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José Bono, la nueva vida de un superviviente de la política

Tras ocho años retirado de la primera línea, el expresidente del Congreso se ve ahora como "un abogado enamorado de su profesión, un padre, un viajero y un luchador por la libertad"

José Bono, este jueves, en una sala del hotel Intercontinental de Madrid.

Bono está de gira y no se trata del cantante de U2. Quien concede entrevistas para hablar de su libro, después de ocho años alejado de la política, es José Bono, presidente de Castilla-La Mancha durante seis legislaturas, ministro de Defensa de 2004 a 2006 con el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, consejero de Estado de 2006 a 2008, presidente del Congreso de los Diputados de 2008 a 2011 y ahora cronista político en el libro Se levanta la sesión, el tercero de una trilogía donde ha plasmado frases, anécdotas, personajes y la intrahistoria de ese circo necesario que se llama política que él ha vivido desde primera línea.

El libro es solo una parte —la que él ha considerado más interesante o factible de contar— de los 17.000 folios en los que se convirtieron sus anotaciones desde que el 8 de abril de 1992 tuvo “una gran trifulca en el partido”, el PSOE, que abrió la espita para que algunos correligionarios y la que era entonces su esposa, Ana Rodríguez, le lanzaran al ruedo azuzado por un “eso tienes que escribirlo”. Bono recogió la toalla y desde entonces, cada día, fue anotando los sucesos reseñables y frases textuales de las personas que se cruzaban en su camino político. Incluso a expensas de parecer un poco obsesivo. Como cuando tuvo una discusión importante con Zapatero sobre Gibraltar y se levantaba una y otra vez con la excusa de ir al baño, ante el asombro del entonces presidente, para anotar rigurosamente lo que decía y que no se le olvidara.

Recordar lo que ya ha escrito en su revelador libro no le cuesta nada pero él, de natural hablador, se retrae un poco cuando el encuentro va de descubrir al hombre que hay detrás del político. “No es que os tenga miedo a los periodistas, me tengo miedo a mí mismo, y ya no me va en el sueldo tener que tomarme un lexatín cuando lea lo que se escribe”, afirma con el tono distendido con el que finalmente se desarrollará todo el encuentro.

José Bono nació en Salobre, Albacete, el 14 de diciembre de 1950. A menos de un mes de cumplir 69 años sigue siendo inquieto y conserva la personalidad que resumían en tres palabras los test psicotécnicos que le hacían en el colegio de los jesuitas de Alicante en el que estudió interno durante ocho años: “emotivo, activo y primario”. “Yo no sabía muy bien que era primario”, recuerda ahora, “así que pregunté al padre Alonso y me contestó: ‘Que reaccionas a veces sin meditar’. Me quedé con que soy mal jugador de póker, que se me nota la jugada”.

José Bono, tercero por la izquierda, con Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba, en octubre de 2012.
José Bono, tercero por la izquierda, con Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba, en octubre de 2012. GtresOnline

Acicalado, en buena forma física y con más pelo del que tenía poco antes de convertirse en presidente del Congreso —gracias a un injerto capilar—  es una máquina de contar anécdotas. “Una de mis cuentas pendientes conmigo mismo es no saber idiomas. Como ministro de Defensa era un lastre increíble”, afirma. Un detalle que suple con imaginación y empatía. Como cuando consiguió que le recibiera el secretario de Defensa de EE UU, Donald Rumsfeld, después de haber recurrido a la intervención de Julio Iglesias, a quien no conocía, y este a Óscar de la Renta, que le hacía vestidos a la esposa del político norteamericano. “Me planté allí con una traductora pero según iba hablando le ponía delante un folio donde había escrito en inglés las frases más importantes. En el último ponía: ‘Y perdone que no sé su idioma’. Debió ser tal mi vehemencia que Rumsfeld cogió el mismo folio y escribió: ‘Menos mal que no habla usted mi idioma”.

Quedaron como amigos, o lo que eso pueda significar en su campo. “En conjunto tengo buenas relaciones humanas en la actividad política”, afirma rotundo. Se terminó llevando bien con todos sus adversarios para presidir la comunidad de Castilla-La Mancha, recuerda con cariño entrañable a Alfredo Pérez Rubalcaba, y con los años se ha ido recreando en el afecto a Zapatero, incluso a pesar de que en el año 2000 se enfrentaron como candidatos a la secretaría general del PSOE y el vallisoletano le ganó por solo nueve votos de mil. "Cuando Zapatero iba a dejar La Moncloa invitó a mis cuatro hijos a visitarla y les dijo que ahí podría haber estado su padre. Mis hijos le adoran". 

