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No vives en una burbuja informativa

Un nuevo estudio debilita la teoría de las cámaras de eco y muestra que los españoles consumen medios de todas las ideologías

El consumo de noticias en la red no es partidista.
El consumo de noticias en la red no es partidista. AFP

Es una de las ideas más exitosas de la era de las redes sociales: vivimos dentro de una burbuja que evita que se filtre hacia el interior toda la información que no nos gusta. Dentro de esa cámara de eco resuenan sin parar las noticias y los datos que nos gustan, los que encajan con nuestra ideología y visión del mundo. Cada vez que cogemos el móvil o encendemos el ordenador, según esta teoría, todo coincidiría con nuestro marco mental. Y de este modo, con ayuda de los algoritmos, cada vez estaríamos más convencidos de que tenemos razón, más sesgados, más polarizados. Esta teoría funciona bien sobre el papel, sobre todo para explicar fenómenos recientes, pero tiene los pies de barro.

"Consumir información contraria a su ideología les permite, primero, estar más preparados para defender sus posiciones, y segundo, convencerse todavía más de que son las acertadas", explica Majó

"Nada de eso está pasando. Todo eso de que la gente va a consumir solamente lo que le convenga es un mito que además está muy arraigado en la academia", afirma con rotundidad Ana Sofía Cardenal, investigadora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Cardenal ha analizado cuáles son los consumos y hábitos informativos de los españoles en la red y sus datos ofrecen una conclusión clara: tienen sus preferencias, pero no viven en una cámara de eco. "Muchísima gente cruza consumo", explica Cardenal, en referencia a saltar las barreras políticas en cuanto al tipo de medio que se lee. "A la gente normal la política le importa relativamente poco. No tiene una concepción muy ideologizada de la información y navega de forma muy natural por medios de distintas ideologías", afirma.

Es lo que muestran sus datos, tras cruzar la información recogida en dos encuestas realizadas a más de 400 sujetos con los datos de su navegación en internet y las webs en la que consumen información. De este modo, han podido observar si esta muestra representativa de españoles visita esencialmente los medios alineados con su ideología. "Nuestros resultados sugieren que las personas aprovechan la diversidad de perspectivas de la red, en lugar de evitar opiniones diferentes", aseguran las autoras en su estudio, que publica European Journal of Communication. Y añaden: "Por tanto, desafían la hipótesis de las cámaras de eco partidistas y dan un nuevo testimonio de que es un mito".

En concreto, una abrumadora mayoría (82,2%) pasaron tiempo leyendo noticias de ambos lados del espectro político, mientras que solo un pequeño porcentaje (14,1%) consume noticias surgidas de un extremo. Un resultado muy claro en un entorno especialmente particular, según las investigadoras. "En España existe un sistema mediático con una correlación muy directa entre la oferta de los partidos y los medios", resume Silvia Majó-Vázquez, investigadora de la Universidad de Oxford y coautora del estudio. "Es un sistema de medios más partidista, con nativos digitales nacidos para un nicho ideológico, lo que produce una atomización de la oferta en los extremos ideológicos", explica la especialista de Oxford. Por eso es llamativo que, ni siquiera en estas circunstancias, los lectores se encierren en su burbuja de medios y se expongan mayoritariamente al consumo de cabeceras de todo el abanico (algo más los de izquierdas).

"Nada de eso está pasando. Todo eso de que la gente va a consumir solamente lo que le convenga es un mito", afirma Cardenal

Las investigadoras aprovecharon tres experimentos naturales para analizar el comportamiento de los sujetos en medio de acontecimientos noticiosos muy relevantes que tuvieron lugar en marzo de 2015. El atentado yihadista de Túnez, las elecciones andaluzas y el avión estrellado de Germawings proporcionaban tres escenarios muy distintos, en cuanto a lo politizado del evento. Sin embargo, el efecto fue el mismo en todos, al margen de la carga ideológica del asunto: los internautas polarizaron su consumo en los medios más alineados con su pensamiento. "Con un acontecimiento de este tipo crece el consumo de noticias y este consumo se concentra en los medios de referencia de los sujetos", indica Cardenal, que considera que esa actitud seguramente esté guiada por el hábito y por la confianza. Optan por centrarse en las cabeceras que conocen bien y en las más tradicionales.

