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EP Verdad BLOGS Coordinado por PATRICIA R. BLANCO

No, la edición en inglés de EL PAÍS no ha llamado al presidente del PP ‘Paul Married’

Un bulo con una foto de la portada de la web principal del diario, traducido por Google Translate, corrió como la pólvora en redes sociales

La imagen manipulada de la versión en inglés de EL PAÍS que circuló por redes sociales.
La imagen manipulada de la versión en inglés de EL PAÍS que circuló por redes sociales.

Una consecuencia de la crisis del coronavirus ha sido un aumento en el número de bulos y desinformación, desde dudosos consejos sobre cómo combatir el virus hasta el aparente sinfín de archivos de audio supuestamente grabados por profesionales de la salud.

Este miércoles, le tocó a la edición en inglés de EL PAÍS ser la víctima de uno de estos bulos, cuando alguien compartió una imagen —ni siquiera un pantallazo, sino una foto de un monitor— de lo que muchos dieron por hecho que era nuestra portada.

Quienes dedicaron un momento a mirar la imagen de cerca se dieron cuenta de que, claramente, se trataba de la portada principal de la web de EL PAÍS, pasada por un traductor automático. Y la verdad es que el texto no estaba nada mal. Pero claro, Google Translate había cogido el apellido del presidente del Partido Popular, Pablo Casado, y lo había traducido literalmente como “Married,” que de hecho tenía mucha gracia.

Este tuit fue retuiteado más de 1.300 veces y obtuvo 4.400 'likes'.

Pero lo que no hizo tanta gracia fue la velocidad con que los usuarios de redes sociales como Twitter creyeron que se trataba de una imagen de verdad de la página principal de EL PAÍS English Edition. Empezó a correr como la pólvora en redes y también por WhatsApp, acompañada por una amplia gama de comentarios críticos con EL PAÍS por utilizar el traductor de Google y provocar este supuesto error. Y todo, a pesar de que una simple mirada a nuestra portada real habría desvelado que la imagen compartida en redes no era auténtica.

Incluso Hermann Tertsch, diputado europeo para el partido español de ultraderecha Vox, compartió la imagen con sus casi 208.000 seguidores en Twitter, aunque luego rectificó. También lo compartió la diputada madrileña Almudena Negro, del PP. Ella también tuiteó más tarde la aclaración de EL PAÍS. (Por cierto, tanto Tertsch como Negro son periodistas).

Los héroes del equipo de redes sociales de EL PAÍS se pusieron a mandar mensajes a los que compartían la foto para avisarles de que no se trataba de nuestra página. Algunos, para ser justos, rectificaron, pero la mayoría no borró sus mensajes originales —sin duda, cuando un tuit empieza a coger velocidad es difícil corregirlo—.

Pero quizás lo más sorprendente de toda esta historia fue cuando una web española de noticias optó por escribir un artículo entero burlándose de nuestro supuesto error y falta de rigor periodístico, incluyendo tuits escritos como respuesta a la imagen. A lo mejor quien se merece críticas por sus prácticas periodísticas es un medio que publica un artículo así sin hacer el más mínimo esfuerzo por comprobar la autenticidad de la imagen. Como decía un antiguo compañero mío, “never let the facts get in the way of a good story”.

Así trabaja EL PAÍS English Edition

Durante la crisis del coronavirus, EL PAÍS English Edition ha tenido más tráfico que nunca, debido a que los lectores angloparlantes en España y en el extranjero están buscando información actualizada y fiable sobre la situación en este país, sobre todo la relacionada con todo el proceso de desescalada del confinamiento.

Así que puede que este sea un buen momento para explicar exactamente a qué nos dedicamos y cómo lo hacemos. Nunca usamos programas de traducción como Google Translate. Esto se debe sobre todo a que muy pocas veces confeccionamos una copia exacta en inglés de los artículos originales en castellano.

Nos gusta decir que creamos “versiones” de los artículos originales, dado que gran parte de nuestra labor consiste en añadir contexto y explicaciones para lectores que no tienen por qué saber mucho sobre España. Esto a menudo significa cortar texto del artículo original, añadir información adicional para aportar contexto, y reescribir los textos cuando resulta necesario. El objetivo es asegurarnos de que el lector entiende lo que está leyendo, y también por qué esta información es relevante. Hasta un lector que nunca haya pisado suelo español debería poder leer nuestros artículos sin perder el hilo.

Aunque esto requiere experiencia en traducción, nuestro trabajo también tiene mucho de periodismo, ya que debemos seleccionar los temas más relevantes para nuestros lectores, redactar textos de fácil comprensión incluso para personas sin grandes conocimientos sobre España, trabajando a contrarreloj y bajo presión. Y a esto hay que añadir el conocimiento técnico que implica gestionar una página web y mantener las cuentas de redes sociales.

Además, casi siempre cambiamos los titulares. Un titular que funciona bien para un lector español muy pocas veces funciona bien para un angloparlante. Y aunque utilizamos inglés americano —EL PAÍS English Edition empezó su andadura como suplemento en papel del International Herald Tribune, y antes de la crisis del coronavirus teníamos más lectores en EE UU que en cualquier otro país— nos inclinamos hacía un estilo más británico para titular, dado que nos da más flexibilidad.

Para concluir, por si a alguien todavía le queda alguna duda, que sepa que nunca jamás de los jamases traduciríamos Pablo Casado como “Paul Married,” ni Jaime Mayor Oreja como “Jamie Bigger Ear”. Como nos comentó este miércoles un lector durante la tormenta en Twitter, si hiciéramos estas cosas, tendríamos problemas realmente serios al hablar de Kiko Matamoros...

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