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¡Acaba de comenzar la campaña electoral!

¿Sí? Nadie lo diría. Tengo la sensación de que llevamos en campaña desde principios de año. La batería de apariciones y discursos vacuos a que nos vienen sometiendo los candidatos a estas elecciones excede toda capacidad de aguante.

Y sí, mucho hablar. Pero no oigo a ninguno hacerlo del problema de la asistencia médica cada vez más menguada y con profesionales cada vez más estresados; tampoco del mercado laboral y de los alquileres para jóvenes, el primero más que precario y los segundos, inalcanzables; ni de la investigación, asunto que ha desaparecido de los intereses de los gobernantes, si es que alguna vez estuvo; ni de pactos sobre las pensiones, cuyo futuro es más que incierto; ni del relevo generacional entre el funcionariado, con plantillas envejecidas que suben de los 50 años; ni de una reforma a conciencia de un mercado laboral que empobrece a los trabajadores. Y así podría seguir.

Ángeles Ezama Gil. Zaragoza

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