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Woody Allen se defiende: “Nunca una sola actriz se ha quejado de mí”

El cineasta afirma que no se siente en la lista negra y responde a las acusaciones de abuso sexual de su hija que han provocado el boicot de los distribuidores estadounidenses

Woody Allen durante una rueda de prensa en Milán (Italia) el pasado dos de julio. En vídeo, tráiler de 'Día de lluvia en Nueva York'.

Woody Allen está a punto de estrenar su nueva película, Día de lluvia en Nueva York, que se lanzará en España el próximo 4 de octubre, y las entrevistas de promoción están sirviendo de altavoz al cineasta para defenderse de las acusaciones de abuso sexual que han provocado el boicot de los distribuidores estadounidenses. La historia se remonta a años atrás, cuando su hija adoptiva Dylan Farrow, que ahora tiene 34 años, le acusó de agresión sexual. Unas acusaciones que Farrow volvió a sacar a la palestra impulsada por la fuerza del movimiento #MeToo.

Desde entonces los distribuidores se han distanciado de Allen –ocurrió con Amazon que canceló el lanzamiento de la película– y la misma actitud han tenido otros nombres conocidos de la industria cinematográfica como Michael Caine, Greta Gerwing, Colin Firth o el mismo Timothée Chalamet, que actúa en el filme y que prometió que donaría sus ingresos en la película a organizaciones que defiendes a las mujeres y a la comunidad LGTBI. Otras voces, sin embargo se han alzado para defender al cineasta. Ha sido el caso de Pierce Brosnan, Scarlett Johansson, Javier Bardem, Diana Keaton o Catherine Deneuve.

La pasada semana fue el propio cineasta quien se defendió categóricamente de las acusaciones en una entrevista concedida a la revista francesa Le Point. "He trabajado con cientos de actrices. Nunca ninguna de ellas se ha quejado de mí. Empleé a mujeres en los puestos más altos. En todos esos puestos, durante todos estos años, se les ha pagado el mismo salario que a los hombres", afirma para rebatir las acusaciones de su hija adoptiva, cuyos argumentos han apoyado su madre y exesposa de Woody Allen, Mia Farrow, y su hermano, Ronan Farrow. 

Woody Alen da instrucciones a uno de sus actores durante la grabación en San Sebastián, este verano, de su siguiente película.
Woody Alen da instrucciones a uno de sus actores durante la grabación en San Sebastián, este verano, de su siguiente película. GtresOnline

El director no se muestra abatido a pesar del rechazo familiar: "No me siento en la lista negra", manifestó en esta entrevista, "sigo haciendo películas, mientras que otras personas están en la lista negra, no pueden trabajar, van a la cárcel o se suicidan". Una referencia directa al caso del financiero Jeffrey Epstein. Las dudas que se siguen cerniendo sobre Woody Allen se solventaron judicialmente y la Justicia retiró las acusaciones contra él en dos ocasionesAllen no fue procesado por aquellos sucesos. Las dos investigaciones que se realizaron en aquella época determinaron que no se habían producido abusos. La fiscalía, sin embargo, sí pensó que había motivos para una causa contra el director, pero consideró que la niña era demasiado frágil como para afrontar un juicio. 

"A medida que pasen los años, las personas comprenderán que cometieron un error. Puede que la verdad salga finalmente a la luz, pero puede que lleve tiempo", afirma Allen. Respecto a la actitud de Timothée Chalamet, uno de los actores que participan en la película, tampoco dudó en dar su versión: "Él le explicó a mi hermana, que produce la película, que no tenía otra opción porque estaba compitiendo por los Oscar".

También habla sobre ese rumor convertido en realidad de que no encuentra editores para publicar sus memorias: "No las he terminado. Puedo garantizar que encontraré un editor". Y se pronuncia irónicamente sobre la decisión de Amazon Studios de no distribuir su película: "Rompieron el contrato que nos unía pero lo han admitido voluntariamente: el contrato se ha roto y los responsables tienen que pagar. Ahora es un asunto entre abogados".  

Amazon Studios y Woody Allen mantienen una batalla judicial desde 2018 cuando Allen demandó a la distribuidora y les pidió 60 millones de euros por no estrenar Día de lluvia en Nueva York, la primera de las cuatro películas que habían pactado. "Amazon ha intentado justificarse con referencias a la acusación sin fundamentos de una joven de 25 años contra el señor Allen, pero esta ya era conocida por Amazon (y por el público) antes de firmar el acuerdo para cuatro películas", aseguraba en un comunicado en febrero. En abril, en un documento enviado al tribunal de Nueva York, la compañía alegaba que los comentarios sobre el #MeToo realizados por el director habían "saboteado" los intentos de Amazon de promocionar sus películas, y que eso "justificaba" la rescisión del contrato. También hacían hincapié en las críticas realizadas a su hija Dylan Farrow por "usar cínicamente el #MeToo". Allen dirigió estas palabras a su hija cuando Dylan reiteró, en plena cascada de acusaciones contra varios personajes públicos, que su padre había abusado sexualmente de ella.

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