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Un blues para Saint Louis en taxi

El musical 'Un transporte común' servirá como antesala en el Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT) para presentar el proyecto 'Un año en Saint Louis' que realiza durante este 2019 la sección Planeta Futuro en EL PAÍS

El sonido del claxon en las calles de Dakar podría ser una de esas bandas sonoras que identifican a esta urbe cosmopolita y capital de Senegal. La gran mayoría de ellos salen de los taxis que con capacidad para siete personas tratan de seducir a algún viajero indeciso para completar los asientos vacíos y de esta forma abaratar los costes. Uno de estos taxis, es la propuesta del cortometraje Un transporte en común (2009) de la directora franco senegalesa Dyana Gaye. Un universo que acerca el día a día en un viaje desde Dakar a Saint Louis y que abrirá boca entre la fantasía y lo imaginario al proyecto Un año en Saint Louis que iniciaba la sección Planeta Futuro en EL PAÍS el pasado mes de enero y que se presentará este sábado en el marco del Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT): una iniciativa que pretende ofrecer una cobertura especial para contar la vida cotidiana de una ciudad africana como Saint Louis.

Un transporte en común muestra una buena idea de lo que la vida puede dar de sí en los transportes de África del oeste, en concreto, en los taxis. Una comedia musical llena de encanto y humor que recuerda a los primeros musicales de Hollywood, especialmente al mundo del director francés Jacques Demy quien dirigiera Los paraguas de Cherburgo (1964), uno de los grandes musicales del cine francés.

La película muestra lo que la vida puede dar de sí en los transportes de África del Oeste, en concreto, en los taxis

Y la historia que la realizadora Gaye acerca a la gran pantalla es la siguiente: Se acerca el final del verano, y seis pasajeros se encuentran en la estación de autobuses de Dakar a bordo de un taxi algo destartalado que los llevará rumbo a la ciudad costera de Saint Louis. La espera se alarga porque deciden esperar a que llegue un séptimo pasajero que completará las plazas del automóvil, un hecho que proporciona el material para la primera canción en la que cada uno imagina la vida del pasajero desconocido. Finalmente, el taxi marcha sin él. Sin embargo, este séptimo pasajero, un joven estudiante francés, se conectará con el resto del grupo después de alguna que otra peripecia para poner de manifiesto Ia teranga senegalesa, es decir, la hospitalidad de sus gentes para ayudar y ser serviciales con el forastero.

Ese mismo día, un niño, su padre y una joven peluquera viajan en otro automóvil en la carretera a Saint Louis custodiada por centenares de árboles baobabs. La peluquera, en un arrebato, abandona Dakar abruptamente sin informar a su tía, la dueña de la peluquería quien, según parece, es una de las pasajeras del otro taxi. El destino de todos estos viajeros está unido en una compleja red de caminos aderezado, eso sí, con música y coreografías. No obstante, a pesar de ser un trabajo en clave de comedia, el guion aborda temáticas serias como la separación, el exilio, la muerte o la situación socioeconómica en el país.

Un blues para Saint Louis en taxi

A través de ocho canciones pregrabadas (seis en francés, dos en wolof), los pasajeros evocan una amplia gama de asuntos que muestran sus diversos estados de ánimo en su rumbo hacia Saint Louis. La naturaleza alegre de esta comedia se debe en gran parte a su final feliz, pero, también, a las muchas notas cómicas que van desde el camión cargado de sandías con el que colisiona el taxi, hasta el ambiente más fino de la peluquería. De hecho, el sofá que se aprecia cubierto con una piel de leopardo falso, es una referencia a Mody Sall, apodado el Tigre de Colobane, cuyo combate de lucha (deporte nacional del país) es el evento más esperado en Saint Louis el día en el que los pasajeros viajan. Un trabajo que refleja las ansiedades y las elecciones de varias generaciones senegalesas descubriendo cómo enfrentar el futuro.

Toda la programación del FCAT se puede consultar aquí.

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