Juan Carlos I hizo en 2004 un préstamo sin interés de 1,2 millones de euros a su hija Cristina para la compra de un palacete en Pedralbes (Barcelona), del que presentó escritura pública. En ocho años solo le devolvió 150.000 euros.

El abogado de Juan Carlos I, Javier Sánchez-Junco, reconoció este viernes, a través de un comunicado, que el rey emérito había presentado una segunda regularización fiscal por importe de 4.395.901,96 euros, “incluyendo intereses de demora y recargos”, tal como adelantó EL PAÍS. El letrado subrayó que la declaración complementaria se presentó “sin requerimiento previo de clase alguna”, condición indispensable para que pueda eludir una acusación por delito fiscal, al sobrepasar la cuota defraudada los 120.000 euros en un solo ejercicio.

La deuda tributaria ya satisfecha corresponde, según el comunicado, a “las rentas derivadas de la asunción, por la Fundación Zagatka, de determinados gastos por viajes y servicios realizados por S.M. de lo que podrían derivar determinadas obligaciones tributarias que han quedado regularizadas”. Se refería a los vuelos con jets privados que fueron pagados hasta 2018 por la fundación de su primo lejano Álvaro de Orleans.

Al aludir el comunicado a las “rentas”, se confirma que Juan Carlos I ha presentado una declaración complementaria al IRPF y no al impuesto de donaciones, como en su primera regularización. El letrado no explicó a cuánto asciende el monto no declarado al fisco, estimado en más de ocho millones.

“He pagado muchos vuelos al rey emérito, pero no soy su testaferro”, declaró Álvaro de Orleans en febrero de 2020 a EL PAÍS. El primo de Juan Carlos I aseguraba que lo hizo para proteger su vida privada y seguir la tradición familiar de ayudar a la monarquía española.

El rey emérito, expatriado en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) desde agosto, ya abonó el pasado 9 de diciembre a Hacienda 678.393 euros. Entonces se trataba de regularizar los fondos que, entre 2016 y 2018, le suministró el empresario mexicano Allen Sanginés-Krause. Según la Fiscalía, las tarjetas que pagaba dicho empresario sirvieron para abonar gastos del rey emérito y sus familiares, entre los que no figuraban los Reyes.

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