Infancia atacada

Crecer
bajo las
bombas

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Crecer bajo las bombas

Viajamos a Ucrania, Chad y Honduras para conocer la vida de tres niños que no saben qué es crecer en paz. Uno de cada seis pequeños del mundo vive en una zona de conflicto armado. Ellos nos cuentan su historia este 20 de noviembre, Día Internacional de la Infancia

La guerra de Ucrania se ha sumado este año a la larga lista de conflictos armados activos en el mundo en los que los más pequeños son siempre las víctimas más vulnerables. Peligran su integridad física y su bienestar psicológico presente y futuro. Uno de cada seis niños del mundo, más de 450 millones, vive ahora mismo en una zona de conflicto. Y 36,5 millones fueron desplazados de sus hogares como resultado de la violencia. Estas cifras, las más altas en dos décadas, de las que alertaba Naciones Unidas en julio, aún no incluyen los datos de la guerra de Ucrania. Son situaciones que comprometen la salud física y mental de los niños y jóvenes, su desarrollo, su bienestar y su felicidad. Y su futuro. Así ha ocurrido con Joshuar, de Honduras, a quien encañonaron con una pistola en la sien y que escapó de la guerra callejera de las pandillas gracias al fútbol. O con Misha, que a pesar de su corta edad ha vivido ya dos conflictos armados en su país, Ucrania. También con Roukaya, refugiada en Chad, que huyó con su familia del terrorismo de Boko Haram en su Nigeria natal. En colaboración con Unicef, este 20 de noviembre —Día Mundial de la Infancia que conmemora la firma de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989— relatamos tres historias con protagonistas menudos cuya fortaleza y resiliencia son enormes.

Misha, Ucrania. “Hijo, ha empezado la guerra”

Texto: Luis de Vega

Foto: Samuel Sánchez

Roukaya posa en el interior de la tienda que comparte con su madre y sus cuatro hermanos. Su comida favorita son los macarrones, pero apenas los prueba ya. Su dieta consiste, casi exclusivamente, en gachas de mijo para desayunar, comer y cenar.

Roukaya, Chad. La niña que olvidó qué era la comida

Texto: Lola Hierro

Foto: Massimiliano Minocrif

Joshuar vive en casa de su abuela, con ella, su tía y dos primos. En la imagen, prepara su bolsa para ir a la cancha.

Joshuar, Honduras. Entre el gol y la muerte

Texto: Pablo Ferri

Foto: Ana Hop

El horror que no cesa

Texto: Guillermo Altares

Créditos

Diseño: Ana Fernández 
Desarrollo: Alejandro Gallardo
Edición gráfica Gorka Lejarcegi
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