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Una semana de cine para que África se cuente a sí misma

La película etíope-israelí 'La higuera' gana el premio al mejor largometraje de ficción en la clausura de la XVI edición del Festival de Cine Africano FCAT

Fotograma de 'La Higuera', película ganadora del festival de cine africano FCAT.
Fotograma de 'La Higuera', película ganadora del festival de cine africano FCAT.

Las más bellas palabras, todas las emociones, la música, la poesía y la danza. Y el cine, muchísimo cine. Todo esto han sido los diez días del XVI Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger en ambas orillas del Mediterráneo: la europea desde Tarifa, Puerto de Santa María y Algeciras. La africana, desde Tánger, Chefchaouen y Tetuán. Este viernes se ha clausurado un festival transfronterizo que para su directora, Mane Cisneros, constituye "una de las más hermosas herramientas para trabajar por un mundo menos desequilibrado e injusto y abrir puertas y corazones a un rincón muy importante del mundo". Se refiere a África.

Durante estos diez días se han proyectado más de 80 películas africanas y de la diáspora en ambas orillas del Estrecho, las mejores de la cosecha del último año, y se han realizado un sin fin de actividades de noche y de día: encuentros entre cineastas, críticos y público, cuentacuentos,  exposiciones, conciertos y recorridos literarios. Este viernes, en el teatro Alameda de Tarifa, el colofón: los premios a las mejores cintas. La ganadora en la categoría de largometraje de ficción fue La higuera, una producción etíope-israelí de la directora Aäläm-Wärqe Davidian que plantea la cuestión de la guerra y la interculturalidad. Se trata de un trabajo "que ha sobresalido por la manera en que la idea principal, que aborda una temática muy complicada, es tratada mediante poesía visual, apoyada por grandes actuaciones y un sólido trabajo de guión y dirección", ha precisado la comisaria de cine y miembro del jurado June Givanni.

Por el escenario del teatro han desfilado los actores y actrices premiados, sí, pero también han tenido su momento la danza, la música y la poesía de las bailarinas tarifeña Tambora y María Calera, y en el inicio y el final de la ceremonia con un canto que expresaba una reivindicación: que las puertas queden abiertas "al flujo de los africanos cuyas historias y miembros se debilitan mientras salen del vientre perforado de África".

Las películas premiadas este año presentan una característica común: su profundo contenido social

Se trató de un gesto poético acorde con la ideología y el espíritu de un festival que pretende abrir mentes y destruir fronteras; un evento durante el que varios de sus colaboradores e incluso su directora han lucido una camiseta negra con una sola frase estampada en blanco: "Cine sí, CIES no", en referencia a los Centros de Internamiento de Extranjeros en situación irregular en España. Una declaración de intenciones también por parte del concejal de Cultura del Ayuntamiento tarifeño, Ezequiel Andréu, que expresó un deseo en su intervención: "que sigan existiendo eventos culturales que permitan a nuestra sociedad progresar lo suficiente como para percatarse del derecho que tienen todas las personas a buscar un futuro mejor sin jugarse la vida".

Las películas premiadas este año, además de La Higuera, presentan una característica común: su profundo contenido social. El galardón a la mejor actriz, uno de los más queridos porque reconoce el enorme esfuerzo de las mujeres en África para abrirse paso en el cine, recayó en Maha Alemi, protagonista de Sofía. Berni Goldstat, reputado productor miembro del jurado, recalcó la profesionalidad de Alemi, "que lleva el peso de la acción a lo largo de todo el metraje". La joven de 23 años aseguró al recoger su premio que es el primero que recibe.

No hay festival de cine que haya visto un ganador más entregado y agradecido que el actor de 68 años Mohamed Dhrif, protagonista de Hijo mío. Nada más escuchar su nombre al anunciar el premio a mejor actor, levantó los dos brazos en alto en gesto de victoria incluso antes de levantarse del sillón. Fue el más aplaudido con diferencia y emocionado, tanto que le costó articular palabra. Entre sollozos dedicó el premio a su equipo y a su madre. "Hemos encontrado en esta película una historia muy contemporánea e intensa que juega con la emoción, gran parte de ella interpretada con talento por los ojos y la expresividad de su actor principal", aseguró el distribuidor de cine Enrique González Khun, también miembro de jurado.

Igual de humorística que Renault 12 es su director y protagonista, Mohamed El Khatib, que con su cinta habla de la muerte de su madre mientras viaja con su automóvil desde Orléans a Tánger. El Khatib obtuvo el premio del público y en un mensaje de vídeo (ya no estaba en el festival) aseguró con mucho humor que para él ha sido un honor recibir el premio del público porque es el único real. "El del jurado es ficción, no existe; lo real es el premio del público. Y que sepáis que mi Renault 12 sigue en venta".

El premio al mejor documental, otorgado por Casa África, fue para la joven y talentosa directora Marwa Zeina por su Jartoum, fuera de juego, una de las pocas películas realizadas en Sudán que aborda la lucha por los derechos de las mujeres en este país a través del fútbol. Zeina quiso agradecer el apoyo de quienes están pendientes de la revolución que está viviendo el país y pidió atención para otras que están ocurriendo en países com Siria y Venezuela. 

Entre los 16 cortometrajes que optaron a premio, hubo uno que destacó por arriesgado y por haber sabido mirar sin prejuicios a un tema tan delicado como el Estado Islámico. Fue para Fraternidad, el retrato de una familia de pastores tunecina que ve cómo uno de sus hijos se aleja porque ha abrazado el entorno del Daesh.

El último galardón, uno que el festival ha recuperado este año, el Grioto de Viento a la interculturalidad otorgado por Televisión Española. Recayó en El guerrero perdido de Nasib Farah por su maestría al contar la historia íntima de una pareja de jóvenes que viven separados por miles de kilómetros, en Africa y Europa, y por cómo hace reflexionar sobre la importancia de la integración y la interculturalidad. Este largometraje se programará en los canales de RTVE.

El equipo del FCAT ha lucido una camiseta negra con una sola frase estampada en blanco: "Cine sí, CIES no"

Y ya sí, para cerrar, una mención especial del jurado a un largometraje "por su capacidad de contar una historia antibelicista de forma original, con alcance universal y como un himno a la vida. Se trata de La compasión de la selva, de Joël Karekezi, que fue galardonada con el premio Etalon d'or en el Fespaco, convirtiéndose así en la primera película de Ruanda en ganar este premio.

Entre abrazos, retratos de familia numerosa se despidió este FCAT de 2019. Y con promesas de volver, para seguir contribuyendo a través del cine a derribar las ideas falsas sobre un continente "que sigue siendo excesivamente manipulado, invisible y mal contado", denunció Mane Cisneros. Que quieren, añadió, seguir mostrándolo, poniendo la verdad sobre la pantalla y dando protagonismo y voz a los actores y actrices de África, para que África se cuente a sí misma.

Toda la programación del FCAT se puede consultar aquí.

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