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Niños y discapacidad intelectual: cómo abordar la cuarentena en familia

Conviene no agobiarse por no poder seguir con las terapias habituales. Pautas para acompañar a estos menores durante el confinamiento

Susana Cristo Anzola juega con su hija Olivia de cuatro años y que tiene autismo en Madrid.
Susana Cristo Anzola juega con su hija Olivia de cuatro años y que tiene autismo en Madrid. REUTERS

El encierro doméstico al que nos ha obligado el coronavirus puede resultar difícil de gestionar. Cada persona lo experimenta y vive de una manera y en el caso de los niños con alguna discapacidad, como los que tienen autismo o hiperactividad, no son una excepción. La cuarentena ha sorprendido en cierta manera a algunos de los padres de niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDH). “Porque la claridad impuesta con respecto al límite de no salir, la reorganización de la dinámica familiar y el establecimiento de nuevas relaciones, no tan enfocadas hacia lo escolar, está resultando un factor tranquilizador para estos niños, en general. No obstante, los pequeños con dificultades por distintas causas psicológicas, tienen un exceso de actividad y canalizan su ansiedad a través del movimiento. Por ello, en esta situación de cuarentena, es normal que aparezcan emociones como el miedo, la irritabilidad o la agresividad”, explica Covadonga Díaz, psicóloga del Centro de Psicología, Psicopedagogía y Psicomotricidad, Estudio 22 , que estos días de cuarentena atiende dudas de padres con capacidades diferentes.

El arte y el juego ayudan a los niños con capacidades diferentes a gestionar el tiempo en estos días de encierro doméstico. “Invitarles a dibujar, jugar con la arcilla o plastilina; bailar, saltar a la comba u otras actividades físicas, así como hablar de sus sentimientos en estas nuevas circunstancias resulta positivo para ayudarles a gestionar sus emociones, como también el hecho de instaurar rutinas, como recoger su habitación a determinada hora, asearse o realizar actividades escolares”, añade Díaz.

Los niños con alguna discapacidad pueden salir de casa si lo necesitan

Los reales decretos específicos publicados en el BOE sobre la movilidad de los ciudadanos durante la cuarentena autorizan a las personas con diferentes capacidades a salir de casa si lo necesiten. José Antonio Peral, del departamento técnico de la Confederación Asperger España, explica que “los padres de los niños con Síndrome de Asperger, condición neurológica que condiciona la forma de procesar la información, comunicarse o relacionarse, consultan en estos días sobre todo la posibilidad de que sus hijos puedan salir de casa para que lleven mejor el confinamiento. Pero, desde la asociación, recomendamos evitar ir a la calle en la medida de lo posible y, de hacerlo, que sea de forma breve, puntual y siguiendo a rajatabla las medidas preventivas contra el contagio. Es imprescindible llevar el certificado de discapacidad o en su defecto un informe equiparable de una asociación específica”, aclara José Antonio Peral.

Los niños y jóvenes con diagnósticos que abarcan el espectro autista, como en el caso del Síndrome de Asperger, necesitan para sentirse bien durante la cuarentena en casa “Adaptar las rutinas a la nueva situación porque tienen dificultad para integrar las novedades y cambios. Por lo que, cuanto más predecible sea todo en casa, mejor. Por ello, el cambio de situación que ha impuesto la cuarentena puede ser difícil de integrar en estos niños y se pueden producir situaciones de ansiedad, nerviosismo o problemas de conducta, como las autolesiones, según el grado de afectación de la persona”, comenta Peral.

Niños con una discapacidad intelectual y sensorial

Los progenitores con hijos que tienen capacidades cognitivas y sensoriales diferentes, como en el caso de ceguera o sordera dejan de tener acceso a los servicios habituales de atención de sus niños durante la cuarentena. Pero, “no se trata de que los padres asuman el papel del terapeutas o del especialista que trata a su hijo. Conviene no agobiarse por no poder seguir con las terapias habituales, como neuropsicología o fisioterapia. A los padres, les corresponde solo el rol educativo de sus hijos. En este sentido, es en el núcleo familiar donde se aprenden los valores básicos para la vida, como la empatía, autoestima o actitudes y destrezas básicas para el desarrollo de la capacidad cognitiva y la preparación para la incorporación a la vida adulta”, explica, Zaida Moreno Ramos, neuropsicóloga clínica y psicóloga general sanitaria de Elea, Instituto Psicoeducativo, que añade varias pautas para abordar con estos niños y jóvenes la cuarentena, como:

  1. Explicar de manera sencilla y adaptada a sus necesidades y capacidad la situación que se vive con el coronavirus. A través de la toma de conciencia, es como se alivian tensiones y la frustración generada por la incertidumbre.
  2. Procurar un ambiente estructurado y controlado. Estos niños, con una situación normalizada, tienen terapias diarias, apoyo escolar en el colegio o actividades extraescolares. Puede resultar perjudicial pasar de la rutina de actividades diarias a no hacer nada, ya que pueden surgir tensiones y ansiedad, si añadimos que no pueden salir a la calle y ver a sus amigos. Estos niños con diferentes capacidades cognitivas y sensoriales, a menudo también carecen de conciencia del tiempo, ya que suelen utilizar como referencia temporal su rutina de actividades. Conviene ser comprensivos y ponerse en su lugar e intentar conseguir que tengan cierta sensación de control a través de un calendario con un horario de actividades, donde se alterne trabajo y diversión.
  3. Mantener unos hábitos saludables de sueño y descanso. Es normal que durante la cuarentena el sueño se altere, así como el estado de ánimo o el apetito. Por ello, es aconsejable en la medida de lo posible y sin presión, seguir con actividad diaria para llegar a la noche cansados y poder tener un sueño reparador que permita comenzar con energía y motivados el día siguiente.
  4. Favorecer la autonomía. Los padres son fuente de apoyo y protección, pero frecuentemente, por una cuestión de logística familiar y falta de tiempo, se anticipan a solucionar los problemas que surgen diariamente sin dar a sus hijos la oportunidad de afrontarlos por sí mismos.
  5. Cultivar la oportunidad de potenciar fortalezas u otros aspectos a los que generalmente no se les dedica tiempo. Es habitual que en el día a día nos centremos en aquellos aspectos en los que nuestros hijos tienen que mejorar, pero como todas las personas poseen talentos que a menudo se desconocen. La cuarentena ofrece nuevas circunstancias para redescubrir a nuestros hijos y enriquecernos de este conocimiento mutuo.
  6. Crear un clima de confianza y equilibrio familiar donde se establezca una dinámica de comunicación positiva que favorezca un mayor conocimiento entre los integrantes de la familia; lejos de la saturación de terapias y de la rutina de trabajo diario. La familia, en este sentido, ofrece un rol de apoyo y un marco afectivo, ya que es en casa donde los hijos encuentran un descanso de las tensiones externas.

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