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Ciudades en riesgo

Un estudio mide tres categorías de riesgos climáticos, inundaciones, calor extremo y sequía, en 620 ciudades de todo el mundo, entre ellas Barcelona, Murcia y Valencia

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Inundación en Pirna, Alemania, 2002 Wikimedia Commons

La emergencia climática representa una grave amenaza para las ciudades de todo el planeta. El mundo ya se ha calentado un grado centígrado por encima de los niveles pre-industriales e incluso con medidas drásticas para limitar el calentamiento adicional, los riesgos seguirán manifestándose en las próximas décadas. Tal y como auguran los pronósticos, en los próximos 30 años, unos 70 millones de personas se trasladarán a zonas urbanas cada año; es decir, en 2050, dos tercios de la población mundial vivirán en ciudades.

Hoy por hoy, los impactos del clima ya son palpables y cada vez más, sin control alguno, el clima someterá tanto a pequeñas poblaciones como grandes ciudades a riesgos incalculables, empujará a los servicios que casi están al borde del colapso y socavará los esfuerzos de los gobiernos locales para proteger a sus ciudadanos. Pero, ¿cómo se controla y gestiona esta situación?

El primer paso para poder gestionar este riesgo es medirlo. Y en este sentido, la oenegé CDP (Carbon Disclosure Project) ha sido la encargada de medir el impacto ambiental y climático de distintas ciudades a nivel global. En su último informe “Ciudades en Riesgo” se han establecido 3 categorías de riesgos climáticos (inundaciones, calor extremo y sequía) donde se han analizado los datos climáticos y ambientales facilitados por 620 ciudades, entre ellas Barcelona, Murcia y Valencia.

Además del informe, CDP ha elaborado un mapa interactivo que muestra cada una de estas ciudades junto con una “puntuación de riesgo”, calculada multiplicando el número de riesgos reportados por la severidad reportada (siendo 1: menos severa, 2: severa, 3: extremadamente severa). Observando el mapa, cuanto más oscura sea la trama, mayor será la “puntuación de riesgo". Esto indica que una ciudad puede estar en alto riesgo, pero también demuestra que dicha ciudad está midiendo a fondo sus riesgos, y por lo tanto está mejor situada para gestionarlos. El conjunto de datos completo utilizado para crear este informe se puede encontrar en el Portal de Datos Abierto.

Imagen del mapa interactivo
Imagen del mapa interactivo

Tal como este estudio indica, muchas ciudades han reportado los riesgos que sufren a corto plazo, totalmente en consonancia con experiencias que se están presenciando en todo el mundo. Sin embargo, con un claro consenso científico sobre los crecientes impactos de la emergencia climática, se puede apreciar que estas mismas ciudades están actualmente subestimando su vulnerabilidad futura.

Con el fin de manejar esta situación, expertos sugieren que, en primer lugar, las ciudades lleven a cabo una evaluación exhaustiva de la vulnerabilidad para comprender sus riesgos climáticos tanto en la actualidad como a largo plazo. Un dato interesante es que solo el 46 % de las ciudades han completado las evaluaciones de vulnerabilidad. Tal como se indica en este informe, las ciudades con evaluaciones de vulnerabilidad tienen más del doble (2,7 veces) de probabilidades de informar sobre las amenazas a largo plazo, y están tomando casi 6 veces (5,7 veces) la cantidad de medidas de adaptación en comparación con las ciudades que no han realizado estas evaluaciones.

Además, este documento recalca la importancia de los responsables que formulan las políticas urbanas ya que esto puede proporcionar muchos beneficios colaterales, haciendo que las ciudades sean lugares más saludables tanto para vivir como trabajar. Los datos aportados por CDP indican que muchas ciudades ya aportan políticas para aumentar su resiliencia, siendo las acciones más destacadas el mapeo de inundaciones (167 ciudades), la gestión de la crisis (126 ciudades), la participación de la ciudadanía (106 ciudades), la plantación de árboles y naturalización de la ciudad (99 ciudades), así como la planificación a largo plazo (88 ciudades).

Aun así, desde CDP urgen la necesidad de invertir en proyectos de gran impacto y a largo plazo, que incluyan inversión en infraestructuras resilientes y soluciones centradas en la naturaleza. Al postergar la puesta en marcha de estos proyectos, las ciudades no estarían planificando plenamente su futuro.

Entre las conclusiones del informe podemos destacar que:

  • Ciudades como Barcelona, Murcia y Valencia ya están experimentando los impactos del clima como el 85 % de las ciudades que han aportado sus datos.
  • Los cinco principales peligros a lo que ya nos enfrentamos son las inundaciones repentinas o superficiales, las olas de calor, las fuertes tormentas, días extremadamente calurosos y las sequías.
  • Solo el 46 % de las ciudades han realizado valoraciones de vulnerabilidad.
  • Es el doble de probable que las ciudades que han realizado evaluaciones informen de riesgos a largo plazo y, estas ciudades están llevando a cabo seis veces más acciones de adaptación.
  • Las ciudades no informan de los riesgos a largo plazo, pero se espera que el 42 % de estos riesgos ocurran a corto plazo, comparado al solo 11 % a largo plazo.

Es vital que las ciudades actúen para aumentar la resiliencia y proteger a la población de los impactos y efectos del clima. El primer paso es que las ciudades comprendan sus vulnerabilidades. Todas las ciudades deberían llevar a cabo evaluaciones completas de la vulnerabilidad que no solo evalúen los riesgos actuales, sino también los que se espera que afecten en los próximos años y décadas.

Solo entonces las ciudades podrán planificar las acciones adecuadas y asegurarse de que están invirtiendo en la infraestructura del futuro; una infraestructura que no agrave sino que pueda resistir la prueba del tiempo en la nueva normalidad provocada por la peligrosa emergencia climática.

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