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La felicidad es esto. Mi padre. Mis niños. El pueblo. Salobre. 😌❤️

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Precisamente sus hijos forman parte de los cimientos de José Bono, un hombre que reconoce que "le gusta la gente" y "ni sabe ni quiere vivir solo". Amelia tiene tiendas de la firma Tous junto a su madre y está casada con Manuel Martos, hijo del cantante Raphael y Natalia Figueroa y ejecutivo en la compañía discográfica Universal, con quien tiene cuatro niños. Ana es abogada y es madre de una niña de dos años. José, es  jinete profesional y posee un centro hípico en Toledo, La Almenara, empresa en la que también participa su familia. Acaba de anunciar que se casará el próximo mes de junio con su novio, Aitor Gómez, su pareja desde hace cuatro años en un enlace que se celebrará en el Ayuntamiento de Toledo y que tiene encantada a toda la familia. Y Sofía es estudiante de Administración de Empresas y habla inglés, francés e italiano.

A pesar de su advertencia de dejar a la familia fuera de la entrevista, se ablanda recordando a sus hijos y se aviene a describirlos sucintamente. "Sofía es la ternura. Amelia es mi doble. Ana es la más responsable. Y José es..., mi debilidad porque es al que veo a diario".

Sin embargo cuando se le pregunta por los hechos que han marcado su vida, no duda: "La muerte de mi madre. Ella estaba embarazada, yo tenía 16 años y estaba interno. Fue inesperada. No pasa un día que no piense en ella. En el terreno político fue definitivo que en el año 2003, cuando era la sexta vez que me presentaba a presidente de Castilla-La Mancha, votaron al PSOE el 58,5%". El tercer gran momento de su trayectoria vital fue la llegada de Sofía, la menor de sus hijos a quien él y su esposa Ana Rodríguez, de quien se separó en 2010 y con quien mantiene una excelente relación, adoptaron en Chile cuando tenía tres meses. "Yo creía que iba a hacer un favor a un niño y el favor me la ha hecho ella a mí. Es a la que más quiero, aunque a lo mejor suene mal leerlo por escrito. Nos trajo ternura. Yo ya tenía 50 años, mi hijo pequeño, José, 17... La noche en que nos la dieron, la miré y desde entonces he sentido que depende de mí. Cuando en 2005 el avión en el que viajamos a Móstar el día de Nochebuena, se salió de la pista al aterrizar, Sofía tenía cuatro años y creyendo que nos matábamos solo pensé ¿qué va a ser de mi niña? Que no sea mi hija biológica es un dato más como la fecha en la partida de nacimiento de mis otros hijos".

Zanja rápidamente este apartado y habla de "la época gaseosa que vivimos en la que la reflexión, el entendimiento, el talento y el talante han cedido ante el odio, el enfrentamiento y la intransigencia. Vamos mal". Se confiesa "indignado" con quienes reniegan o critican la Transición española y reivindica "la moderación como valor. A mí me ha proporcionado inteligente felicidad porque creo que los intransigentes no son listos y la inteligencia es moderada siempre".

Entró en política porque pertenecía a una comunidad religiosa de los jesuitas que "tenía un componente progresista, antifranquista y democrático". Vivió una época de "tinieblas a nivel religioso" y volvió a la fe "de una forma más heterodoxa y menos crédula en los desfasados dogmas de la Iglesia". 

Visto con la distancia del hombre que ejerció de político durante 50 años y está alejado de ella desde hace ocho, afirma que "todo no es teatro en política, pero sí hay mucho teatro. Quiero reivindicar la política no de los divinos, sino de quienes somos como cuando no tenemos que poner cara de listos y no estamos oficiando en la tribuna". 

Y ¿quién es José Bono hoy? "Soy un abogado al que le apasiona su profesión. Soy un padre que tiene cuatro hijos. Soy un viajero al que siempre le gusta más estar llegando que llegar. Y soy un hombre que lucho por la libertad en este país". 

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