Esta casa es una ruina: 11 pifias incomprensibles que nos hacen perder la fe en las reformas

Con un poco de suerte te reconciliarás con los pequeños errores de tu remodelación. ¿Qué llevó a tan desafortunado desenlace?

Una de las desastrosas escenas de la película 'Esta casa es una ruina'. |
Una de las desastrosas escenas de la película 'Esta casa es una ruina'. |getty images

Salir airoso de una reforma es casi heroico. Por mucho que nos preparemos ante las adversidades que surjan, pasaremos por momentos de estrés y ansiedad de forma inevitable en los meses que dure el proceso. El agobio económico, las demoras en la entrega y la confusión recurrente en la toma de decisiones son, entre otros, los motivos por los que hasta la elección de un simple pomo se transforma en una cuestión de vida o muerte. Incluso, una prueba de fuego para las parejas: el 44% lo vive como un momento de crisis para su relación, según un estudio realizado por la plataforma online de diseño e interiorismo Houzz.

Pasado el huracán, llega la calma. Pero ¿y si la gran pesadilla viniera después de la reforma? Suponer un final feliz no siempre es acertado y los siguientes ejemplos lo atestiguan. Aires acondicionados que atraviesan vigas, escaleras que no conducen a nada, interruptores en ubicaciones imposibles. Varias cuentas en Instagram y Twitter llevan años recopilando desastres tan impensables como tristemente reales. ¿Qué llevó a tan desafortunado desenlace? En muchas ocasiones, una decisión inadecuada, inducida por el dudoso gusto del propietario o bien por el mal asesoramiento durante el proceso; en otras, intentar abaratar materiales o poner parches a problemas de peso. Esta es una selección de los resultados más hilarantes. Con un poco de suerte, te servirán para reconciliarte con tu propia reforma.

1. Por lo menos cierran

En ciudades como Madrid, donde multitud de fachadas se encuentran protegidas y no se puede intervenir al libre albedrío, el propietario de esta vivienda hubiera tenido más de un problema. Ese modo de aislar las ventanas, sin ningún sentido de la rectitud, que incluso fragmenta un pequeño cristal en la hoja izquierda es, cuando menos, inquietante.

2. Para bailar el chachachá

O ahorrarse la clase de step en el gimnasio. Cuesta discernir cuál es la verdadera función de esta escalera, que invita a ser subida por el centro.

3. Salida a urgencias

¿Qué hay detrás de esta puerta? Fundido a negro y golpe seco. Esta puerta con vistas parece preparada para rodar una de los hermanos Marx, aunque seguramente la decisión de colocarla ahí tendrá razones más económicas que humorísticas (y desde luego nada prácticas): la madera es más barata que otros materiales como el vidrio, razón por la que en España las ventanas son más pequeñas que en el resto de Europa. Desde dentro, puede ser una solución elegante pero, si ese pomo funciona, esta, más que una salida de emergencia para huir de una reunión familiar tensa, es una salida directa a la sala de urgencias.

4. Sin nada que ocultar

Abrir al exterior el espacio más íntimo de una casa con una ventana XXL, por mucha luz natural que entre y por más que lo haga más amplio, no puede implicar nada bueno. Preferimos pensar que se trata de un cristal espía como los de los interrogatorios de las películas.

5. Nunca te quedarás sin batería

Series de instituto como Sensación de vivir o Al salir de clase probaron que algunas de las mejores charlas se viven sobre un escalón. En el siglo XXI, ese clímax social se experimenta pegado al teléfono móvil y sus redes sociales, por lo que tener un interruptor para recargar la batería cuando sea necesario no es una idea tan descabellada. O quién sabe, quizá simplemente estaba pensado para enchufar el aspirador.

6. Un lavamanos a lo Marcel Duchamp

Si jugamos a ser Pepe Gotera y Otilio y nos tomamos la reforma de nuestro baño como si fuera una chapuza de fácil solución, pueden suceder desastres como este. Alicatar es una de las fases más sensibles y complicadas de una reforma, por lo que lo mejor es dejarlo como estaba antes de aventurarse a hacerlo con nuestras propias manos.

7. Buhardilla sin vistas

Vale que tener una chimenea y mirar cómo el fuego se consume lentamente durante horas resulta casi hasta terapéutico, pero tampoco a cualquier precio. Sacrificar una bonita ventana en el último piso a cambio de una chimenea puede herir la sensibilidad de todo el vecindario.

8. ¿Garaje para drones?

Meternos en la mente del constructor –o propietario– que ideó semejante proeza es tan agotador que lo dejamos por imposible. Si alguien puede verter un poco de luz sobre el objetivo de este garaje flotante, se lo agradeceremos infinitamente.

9. Casa fresquita en verano

Proporcionar un ambiente agradable con una temperatura óptima en cada estancia, es una de las claves para que una casa resulte acogedora los 365 días del año. Multiplicar los aparatos de frío y calor por toda la vivienda supone un desembolso importante, lo sabemos, pero es muy innecesario abrir un boquete de este calibre y obligarse a negociar con la habitación contigua la temperatura del aire. La buena noticia es que no tendrás que levantarte para hablarlo.

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10. La peor pesadilla para un sonámbulo

Perdemos la cuenta sobre el número de accidentes que puede provocar el tener una puerta en un lugar como este. No solo por el peligro que supone la ausencia de un escalón en la apertura de la puerta, sino el golpe que te puedes llevar si subes por las escaleras y alguien la abre en ese mismo instante. Si descartamos su ejecución por parte de un psicópata, ¿qué nos queda?

11. Aprovechar hasta el último metro cuadrado

A finales de los 2000, se puso de moda sacar de contexto la intimidad del baño y otorgarle protagonismo en comedores o dormitorios, como sucede en el Lloyd Hotel de Ámsterdam. Tendencias aparte, esta remodelación a camino entre un aseo y un descansillo con luz solar directa supera las expectativas de aprovechar al máximo el espacio de un micropiso.

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Sobre la firma

Victoria Zárate

Periodista vinculada a EL PAÍS desde 2016. Coordinó la web de Tentaciones y su sección de moda y estilo de vida hasta su cierre en 2018. Ahora colabora en Icon, Icon Design, S Moda y El Viajero. Trabajó en Glamour, Forbes y Tendencias y ha escrito en CN Traveler, AD, Harper's Bazaar, V Magazine (USA) o The New York Times T Magazine Spain.

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