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Defender la enfermería

Además de regular las condiciones de trabajo es preciso fomentar su contribución a la política sanitaria

Proceso selectivo para cubrir plazas de enfermería, el domingo 12 de mayo, en Gijón.
Proceso selectivo para cubrir plazas de enfermería, el domingo 12 de mayo, en Gijón. EFE

El colectivo sanitario ha soportado durante la etapa más dura de la crisis recortes tan profundos que todavía se dejan sentir. El impacto ha aquejado de manera especial al ámbito de la enfermería, que ha visto cómo en los últimos años se ha ido debilitando la plantilla de profesionales y deteriorando la naturaleza del empleo. Tanto por su proximidad a los pacientes como por su aportación a la gestión clínica, estos trabajadores constituyen un pilar fundamental para garantizar la calidad del sistema sanitario y sostener unos servicios eficientes y universales. Al Estado y a las comunidades autónomas les corresponde adoptar las medidas necesarias para que desarrollen su actividad en condiciones óptimas.

Las estadísticas revelan que el colectivo de la enfermería no está representado en el sistema sanitario en la medida que le correspondería. Los datos de la Organización Mundial de la Salud indican que en España hay 532 enfermeros por cada 100.000 habitantes, una ratio muy inferior a la media europea, que se sitúa en 852. Para alcanzar una situación homologable y romper este desfase se calcula que sería precisa la incorporación inmediata de 125.000 especialistas.

Además de un déficit general de enfermeros en el conjunto del sistema sanitario español —considerado uno de los vértices del Estado del bienestar—, se observan enormes disparidades entre las distintas comunidades autónomas. Navarra figura a la cabeza, con 868 trabajadores, a larga distancia de Murcia, que cuenta con 430. Estas diferencias muestran los enormes desequilibrios territoriales que persisten en la atención sanitaria más cercana al ciudadano.

Las oposiciones celebradas recientemente, a las que concurrieron 140.000 aspirantes para 20.500 plazas, contribuirán a dotar a estos trabajadores de la necesaria estabilidad laboral y así paliar la elevada tasa de interinidad que padece el sector. Una precariedad aún más notable en el caso de quienes desempeñan sus funciones en el mundo rural. Los profesionales que carecen de un puesto estable se ven obligados a peregrinar por distintas poblaciones con contratos que a menudo no superan un día de duración.

No se trata solo de regular las condiciones de trabajo de los enfermeros, recuperar las plantillas y las condiciones retributivas, sino de empoderarlos para fomentar su aportación a la política sanitaria. Alcanzar este objetivo es uno de los propósitos de la campaña Nursing now de la OMS y el Consejo Internacional de Enfermeras, a través de la cual se quiere reivindicar el papel de unos profesionales que desempeñan una labor esencial tanto en la promoción de la salud como en la prevención y el tratamiento de las patologías.

 

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