Quimono, bolso o blusa... Apostar todo a una carta

Cuatro marcas de moda españolas que han conseguido triunfar con un único producto

La sencillez, elegancia y carácter único del quimono inspiró a Cristina Güell y Emilio Lecuona a crear su propia versión de la prenda japonesa.
La sencillez, elegancia y carácter único del quimono inspiró a Cristina Güell y Emilio Lecuona a crear su propia versión de la prenda japonesa.Ximena y Sergio

Fabrican un único producto, ya sean vestidos, bolsos o quimonos. Y reivindican lo propio: recuperan viejas técnicas artesanales, usan materias orgánicas cultivadas en su región o incorporan amuletos autóctonos a sus diseños. Al calor de esa estrategia nacieron estas cuatro firmas de moda y complementos españolas. Un viaje de lo local a lo global.

Andión Clothing: romanticismo desde un pueblo gallego

Las artífices de la firma Andión Clothing, que fabrican blusas, prefieren permanecer en el anonimato.
Las artífices de la firma Andión Clothing, que fabrican blusas, prefieren permanecer en el anonimato.Ximena y Sergio

Años de conversaciones alrededor de la mesa durante las reuniones familiares han dado forma a lo que es hoy Andión Clothing: una firma de moda de estilo romántico y victoriano cuyas blusas cerradas y cargadas de bordados y detalles han cambiado la vida a una madre e hija gallegas. A principios de 2020, ambas llegaron a la conclusión de que era el momento de darle una salida al taller de costura que la madre posee desde 1975 en el piso inferior de la casa familiar o, de lo contrario, este acabaría por desaparecer. Comenzaron con un perfil en Instagram que hoy acumula más de 55.000 seguidores de todo el mundo; cifra que impresiona viniendo de una marca fundada en un pueblo con menos de 5.000 habitantes cercano a Santiago de Compostela. “Nuestros trabajadores son los que han estado con mi madre toda la vida. Recientemente hemos contratado a más gente e incluso colaboramos con una cooperativa del Ayuntamiento de nuestro pueblo”, cuenta la hija, resaltando aún más este peculiar fenómeno.

“Andión era el apellido de mi abuelo”, explica. “No es que la firma sea anónima, pero mi madre y yo somos un poco tímidas. Además, queremos que nos critiquen o valoren por nuestro trabajo y no por cómo somos nosotras”, continúa. Por ello prefieren no revelar sus nombres. Esperan que sus prendas de algodón y lino natural hechas con mimo —la mayoría de estampado floral y con aires de La casa de la pradera llevadas a la moda actual— hablen por ellas.

Madre e hija han dedicado su vida a la industria textil. “De pequeña hacía punto de cruz y bordados mientras mi madre atendía a sus clientas en casa; después estudié diseño en Pontevedra, en ESDEMGA, y trabajé para un par de firmas conocidas haciendo punto y accesorios”, explica. Ahora sus prendas inspiradas en la ropa que vestía de niña llegan a cualquier rincón del mundo.

Sus colecciones se venden en los grandes almacenes Selfridges, del Reino Unido, y tiendas multimarca de EE UU, París o Corea del Sur. Sin embargo, su día a día consiste en atender a clientes a través de su perfil en la red social —mientras terminan de diseñar su página web— y ofrecer un servicio a medida.

Heimat Atlantica: técnicas de ayer al servicio de ideas de hoy

Montserrat Álvarez posa con el bolso Tom Tom, uno de los modelos más icónicos de su firma, Heimat Atlantica.
Montserrat Álvarez posa con el bolso Tom Tom, uno de los modelos más icónicos de su firma, Heimat Atlantica.Ximena y Sergio

Una ruptura sentimental hizo que Monsterrat Álvarez (A Coruña, 1986) fuera hace cinco años en busca del talismán que más tarde cambiaría su trayectoria profesional: una tradicional cesta portuguesa a la que, para conectarla con sus raíces gallegas, añadió un amuleto de cerámica de Sargadelos. Ambos elementos dan sentido a Heimat Atlantica, su firma de bolsos y accesorios.

Entonces vivía en París y, tras graduarse en Historia del Arte en la Universidad de La Sorbona, comenzó a trabajar para los hermanos y diseñadores industriales Ronan y Erwan Bouroullec. “Estaba feliz con mi trabajo, pero de pronto la gente me paraba por la calle constantemente para preguntarme por el bolso que me había hecho”, explica. Cuando el famoso diseñador Philippe Starck le pidió uno igual al suyo para su mujer, su antiguo jefe, Ronan, le dijo: “Tienes que hacer algo con esto”.

Tras dos años de búsqueda, encontró a Celeste, la artesana experta en la técnica tradicional portuguesa que se emplea para fabricar los bolsos de junco que caracterizan la firma, y, tras realizar un buen número de modelos, comenzó a presentar los bolsos en eventos de moda en París. “Hice 80 y se vendieron todos en una semana. Fue un bombazo”, recuerda. Pronto llegaron Colette, Le Bon Marché, Galeries Lafayette, MatchesFashion y Barneys, entre muchos otros grandes compradores de productos de lujo interesados por la firma de la gallega y en cuyos almacenes ahora se encuentran sus productos.