Como anécdota, las investigadoras descubrieron un subgrupo muy peculiar dentro de ese 14,1% de personas que solo consume noticias de un sector ideológico: internautas que se dicen de izquierdas, pero solo se informan en medios de derechas. "Una de las motivaciones de los muy interesados en política es dominar todos los argumentos posibles para rebatir opiniones contrarias", asegura Majó. Y añade: "Consumir información contraria a su ideología les permite, primero, estar más preparados para defender sus posiciones, y segundo, convencerse todavía más de que son las acertadas". Esto puede estar ocurriendo en general con todos aquellos que ven noticias de medios del otro bando: una exposición selectiva para reforzar la posición propia.

Pero los usuarios muy ideologizados son una minoría y el interés por las noticias es en general más bien escaso. El tiempo dedicado a mirar noticias en internet es tan solo el 3,7% del total que pasaron navegando los sujetos, según los datos de este estudio, construido con el acceso pormenorizado a su historial de navegación. Ese dato, que quizá pueda sorprender por exiguo, es consistente con otros estudios, como por ejemplo el realizado por RescueTime (basado en los dispositivos de los usuarios de la aplicación durante 2018): solo el 4% del tiempo lo pasaron viendo noticias, unos doce minutos al día.

Burbujas de realidad

"Del mundo online [en internet] no teníamos evidencia hasta ahora, pero del offline [fuera de la red] sí tenemos pruebas de que se crean esas burbujas, las personas tienden a rodearse acorde a sus actitudes políticas: la televisión que ven, los amigos, el vecindario. Se produce una autosegmentación, no solemos desafiar nuestras ideas", señala Majó. Por ejemplo, en el entorno real se tienen claves como el logo de un medio, que permite identificar una línea editorial. Pero en la red esas pistas desaparecen o se difuminan, explica Majó, y por eso la gente consume noticias de todo el espectro incluso sin querer, lo que complica aún más la hipótesis de las cajas de resonancia.

"La teoría ha tenido tanto éxito porque es una explicación fácil para entender esta polarización, e intuimos que las redes tienen algo que ver... pero no sabemos cómo", explica Cardenal

El estudio de Cardenal y Majó (junto a Carlos Aguilar-Paredes y Camilo Cristancho, de la Universitat de Barcelona) es el primero en analizar la situación en España, pero es un clavo más en el ataúd de esta idea. Muchos estudios recientes han descartado que se esté produciendo el fenómeno o han encontrado pruebas muy escasas y débiles de su magnitud. Hace una década, el ciberactivista Eli Pariser acuñó el concepto "filtro de burbuja" para denunciar cómo el territorio de la red, dominado por algoritmos diseñados para satisfacer al usuario, terminaría ofreciendo solo lo que quería ver: reforzando estas cámaras de eco. Pero la existencia de este fenómeno generalizado está cuando menos en entredicho. Un estudio de Columbia, por ejemplo, muestra que los buscadores ofrecen los mismos contenidos noticiosos a progresistas o conservadores, sin reforzar sus sesgos.

En una revisión de estudios realizada el año pasado (pdf), el especialista Brendan Nyhan, del Dartmouth College, asegura que la existencia de las cámaras de eco solo afectaría a públicos muy reducidos y particulares. "Su prevalencia en las dietas informativas de la gente suele estar exagerada, aunque las redes sociales y otras plataformas de contenido en línea pueden facilitar una mayor exposición selectiva, incluida la información engañosa", escribe Nyhan. Es lo que sucede en determinados foros extremistas, como 4Chan, o con grupúsculos como el de los terraplanistas en YouTube o los antivacunas en Facebook. Pero la mayoría de los usuarios reciben información variada, de fuentes diversas. "La teoría de las cámaras de eco ha tenido tanto éxito porque es una explicación fácil para entender esta polarización que sufrimos, e intuimos que este ecosistema de redes sociales tiene algo que ver... pero no sabemos cómo", zanja Cardenal.

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