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Consejos para proteger la piel de los niños en verano

El exceso de higiene para prevenir la covid-19, con varias duchas o baños al día y del gel hidroalcohólico en las manos ha provocado un aumento de casos de dermatitis infantil

Niños jugando en una piscina hinchable.
Niños jugando en una piscina hinchable. JCCM

La piel de los niños es diferente a la de los adultos y necesita unos cuidados específicos para estar sana, sobre todo en verano y con la higiene extra que se impone para prevenir contagios por coronavirus. En el caso de los niños menores de tres años, “tienen una piel más fina y sensible. Además, la superficie de piel de un bebé respecto a su peso corporal es superior a la de los adultos; tienen menos vello y unos mecanismos de defensa que todavía no se han desarrollado del todo. Todas estas peculiaridades hacen que sea una piel especialmente vulnerable a la acción de agentes externos, como la temperatura y que resulte fundamental empezar con la hidratación de su piel desde el primer día de vida.”, explica Anna Estapé, pediatra, colaboradora de WaterWipes.

Las normas preventivas para evitar el contagio por coronavirus pasan por el lavado habitual de manos. Por ello, “estamos viendo en la consulta muchas dermatitis en las manos porque se emplea habitualmente el gel hidroalcohólico. Su uso es recomendable en niños y adultos solo en caso de que no tengamos jabón y agua para lavarnos las manos. Si el niño es muy pequeño, se puede llevar en el neceser un producto que sea higienizante, pero que no reseque la piel demasiado. Por otro lado, siempre es recomendable hidratar las manos, como por la noche, cuando el niño se va a dormir. Por otro lado, con la situación del coronavirus se está bañando a los niños más de una vez al día. Esto no es necesario y puede generar más problemas de sequedad en la piel. El baño o la ducha conviene que sean cortos, solo una vez al día y luego hidratar la piel con algún producto específico para niños”, recomienda Cristina García Millán, coordinadora de la Unidad de Dermatología Pediátrica del Grupo Pedro Jaén. 

El verano, una época que exige cuidado especial para la piel de los niños

La situación de la pandemia ha provocado que “este año las piscinas tengan más cloro que de costumbre y por ello estamos viendo en la consulta más erupciones o irritaciones en la piel de los niños. Para evitarlo, recomendamos aplicar una crema hidratante antes del protector solar, aclarar muy bien el cloro y después del baño en casa usar un producto hidratante sin perfume. En verano, hay que ducharse y lavarse el pelo diariamente tras los baños en el mar o la piscina, por eso conviene usar productos muy suaves y secar muy bien los pliegues de la piel, como en la zona de las axilas, entre los dedos o detrás de las orejas para evitar infecciones por hongos o bacterias que pueden aparecer cuando hay demasiada humedad”, aconseja la dermatóloga infantil Cristina García.

Un producto imprescindible para cuidar la piel de los niños es la crema de protección solar. También conviene “usar los productos de higiene habituales cuando se viaja fuera de casa para poderlos utilizar si se presenta casos de irritaciones o alergias. En caso de que se produzcan dermatitis y rojeces de manera puntual durante el verano en la piel del niño, podemos usar un producto de farmacia, como los que llevan calamina o calénduda, que son naturales y calmantes. Si la afección es más aguda o grave, conviene tener a mano el corticoide o medicamento que se recomienda al niño en la consulta para estos casos y si se trata de algo grave, habrá que visitar al pediatra o al dermatólogo en el lugar de vacaciones, antes que usar un producto que no sea el adecuado para la piel del niño”, explica la dermatóloga.

Los clásicos del verano con la piel de los niños, picaduras de insectos y de medusas

Las consultas dermatológicas pediátricas en verano se centran principalmente en “las picaduras de insectos y medusas y las erupciones por exposición al sol o por contacto con plantas en los jardines. En el caso de las medusas, se “requieren cuidados específicos. Es importante que lo vea un médico, porque, a veces, puede parecer algo banal y luego complicarse con ampollas o con el aumento de la zona de la irritación. Cuando al niño le pica una medusa, en un primer momento, conviene, aclarar la zona con agua de mar; no lavar con agua dulce del grifo, usar suero fisiológico y retirar cualquier resto de la medusa que haya en la piel. No obstante, siempre conviene acudir al puesto de socorro o al médico, porque a veces los niños se agobian y no nos dejan actuar bien. También se puede aplicar frío en la zona de la picadura durante 15 minutos con hielo envuelto en una toalla, pero nunca directamente sobre la piel y para aliviar el dolor, el analgésico habitual que toma el niño”, concluye Cristina García.

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