El éxito llegó pronto y dejó su antiguo puesto de trabajo para dedicarse totalmente a la marca, que ha producido 4.000 bolsos en un año y de la que han surgido proyectos con los artesanos de Maison Desrues —el taller de accesorios y botones de Chanel—; la firma Commes des Garçons; el artista Mario Feijóo, de Cerámica da Ulla, y el chef Pepe Vieira. Para Montserrat, el proyecto va más allá de vender bolsos y joyas. “Heimat Atlantica une técnicas tradicionales con ideas contemporáneas para darles cabida en el presente. Lo importante es conseguir que esta artesanía no desaparezca, pero sin mancillarla, porque es parte de la inteligencia colectiva de un pueblo”.

Other Things: quimonos y ‘obis’ versionados desde Barcelona

La primera colección de quimonos y obis de Other Things que tardó siete meses en materializarse.
La primera colección de quimonos y obis de Other Things que tardó siete meses en materializarse.Ximena y Sergio

La fascinación por la cultura japonesa no ha dejado de crecer en cada viaje a Kioto que Emilio Lecuona y Cristina Güell han emprendido juntos. Allí, la pareja de creativos catalanes se aficionó a comprar quimonos antiguos originales que después guardaban en sus maletas y restauraban al volver a España. Cuando el inicio de la pandemia les impidió viajar decidieron crear de cero su propia versión y llamar al proyecto Other Things.

“En primavera sacamos una pequeña colección de aproximadamente 30 prendas inspiradas en los ­quimonos antiguos, pero interpretados por nosotros con mucho respeto”, explica Cristina. “Toda la colección parte de tres modelos: largo, mediano y corto. Están hechos de lino teñido a mano en tonos neutros, aunque también utilizamos viscosa y algodón”, añade Emilio. Las modificaciones en el patrón y la elección de telas, de procedencia tanto española como japonesa, y de colores como el beis y el marrón convierten sus quimonos y obis —los cinturones que los acompañan— en prendas versátiles y actuales, pensadas para casi cualquier ocasión, según cómo se combinen.

Su empresa, Lekuona Studio, ubicada en el barrio barcelonés de Gràcia, acoge la mayoría de las ocurrencias creativas de la pareja: desde fotografía y dirección de arte hasta proyectos de interiorismo para otras firmas. “Por eso a este proyecto le llamamos Other Things, porque aparte de nuestro trabajo nos gustan muchas cosas más que no están incluidas en él”, cuenta Güell.

El proyecto es muy reciente. Ni siquiera tiene página web. “Si alguien quiere comprar un quimono y un obi, sencillamente tiene que llamarnos y pasarse por el estudio. Estamos en una fase muy inicial”, asegura Lecuona. Sin embargo, tras el éxito de la primera colección, tienen grandes planes para Other Things. “Nos gustaría hacer una colección o dos al año, un poco más grande pero no mucho más, y seguir viajando y buscando nuevos tejidos, que es lo que más nos gusta. No hay nada como salir ahí fuera. Japón es un pozo infinito de creatividad”.

Opere Plumari: el hábito de estar por casa

Líneas refinadas y minuciosos detalles caracterizan esta interpretación del 'déshabillé' de Opere Plumari.
Líneas refinadas y minuciosos detalles caracterizan esta interpretación del 'déshabillé' de Opere Plumari.Ximena y Sergio

Su dilatada experiencia como estilista de moda hizo que, de todas las que pasan por sus manos, Cristina Hernando se enamorara de una prenda muy concreta: el déshabillé, similar al salto de cama y la bata para vestir dentro del hogar que inspiró a Cristóbal Balenciaga y Hubert de Givenchy en los años cincuenta. Con la idea de crear su propia firma de moda varios años rodando por su cabeza, se decidió a fundar Opere Plumari y actualizar esta pieza para “mujeres modernas y elegantes que quieren vestir cómodas dentro de casa sin tener que recurrir al chándal o el pijama”, según explica ella misma.

Durante los meses de confinamiento percibió que la oferta en ropa para estar por casa era limitada. Entonces estudió en profundidad el déshabillé y dio con los patrones de la que actualmente es su primera colección. Ideó cuatro modelos con nombres de mujer, de estilo “relajado, austero y minimalista”. Cada uno de ellos está disponible en diferentes colores (teñidos a mano) y materiales. “Todo está hecho en España. Las telas, de algodón orgánico, vienen de Barcelona y la confección se realiza en Santiago de Compostela”, cuenta Hernando.

Para esta estilista e historiadora, la inspiración puede venir de distintas fuentes, desde un cuadro hasta el vestuario monacal. Esto último se ve reflejado en la sencillez y sobriedad de la colección, llegando algunas de sus piezas a asemejarse a una túnica o un hábito. De ahí que el nombre de la marca proceda del latín para dejar patente esa conexión estética con lo eclesiástico. Su nombre significa “bordado” y hace referencia a la personalización mediante esta técnica de frases e iniciales en las prendas que ofrece a sus clientes con la ayuda de su amiga y especialista en costura Mar Romero.

Todavía no ha cumplido un año de vida y Opere Plumari ya forma parte de la oferta de la tienda multimarca española ES Fascinante, además de vender internacionalmente a través de su página web. “La firma tuvo muy buena respuesta y ha gustado a diferentes tipos de mujer; incluso visten mis prendas para salir a la calle”, cuenta aún sorprendida. “La gente me dice: ‘Pero ¿cómo lo voy a usar solo por casa? ¡Es muy bonito!”.

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