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El cruel destino de Brandon Routh, el ‘Superman’ destinado al estrellato que cayó en el olvido

Con 40 años recién cumplidos, el actor podrá volver a ponerse el traje del superhéroe para una serie de televisión y así quitarse la espina de un fracaso que ha marcado su vida

brandon routh
En 2005, la maquinaria estaba preparada para convertir a Routh en una gran estrella: el museo Madame Tussaud de Nueva York le dedicó su propia figura de cera. En la imagen, durante la inauguración rodeado de niños admiradores de Superman. Getty Images

Existe una dimensión paralela en la que hoy todos los medios están comentando que Brandon Routh (Des Moines, Iowa, 1979) cumple cuarenta años. En esa dimensión la película Superman Returns (Bryan Singer, 2006) ha sido un éxito en todo el mundo y Routh, su protagonista, se ha convertido en una gran estrella que ha protagonizado dos secuelas de la misma y que ha sido saludado por Hollywood como un galán clásico para el siglo XXI. Pero eso ocurrió en una dimensión paralela: en la nuestra, la película fue una decepción en taquilla. Recaudó 200 millones de dólares en Estados Unidos, una cifra asombrosa, pero insuficiente para una superproducción que costó más de 270. Y Brandon Routh es un nombre que, más allá de los seguidores de la saga y cinéfilos casuales, no le suena a nadie.

“Cuando dedicas a algo tanto tiempo y tanta pasión, es muy duro que a la gente no le guste. Pero lo que sé ahora, que fue muy difícil aceptar entonces, es que no puedes hacer feliz a todo el mundo. Simplemente, no puedes. Y no pasa nada”

Brandon Routh

Routh es la definición del chicarrón bien estadounidense. Hijo de una profesora y un carpintero y criado en una familia metodista y en una ciudad pequeña (en Norwalk, de menos de diez mil habitantes), ha estado obsesionado por Superman desde pequeño y ya en el instituto destacaba en teatro y en deportes, lo cual unido a su aspecto de galán marcó su futuro: con veinte años se mudó a Los Ángeles para intentar ser actor.

Estamos a comienzos de siglo. En los despachos de Hollywood se gestaba una nueva entrega de Superman que llevaba años en la estacada tras el desastre crítico y comercial de Superman IV: en busca de La Paz (1987), que con sus pobres efectos especiales y su cuestionable guion ha quedado para la posteridad como un producto de culto freak. Casi todas las grandes estrellas de los noventa y principios de los dos mil estuvieron en las quinielas para ser el nuevo Superman, desde Keanu Reeves hasta Ashton Kutcher. El que estuvo más cerca de conseguirlo fue Nicolas Cage, del que existen hasta fotos con pruebas del traje para la película que estuvo a punto de dirigir Tim Burton.

Vídeo con las pruebas de vestuario de Nicolas Cage para Superman, que son hoy toda una curiosidad para los admiradores de la saga.

Cuando Bryan Singer (director hoy caído en desgracia tras varias denuncias de adolescentes, aunque a eso volveremos luego) tomó las riendas del proyecto en 2004 e insistió en que el nuevo Superman no debería ser una estrella, sino un actor desconocido, como en su día fue Christopher Reeve (el Superman más querido y reconocido gracias a la película de 1978). Aquí entró en juego la suerte.

Routh, que sobrevivía en Los Ángeles combinando sus labores de actor (desde telecomedias a vídeos de Christina Aguilera) con el trabajo de camarero, se presentaba a todas las pruebas que surgían para hacer de Superman con diferentes directores atados al proyecto. Una de las pruebas en vídeo que hizo fue para el director McG (nombre artístico de Joseph McGinty), que durante unos meses se encargó del proyecto, pero aquello finalmente se cayó.

Portada de Entertainment Weekly con Brandon Routh en 2005, una de las muchas revistas que le dio cobertura y lo alzó como una gran promesa.
Portada de Entertainment Weekly con Brandon Routh en 2005, una de las muchas revistas que le dio cobertura y lo alzó como una gran promesa.

Pero ese vídeo acabó en buenas manos: en las de Singer, que se quedó impresionado por el parecido entre Brandon Routh con el héroe original dibujado en los cómics de DC y también por su aire a Christopher Reeve, que había fallecido poco antes y permanecía en la memoria de todos los espectadores.

El 22 de octubre de 2004, los medios especializados en cine dieron la gran noticia: Superman ya tenía nuevo rostro. Todos saludaron a Routh como la superestrella del mañana y comenzó la maquinaria de entrevistas promocionales para ensalzar a aquel chico con aspecto de buenazo. “¿Cómo estás lidiando con la fama?”, le preguntó la BBC. “¿Estás preparado para que tu vida cambie para siempre?”, le preguntó Entertainment Weekly, que le dedicó varias portadas entre 2005 y 2006. 

