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Cartas al director

Pico y pasta

Hace unos meses, Pablo Casado, como un Narciso que se mirara en las cristalinas aguas de Esperanza Aguirre, reivindicaba “la escuela de pico y pala” de la castiza presidenta. Pero, ¡ay!, ahora, ¡vaya sorpresa!, Aguirre está imputada por corrupción, acusada de controlar la caja b del PP madrileño. Ante esta imputación, el barbado presidente popular nos dice que Aguirre es cosa del pasado. Y a muchos cansa tanto descaro, tanto cinismo y tanta tomadura de pelo por lo que quizás, lo mejor para el PP y para el país sería que Casado pusiera sus barbas a remojar, porque parece que lo que reivindicaba era esa Escuela Popular cuya máxima era “pico y pasta”.

José Antonio Martínez Lamoca. Madrid

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