Fred Hoyle, el hombre que bautizó al Big Bang (a su pesar)
Al astrónomo inglés le debemos saber que todos somos polvo de estrellas. Eso así, se le recuerda más por lo que rechazó que por lo que descubrió.
Para los romanos, Fama era una diosa alegórica que representaba a la voz del pueblo. Con alas de águila que escondían ojos debajo de cada pluma, tocando una trompeta e inmune al sueño, se encargaba de difundir a toda velocidad las noticias y rumores, sin preocuparse de que fueran ciertos o falsos. La fama es la responsable, entre otras cosas, de que la historia recuerde como héroes a gente que realmente no hizo nada o se aprovechó de méritos ajenos y que olvide a los que realmente merecen ser recordados.
La ciencia no se libra de las malas artes de esta diosa, que se diría sigue en activo y en plena forma. Muchas enfermedades o técnicas médicas se conocen con un nombre propio que no fue su descubridor. En otras ocasiones, alguien sí que es recordado por la historia, pero no por su descubrimiento, sino por su equivocación.
El astrónomo Fred Hoyle nació en 1915 en Yorkshire, Inglaterra, y estudió Física en Cambridge, donde posteriormente desarrolló la mayoría de su carrera científica en el Instituto de Astronomía, institución de la que llegó a ser el director. La mayor contribución científica de Hoyle llegó en 1946, cuando propuso un modelo para explicar cómo se forman los elementos químicos en el interior de las estrellas. El proceso es conocido en la actualidad como “nucleosíntesis estelar”. Hasta ese momento se sabía que las estrellas generan energía por un proceso de fusión nuclear. Esto supone que dos átomos de hidrógeno se unan para convertirse en un átomo de helio. Se desconocía cuál podía ser el origen del resto de los elementos químicos. Hoyle demostró que dentro de las estrellas, a altísimas temperaturas y presiones, los núcleos atómicos se fusionan en una secuencia que va generando elementos más pesados: carbono, oxígeno, nitrógeno, hasta llegar al hierro. Más aún, propuso un estado excitado del carbono-12, hoy conocido como el “estado de Hoyle”, sin el cual no se podría formar suficiente carbono en el universo como para explicar el origen de la vida basada en carbono. Hasta el momento, la vida basada en carbono es la única que conocemos. Esta predicción, realizada de forma puramente teórica y basada en su propio desarrollo matemático, fue confirmada experimentalmente más tarde, y se considera una de las más brillantes ideas en la historia de la física teórica. Gracias a Hoyle, entendimos que todos somos polvo de estrellas, puesto que la mayoría de nuestros átomos fueron formados en las estrellas.
Y aquí entra la diosa Fama. No es eso lo que más se recuerda de Hoyle en la actualidad. Durante su época de mayor actividad científica, empezó a imponerse una teoría que postulaba que el universo tuvo un origen puntual a partir de una gran explosión ocurrida hace 13.800 millones de años. A pesar de que esta idea cuadraba muy bien con su nucleosíntesis, ya que esa explosión dio lugar a los átomos de hidrógeno y un poco de helio, Hoyle se opuso de plano. Le parecía religiosa, arbitraria y mal fundamentada. Junto a sus colegas Hermann Bondi y Thomas Gold, propuso una alternativa: el modelo del estado estacionario. Según este, el universo no tiene principio ni fin, y la materia se crea de forma continua a medida que el universo se expande, de modo que su densidad global permanece constante. Y aquí vino el momento que lo cambió todo… Durante una entrevista en la BBC en 1949, se refirió a la teoría rival como “this big bang idea” —“esa idea del gran estallido”—. Pretendía ridiculizarla, pero acabó siendo el que acuñó uno de los términos científicos más sólidamente asentados en el imaginario popular.
Hoyle siguió trabajando y en sus últimos años mostró interés en investigar el origen de la vida, además de ser un reputado escritor de ciencia ficción. Nunca ganó el Premio Nobel, a pesar de que su descubrimiento fue fundamental para explicar el universo y la vida sobre la Tierra. La leyenda dice que pesó mucho en el jurado su encendida oposición a la teoría del Big Bang. La diosa Fama sigue en activo en el siglo XXI.
Algunas conjeturas polémicas
— Hoyle apoyó algunas teorías controvertidas. Junto con su colaborador Chandra Wickramasinghe, desarrolló la teoría de la panspermia, según la cual la vida en la Tierra pudo haber llegado desde el espacio exterior, transportada en cometas o polvo interestelar. Hoy se acepta que es complicado que llegara alguna forma de vida, pero que las moléculas llegadas del exterior pudieron haber tenido un papel decisivo en el origen de la vida.
— Tras la muerte de Hoyle en 2001, Wickramasinghe se pasó al lado oscuro de la ciencia, defendiendo ideas cada vez más aberrantes, como que el virus de la gripe viene del espacio, que el VIH o incluso la covid-19 podrían tener orígenes extraterrestres, o que el ADN humano es modificado por material biológico que llega del cosmos. Todo esto sin aportar ni una sola prueba.
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