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Los astrónomos contemplan por primera vez en directo la formación de dos estrellas gemelas

La lluvia de dracónidas del otoño será visible esta noche del martes al miércoles

estrellas gemelas
Imagen del nacimiento de dos estrellas capturado por el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA). AFP

El espacio nos sigue deparando sorpresas este mes de octubre. Un equipo de científicos ha observado por primera vez cómo nacen las estrellas. Gracias al instrumento ALMA situado en Chile, los astrónomos están siendo testigos, mediante capturas instantáneas, de la formación de los astros. Mario Tafalla, astrónomo del Instituto Geográfico Nacional, asegura que ver aquel fenómeno en alta resolución permite por fin entender cómo se forma el universo.

Hoy  el premio Nobel de Física 2019 se entrega a los responsables del descubrimiento de los primeros planetas fuera del sistema solar.  En armonía con la caída otoñal de las hojas, el cielo también regala esta noche una lluvia de estrellas. Este fenómeno atípico se podrá ver a las tres de la mañana cuando la Luna en cuarto creciente pierda su intensidad. Los especialistas del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) no esperan nada extraordinario en comparación con los años anteriores. Tafalla explica que es posible aún así “que al salir por la mañana a trabajar alguien se cruce con una estrella fugaz".

La alimentación de las estrellas 

El instrumento ALMA es capaz de grabar una gran cantidad de sistemas de formación de astros y con máximo detalle. Los científicos, entre los cuales hay españoles, han observado el miembro más joven de un pequeño grupo de objetos estelares en la nebulosa oscura Barnard 59, que forma parte de la nube de polvo y gas llamada la Nebulosa de la Pipa, informa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Los puntos visibles son unos discos que dejan caer una materia de la cual se alimentan las protoestrellas para desarrollarse. Esos elementos circulares emiten un polvo, parecido a las partículas de arena pero más pequeñas. Las estrellas se crean cada día por múltiples regiones del universo y su formación puede tardar millones de años. Tafalla estima que nacen 10 nuevas estrellas al año, aunque asegura que es imposible dar una cifra exacta.

Lluvia de estrellas draconidas 2019
Los complejos filamentos en forma de 'pretzel' que rodean a las dos jóvenes estrellas y a sus pequeños discos. CSIC

La nota de prensa del CSIC explica que todo el sistema de formación está rodeado por un disco más grande con un peso total de unas 80 masas de Júpiter. Este mecanismo muestra una “compleja red de estructuras de polvo distribuidas en forma de espiral, que se asemeja a un pretzel”.

Según Tafalla, los resultados publicados en la revista Science aportan unos detalles que nunca se habían visto. “No quedan restos de cómo se formó el Sol, por lo tanto, miramos otras estrellas para entender cómo se creó. Nuestros ojos pueden por fin asistir a ello”, cuenta. El doctor Josep Miquel Girart, investigador del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC) se une a Tafalla para poner de relieve las cualidades de la tecnología utilizada por los astrónomos. “Gracias a la potencia de ALMA hemos logrado obtener una mejor comprensión de cómo se forman estos sistemas, así como descubrir que sería posible la formación de planetas rocosos en tales ambientes. Sabiendo esto, ahora podemos estudiar más mecanismos similares con el fin de describir mejor las condiciones que permiten la formación de sistemas estelares múltiples”, declara.

La lluvia de estrellas

La Tierra se cruzará con un cometa que también está en órbita alrededor del Sol. De ese encuentro inusual caerán motas de polvo luminosos que se parecen a estrellas. Estos elementos astronómicos son los restos de la formación de aquellos astros. El cometa en cuestión forma un bloque de residuos del cual se desenganchan minúsculos meteoros brillantes y crea la lluvia que se verá esta madrugada.

Los granos de polvo brillantes aparecen de forma aleatoria y se vaporizan a unos 100 kilómetros de altura con una velocidad de 20 kilómetros por segundo

"La caída no será muy intensa", confirma el astrónomo catalán. Para poder observar este fenómeno se necesita un cielo completamente oscuro y alejarse de los lugares con mucha contaminación lumínica. Este año se esperan 20 meteoros por hora cuando en caso de grandes lluvias la cifra se eleva a unos 100, explica el experto. 

Las estrellas fugaces de esta lluvia de otoño se llaman Dracónidas. Por culpa de un efecto de proyección parecen llegar desde la constelación de Draco (del Dragón), pero en realidad la lluvia de estrellas aparece de forma aleatoria y se evapora a unos 100 kilómetros de altura con una velocidad de 20 kilómetros por segundo.

Tras ofrecer los detalles científicos de todos estos fenómenos otoñales, Tafalla agradece a la tecnología la belleza de las imágenes que permiten al ojo humano observar la complejidad de la galaxia. 

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