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La palabra clandestina

Hay vocablos que inesperadamente se dan la vuelta y, al darla, se nos ríen: ¿quién podría imaginar que la clandestinidad sería una fiesta?

Una fiesta más allá de los horarios permitidos por las restricciones anticovid en un local de Madrid, en octubre de 2020.
Una fiesta más allá de los horarios permitidos por las restricciones anticovid en un local de Madrid, en octubre de 2020.Luis De Vega / EPS

Madrid era una fiesta —y, seguramente, sigue siéndolo. Aparece en los diarios ingleses y alemanes, filósofos italianos lo comentan, franceses impacientes lo vienen a buscar: Madrid es una fiesta clandestina. La palabra fiesta y la palabra clandestina parecían lejanas: la pandemia las ha reunido sin distancia social. Cada finde se descubre en Madrid un centenar de fiestas clandestinas; por clandestinas, muchas más no se descubren....

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