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El camino para tener más váteres y menos techos de paja

Una investigación analiza las mejoras en las casas de África subsahariana en 15 años. El porcentaje de viviendas habitables ha pasado del 11% al 23%, pero 648 millones de personas siguen en hogares insalubres

Una casa moderna en Benguela (Angola).
Una casa moderna en Benguela (Angola). Corbis via Getty Images

El objetivo de cualquier persona es vivir bien. Para una gran parte de la población mundial este bien empieza por tener váter y un mínimo de intimidad cuando está en casa. Unos investigadores británicos acaban de publicar en estudio sobre la mejora de las viviendas de África Subsahariana en los últimos años. El porcentaje de casas habitables ha pasado del 11% al 23% entre 2000 y 2015. Un crecimiento notable que propició que 134 millones de habitantes del continente incrementaran la calidad de su vivienda, pero que no hace olvidar que 53 millones de africanos en las ciudades y 595 en los pueblos siguen habitando en hogares en malas condiciones.

Los autores del estudio publicado en Nature entienden por “mejoradas” las viviendas con un buen sistema de saneamiento, corriente de agua, menos de tres personas por habitación y materiales de calidad (cemento en lugar de arena, por ejemplo).  Lucy S. Tusting es la autora principal del trabajo elaborado por expertos de la prestigiosa London School of Hygiene and Tropical Medicine: "El acceso a una vivienda adecuada es un derecho humano, esencial para la seguridad, la comodidad, la salud y la nutrición. Por ejemplo, en África, la calidad de la vivienda determina el riesgo de enfermedades como la malaria, las infecciones respiratorias y las enfermedades diarreicas".

La diarrea, por ejemplo, mata cada año a 361.000 niños menores de cinco años y una buena instalación de mosquiteras contra los insectos que transmiten la malaria es fundamental para evitar contagios. "Se ha demostrado que la detección y mejora de viviendas es un medio eficaz para reducir la transmisión de la malaria, mientras que la reducción del agua estancada en entornos urbanos puede reducir la presencia de mosquitos que transmiten dengue, chikungunya, fiebre amarilla y zika. Es importante que los especialistas en salud trabajen en estrecha colaboración con los planificadores urbanos, los ingenieros y los gobiernos para lograrlo".

Los investigadores han analizado 62 encuestas nacionales en 31 países, que incluyen 661.945 hogares. El estudio señala ciertos indicios de mejora, como que cada vez más techos de paja están siendo reemplazados por metal y los muros de adobe, por otros de ladrillo. El número de casas construidas con materiales consistentes pasó del 32% al 51%.

¿Cómo ha sido posible este avance? "La transformación de la vivienda en África está ocurriendo en gran medida sin financiamiento externo. Son las familias las que están invirtiendo en sus hogares. Dicho esto, nuestro estudio descubrió que las viviendas en malas condiciones son más comunes entre los hogares con menos educación y menos riqueza, lo que sugiere que las familias más pobres necesitan apoyo adicional", explica la experta. Los análisis del Banco Mundial también muestran que la mayor parte de la inversión urbanística proviene de ahorros de las familias o del Gobierno, al contrario de la tendencia en el resto del mundo, que es obtener las inversiones internacionales de capital.

Los investigadores asocian en general las mejoras en las casas con el crecimiento económico en muchos de los países del continente. “Ha sido reconocida la importancia de la llamada urbanización sana para mantener la productividad y el crecimiento”, recalca el estudio. A lo largo de su historia, lo normal en la mayor parte de la región ha sido la construcción de viviendas en la economía sumergida, al margen del mercado legal.

Las probabilidades de mejorar la vivienda fueron 80% más altas en los hogares más educados y un 50% en las casas con más poder económico

No obstante, las desigualdades son enormes en el continente. Las probabilidades de mejorar la vivienda fueron 80% más altas en los hogares más educados, un 50% en las casas con más poder económico y un 31% cuando el cabeza de familia superaba los 55 años. También se observa un escalón entre las aldeas y las ciudades. El porcentaje de hogares en buenas condiciones es del 5% en la Etiopía rural y del 76% en las zonas urbanas en Zimbabue.

Un informe del Banco Mundial de 2015 recalcaba que los sueldos en África subsahariana no han crecido al mismo ritmo que una urbanización que en la mayoría de los países no ha estado acompañada de más industrialización ni de la transformación estructural que sí ha ocurrido en otras regiones. El mismo análisis indicaba que normalmente la urbanización en infraestructuras suele llegar una vez que los asentamientos ya se han construido de modo informal.

"Los barrios de tugurios pueden convertirse en incubadoras para la inestabilidad política. En el otro, la propiedad de una casa le da a una familia una participación en la vida política, y es probable que se estabilice. Actualmente, solo el 3% de los hogares africanos tiene una hipoteca sobre una propiedad", explicaba Paul Collier, profesor de la Universidad de Oxford, en una publicación del think tank británico Centre for cities.

La investigación de estos expertos apunta que el veloz desarrollo ha contribuido a la construcción de viviendas de lujo en los centros urbanos a la vez que se ha producido una expansión de asentamientos informales que carecen de la infraestructura básica. En términos generales, los retos de esta región a la hora de mejorar las viviendas van desde enrevesadas leyes urbanísticas que frenan la construcción de una casa con todos los permisos necesarios y la falta en muchas ocasiones de títulos de propiedad de las tierras, hasta los técnicos: el cemento en África puede llegar a ser tres veces más caro que en otras partes del mundo.

¿La gente alquila en África?

Tradicionalmente, el alquiler no ha sido una opción real en la mayor parte de países de África subsahariana por varios motivos. La mayor parte de estas razones pasan por la falta de títulos de propiedad y la enorme economía informal que existe en la región. Así lo definía un informe del Banco Mundial de 2015: "El mercado del alquiler es bastante débil y está dirigido a profesionales urbanos. La mayor parte de los Gobiernos africanos realizaron algunas inversiones tímidas en la construcción de casas destinadas al alquiler durante los ochenta, pero este camino se abandonó debido a que el sistema era muy ineficaz. Ahora gran parte del stock destinado al alquiler consiste en casas institucionales construidas por gobiernos locales, ministerios o grandes compañías, para sus empleados". El análisis señala que el mercado del alquiler no ha alcanzado a los pobres en áreas rurales. Un caso de estuido llevado a cabo en Nigeria por el Banco Mundial concluyó que el 70% de los cabezas de familia no podían permitirse los alquileres más baratos del mercado. Aunque algunos países han puesto en marcha iniciativas para mejorar el mercado del alquiler, lo cierto es que aún es necesario un esfuerzo mayor para que este sea una realidad.

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