Sorpresa: no sucedió. Superman Returns fue una pequeña decepción en taquilla y es, probablemente, la última de una estirpe: las películas de superhéroes amables y luminosas. Justo el año anterior (2005) se había estrenado con gran éxito de crítica y público Batman Begins, de Christopher Nolan, que redefinió el acercamiento al género de superhéroes. Más oscuro, más atormentado, más adulto. A Batman le daba vida Christian Bale, actor de carácter con mala leche, fama de insoportable y una máquina de dar titulares a los medios. Pero Brandon Routh era un tipo feliz: una familia amable, buen carácter, apasionado de Superman y sin una sola mancha en su currículum con la que contentar a los tabloides y dar cancha a las relaciones públicas. Estaba listo para ser una gran estrella, sí… de los años setenta.

Los años posteriores a 'Superman Returns' fueron duros para Routh, que no solo vivía un fracaso, sino el fracaso de un proyecto que había perseguido desde niño

La leyenda fomentada por el estudio de que el bulto de sus calzoncillos rojos era demasiado grande y el estudio casi se ve obligado a reducirlo con efectos especiales tampoco funcionó para crear interés. “Brandon Routh no tiene carisma”, escribió el histórico crítico del Chicago Sun Times, Roger Ebert, ya fallecido. Y esa fue la tónica general. “Puse mi corazón y mi alma en esa película”, declaró Routh a un medio local de Des Moines, su ciudad natal. “Cuando dedicas a algo tanto tiempo y tanta pasión, es muy duro que a la gente no le guste. Pero lo que sé ahora, que fue muy difícil aceptar entonces, es que no puedes hacer feliz a todo el mundo. Simplemente, no puedes. Y no pasa nada”.

Las ilusiones estaban puestas y Warner tenía incluso fecha de estreno para una nueva entrega de Superman, con Routh también de protagonista: tenía que haber llegado en el verano de 2009. Había dos secuelas firmadas. Pero tras la tibia acogida, fueron canceladas. Una maldición parece perseguir a esa película: ni la carrera de Routh (Superman) ni de Kate Bosworth (Lois Lane) arrancaron, y tanto el director (Bryan Singer) como el villano de la cinta (Kevin Spacey daba vida a Lex Luthor) han sido desterrados de Hollywood tras ser acusados de acoso sexual. 

Los años posteriores a Superman Returns fueron duros para Routh, que no solo vivía un fracaso, sino el fracaso de un proyecto que había perseguido desde niño. De gran superestrella del mañana a protagonizar Flint (2007), una película independiente que tuvo un estreno limitado y se comercializó en DVD, y ¿Hacemos una porno? (2008), comedia de Kevin Smith donde tuvo un papel secundario. Lo que le ocurrió en Informers (2009) fue todavía peor: todas sus escenas fueron borradas en el metraje final. Un papel secundario en la cinta de acción Scott Pilgrim contra el mundo tampoco ayudó: la película fue otro fracaso. Al menos, esta vez no fue culpa suya.

En la gala de 2006 de los premios Showest, organizados por la asociación de propietarios de cines estadounidenses, Brandon Routh recogió el de
En la gala de 2006 de los premios Showest, organizados por la asociación de propietarios de cines estadounidenses, Brandon Routh recogió el de "estrella masculina del mañana". 'Spoiler': nunca lo fue. Getty Images

Todo lo que hizo después no merece ni mención: subproductos de terror, de deporte o de ciencia ficción que no tuvieron oportunidad ni en el videoclub, porque ya no existen.

En 2016 volvió al mundo de los cómics DC al interpretar a otro superhéroe en televisión, Ray Palmer, El Átomo, en la tercera temporada de Arrow. Esa oportunidad le ha llevado a poder quitarse la espinita clavada y volver a ponerse el traje de Superman. Lo hace en Crisis on Infinite Earths (Crisis en las Tierras infinitas), otra entrega del Arrowverso. ¿Qué es el Arrowverso? Es una franquicia de ficción formada por series de televisión en la que aparecen personajes de DC Cómics. Routh vuelve a dar vida a Superman, por fin, pero esta vez un Superman cuarentón que ya tiene canas.

“Cuando tenía 25 años pensé que iba a hacer de Superman para siempre”, ha confesado Routh a Entertainment Weekly. “Por supuesto, eso no sucedió. Esta es una oportunidad para decir hola y adiós al personaje de una manera que no me permitieron hacerlo la primera vez”. La serie llegará el 8 de diciembre (todavía no se sabe cuándo y a qué plataforma en España). Hoy, cuando Routh sopla cuarenta velas, puede decir que su deseo se ha cumplido. En parte.

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