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La Policía científica deja de considerar un mérito ser científico

Tener una carrera de ciencias no puntúa en un concurso para cubrir 142 plazas en comisarías de toda España

Agentes de la policía científica analizan un coche en la localidad madrileña de Cercedilla.
Agentes de la policía científica analizan un coche en la localidad madrileña de Cercedilla.

La Dirección General de la Policía no considera que ser científico sea un mérito para ser miembro de la Policía científica. El órgano del Ministerio del Interior ha convocado un concurso para cubrir 142 puestos de trabajo en el área de policía científica en comisarías de toda España. El año pasado, una convocatoria similar valoraba con hasta cuatro puntos estar en posesión de un título en Biología, Química, Farmacia, Veterinaria, Física u otras carreras de ciencias. Tener formación universitaria podía representar alrededor del 20% de los méritos para optar a una plaza. Este año no servirá para nada, según la convocatoria publicada a nivel interno el pasado 11 de noviembre.

La policía científica presta servicios muy especializados, como identificar a personas por su ADN o su huella dactilar, investigar incendios provocados, realizar análisis toxicológicos y averiguar el arma de un crimen. Junto a grandes éxitos, como la reciente captura de un narco que se había trasplantado las huellas de los pies a los dedos de las manos, la Comisaría General de la Policía Científica también ha cometido algunos errores de bulto, como confundir con huesos de roedores los restos de los dos niños asesinados por José Bretón en 2011.

"Lo importante debería ser tener a los más capacitados para cada puesto", lamenta el agente Francisco Javier Herrera

El sindicato mayoritario de la Policía Nacional, Jupol, ha comunicado su “profundo malestar por eliminar el baremo de titulaciones en una especialidad tan técnica y compleja”, según explica su portavoz, Pablo Pérez. La organización sindical ha presentado una reclamación, que ha sido rechazada por la Dirección General de la Policía. El órgano del Ministerio del Interior no ha respondido desde el pasado miércoles a las preguntas de este periódico.

El agente Francisco Javier Herrera, del Sindicato Unificado de Policía (SUP), solicitó el pasado 30 de octubre que tener una titulación de ciencias puntuase para ser miembro de la policía científica, como en los años anteriores, pero la Dirección General de la Policía también tumbó su propuesta. El SUP vincula este desprecio a la formación académica a una batalla interna. En los últimos años, funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía con una carrera de ciencias han acudido a los tribunales para denunciar que desempeñan funciones propias de sus titulaciones universitarias —por ejemplo, realizar informes periciales en los laboratorios de ADN— pero no cobran por ello. Los jueces están fallando a favor de los denunciantes y reconociendo que merecen complementos retributivos.

“Ahora la Administración ya podrá decir que no exige ninguna titulación universitaria y se podrá ahorrar el reconocimiento económico. Se merman las posibilidades de ganar un recurso”, lamenta Herrera. “Se abre la puerta a la arbitrariedad. Para nosotros, lo importante debería ser tener a los más capacitados para cada puesto”, zanja.

Desde octubre de 2018, el responsable de la Comisaría General de Policía Científica es Pedro Luis Mélida, licenciado en Psicología. La nueva decisión de la Dirección General de la Policía crea situaciones paradójicas. La Universidad de Alcalá de Henares y la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior crearon en 2007 el Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Policiales, dedicado a la formación en materia policial y forense. El pasado martes, el centro entregó los títulos de su Máster Universitario de Ciencias Policiales. Según los nuevos criterios, a los alumnos no les servirá para optar a un puesto en la policía científica.

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