crisis del coronavirus

Día Internacional de la Familia: Cómo aprovechar el tiempo juntos, tras dos meses de confinamiento

Pese al encierro, cerebro y organismo siguen en activos. Estos días son suficientes para el aburrimiento, la relajación, el conocimiento personal y atender a los que queremos

Una mujer y una niña pasean con paraguas en la capital en un día de lluvia.
Una mujer y una niña pasean con paraguas en la capital en un día de lluvia.Marta Fernández Jara / Europa Press

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Tras dos meses de confinamiento, la mayor actividad diaria se sigue haciendo en el hogar, en familia. Las ganas, la responsabilidad y el humor de los primeros días, van dejando paso al cansancio, al tedio. Sensaciones que son normales, pero hay que seguir. Los expertos en Psicología afirman que los seres humanos necesitamos fortaleza mental para afrontar el momento desapacible y estresante que nos envuelve. En la actualidad, en plena pandemia del coronavirus, todavía quedan muchos temas por resolver. No obstante, y según sus valoraciones, de todo se puede aprender si en lugar de negar o huir, buscamos algo que nos motive. El objetivo: proyectar el desasosiego en actividades productivas.

“Nos gustan los hábitos. Sin embargo, ahora vivimos en estado de incertidumbre. Estructurar nuestro día a día es la mejor regla para sobrellevar mejor el confinamiento familiar. Somos capaces de hacer de esta experiencia una oportunidad que nos permita crecer y nos reporte cosas diferentes y positivas”, asevera Julio A. Díaz, psicólogo de Ourense.

Quién no ha dicho en algún momento: “El trabajo me ocupa todo el día”, “apenas juego con mis hijos”, “necesito tiempo para estudiar” o “veo poco a mi pareja”. Muchos de estos propósitos pueden materializarse en el tiempo que dure la vuelta a la nueva normalidad. “Podemos retomar proyectos que habíamos dejado aparcados, como aprender cosas nuevas, pintar, terminar un libro… Hay que plantearse objetivos realistas, no enmascarar la realidad. También hay que permitirse emocionarse. Debemos dedicar unos 30 minutos diarios a escucharnos y a aceptar nuestros temores y pensamientos. Compartir con los seres queridos o recurrir a técnicas de relajación, permitirán liberar tensiones y resultarán una ventilación emocional”, explica Díaz.

En función de las declaraciones de los expertos, resulta esencial tener ilusión por algo y pensar en el futuro, planear actividades, viajes, excursiones, comidas con amigos… “Esto devolverá la confianza y permitirá ver más allá del temor al contagio. Confiar en que llegarán cosas buenas hace a las personas y a su entorno optimistas. Escuchemos música o elaboremos con esmero recetas que harán las delicias de los habitantes de la casa”, expone el psicólogo.

“Cuidemos nuestra alimentación, la actividad y el descanso. Se puede mantener un registro diario y a la mañana siguiente revisar la ejecución y escribir los motivos por los que mantener esos hábitos”, añade José María Villarmea, consultor en productividad personal. “Hay que darle una vuelta a las prioridades y al propósito de vida. Coge un papel y responde acerca de cada área de tu vida: ¿Cómo lo estoy haciendo?, ¿qué estoy haciendo bien y quiero mantener?, ¿cómo sería el ideal de esta parcela de mi vida? y ¿qué tengo que cambiar para conseguirlo? Podemos inculcarnos comenzar cursos o reanudar estudios pendientes para seguirnos cultivando. Nos sentiremos realizados el tiempo que tengamos que permanecer en casa”, propone Villarmea.

“Erróneamente el ser humano suele escudarse en el trabajo cuando hay aspectos de su vida que no controla o no transcurren como quisiera. Hoy más que nunca, tenemos ocasión de cuidar de nuestra salud y de la de los demás”, retoma Díaz.

Villarmea aporta unas claves para que la estancia en casa resulte más llevadera y dinámica:

  1. Elaborar un cuadrante con diversas tareas para todo al día: manualidades con los hijos, descanso, ver la televisión o tener actividad en las redes sociales y seguir la actualidad.
  2. Separar las horas precisas –siempre que sea viable–, al día, para cumplir con las obligaciones laborales, es decir, el teletrabajo.
  3. Momentos para la limpieza y lavandería, redecorar y ordenar la casa y las rutinas de ejercicios, son muy importantes y posibilitarán desconectar e involucrarnos en algo que al finalizar nos producirá una sensación de éxito y placer.
  4. Pese a que ya puede irse a peluquerías, el ánimo también puede recuperarse en casa. Pintarse las uñas, peinarse, depilarse, incluso cortarles el pelo a la pareja e hijos, resultarán momentos para compartir y hacer sentir mejor al otro. En la actualidad el bronceado se logra en el balcón o terraza. El sol añadirá la vitamina y los beneficios necesarios para instantes puntuales de la jornada.

“El descanso en el que la vista se posa en las cosas y los seres y que descubre lo cercano y el horizonte, siempre ha atemorizado a los tiranos, a los esclavos, a los voluntarios y a los bárbaros”, señala David Hernández de la Fuente en La escuela del ocio: tiempo libre y filosofía antigua. Entendidos en la materia se esfuerzan en ayudar a las personas a mantener, en la medida de lo posible, su estabilidad y orden mental. Pese al relativo encierro, cerebro y organismo siguen en activos. Estos días son suficientes para el aburrimiento, la relajación, el conocimiento personal y el incremento –pese a la distancia física–, en la atención al resto.

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