Lámparas que son como guijarros en suspensión

Juan Carlos de Marcos

ESTAS LÁMPARAS evocan los cantos rodados que se encuentran a las orillas de un río, una obra esculpida por la naturaleza durante cientos de años que ha inspirado al diseñador Lukas Peet. Fascinado por la belleza de estas piedras, creó la colección Pebble para el estudio de iluminación canadiense Andlight, del que es socio y cofundador desde su nacimiento en 2013. Las piezas, de vidrio soplado, imitan la morfología redondeada y las superficies y tonalidades suaves de los guijarros. Cuando se encienden, la luz nace con gran intensidad en el centro y va suavizándose hacia la superficie, provocando un brillo gradual que recuerda a la forma en que el sol se refleja sobre estas rocas bañadas por el agua. En los modelos de techo, como los de la imagen, dos esferas conectadas entre sí por un único punto penden de un hilo y generan un delicado juego de equilibrio. No hay parejas predeterminadas, sino que se pueden elegir dos figuras de distintos tamaños, colores —ámbar, perla o gris— y acabados —opacos, translúcidos o brillantes— y combinarlos como se desee, por un precio que parte de los 1.950 euros. También las hay de pared, en cuyo caso se trata de una única pieza (a partir de 970 euros). Todas ellas se diseñan y fabrican en Vancouver (Canadá), las distribuye Tuscaloosa y en España pueden encontrarse en algunas tiendas especializadas como la madrileña Años Luz, en la calle de Alcalá.

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