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El profesor de Columbia que convierte a marginados en expertos en ciberseguridad

Art Langer busca entre las clases desfavorecidas a grandes talentos para 65 empresas en Estados Unidos y Europa. En 14 años han pasado por su organización 5.500 candidatos

Art Langer, en una conferencia en Barcelona a finales de mayo.
Art Langer, en una conferencia en Barcelona a finales de mayo.

Si a uno le piden que describa a un vecino del Bronx neoyorquino, los estereotipos le llevarán a la imagen opuesta del profesor Art Langer. Con su colorida pajarita, este hijo de inmigrantes de Europa del Este cuenta que gracias a Míster Ness su destino cambió y pudo completar unos estudios que le llevaron a acabar como docente en la prestigiosa Universidad de Columbia. Este educador descubrió el potencial de Langer con el dibujo y se convirtió en su mentor hasta que consiguió entrar en la escuela superior de arte de Nueva York. "No dejes que nadie te diga que no lo vas a lograr", recuerda que le dijo."Nunca le di las gracias, pero tampoco creo que fuera necesario".

Muchos años después, en 2005, Langer quiso emular a Mister Ness y fundó Workforce Opportunity Services (Servicios de oportunidad laboral, en español), una organización dedicada a reclutar a talentos para incorporarlos a las grandes empresas. Lo curioso es que encuentra a estas joyas sin pulir en los barrios más desfavorecidos, en organizaciones de asistencia social y en institutos de barrios deprimidos. "Hay un gran porcentaje de personas socialmente excluidas que son muy inteligentes. Lo llamo talento oculto, o sin explotar. Y si tienes un vehículo para encontrarlo, se convierten en empleados extremadamente buenos", afirma Langer, que participó recientemente en una charla del Instituto D3 de Esade.

Son las empresas las que contactan con la ONG para cubrir una vacante. A partir de ese momento se activa el mecanismo para encontrar al candidato idóneo para esa tarea, para el que se diseñará una formación específica y personalizada. "Nuestro modelo se basa no solo en donaciones, sino en el trabajo con compañías que necesitan fuentes de talento alternativas. Después formamos en un amplio abanico, desde trabajo manual hasta desarrolladores de inteligencia artificial. Trabajamos mucho en el área de seguridad cibernética", detalla el fundador de la ONG. Algunos de los que recurren a Langer para tener una segunda oportunidad son los veteranos de guerra, un colectivo que ha criticado en numerosas ocasiones el poco apoyo que recibe después de servir en las fuerzas armadas de su país.

Muchos jóvenes talentosos que salen de la universidad no quieren ciertos trabajos, quieren hacer startups. Por eso las empresas realmente tienen el desafío de encontrar perfiles

El 52% de las personas que participan en el programa son afroamericanos, y el 20% hispanos. Esta ONG, cuyo funcionamiento se asemeja mucho al de una empresa de colocación, ingresa cada año 14 millones de dólares a través de las propias compañías y donantes, de los que el 90% de invierten íntegramente en los programas de formación. Los cursos de preparación los imparten universidades e institutos técnicos con los que WOS tiene convenios.

"La preparación varía en función del puesto, pero en general les damos clase y les vamos asignando tareas durante dos o tres semanas. Observamos cómo sacan adelante el trabajo, cómo se comportan en clase, intentamos determinar su potencial. La empresa puede participar en el proceso", apunta Langer. La ONG también se hace cargo si los candidatos necesitan pagarse un viaje para una entrevista o para comprar ropa. En estos 14 años, 5.500 personas en riesgo de exclusión han pasado por la organización, que colabora con 65 empresas de Estados Unidos y Europa. Una vez acabado el periodo de formación, no hay obligación por ninguna de las partes de llevar adelante la contratación.

Dentro de este "sistema científico" que Langer ha creado y mantiene con éxito, hay una segunda lectura. Aquellos candidatos que provienen de un entorno desfavorecido cumplen mejor con ciertas expectativas de las grandes compañías. "Muchas personas jóvenes y talentosas que salen de la universidad no quieren ciertos trabajos, quieren hacer startups, quieren hacer cosas diferentes. Por eso las empresas realmente tienen un desafío de encontrar perfiles. Esta es una interesante fuente alternativa de ese talento, ya que tienden a no irse", explica Langer.

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