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Christina Rosenvinge cuenta cómo le marcaron los pedófilos: “Me convertí en su blanco”

Hablaba de feminismo cuando pocos lo hacían, triunfó con una imagen pop y se vio intimidada, se marchó a Nueva York y conoció a Lou Reed... Todo en la vida de esta artista suena a querer saber más. Ya hay remedio: ha escrito un libro de recuerdos

Christina Rosenvinge
Christina Rosenvinge posa para ICON con un esmoquin Gucci. A sus 54 años, la artista se ha decidido a contar sus recuerdos en ‘Debut: cuadernos y canciones’.

Lo guarda todo compulsivamente. “Por mis diarios y fotos sé qué he hecho cada día desde los 20 años. Si hubiera hecho el Marie Kondo…”. Ríe. Entonces Christina Rosenvinge no habría publicado Debut. Cuadernos y canciones (Literatura Random House), un libro de memorias donde muestra las costuras de su vida con sus canciones como hilo conductor, junto a ilustraciones de Lidia Toga. “Mirar atrás me ha hecho recordar momentos en los que parecía que no estaba pasando nada pero estaba pasando todo. Y me ha hecho reflexionar que no tiene sentido angustiarse con el futuro. Cualquiera puede hacer este ejercicio en su vida, es muy recomendable”. Pero no cualquiera incluiría en sus memorias una carrera musical de tres décadas, un Premio Nacional de Músicas Actuales (2018), colaboraciones con artistas como Sophie Calle, Benjamin Biolay o Lee Ranaldo y Steve Shelley (Sonic Youth) o la sintonía de una telenovela colombiana. “No he querido hacer unas memorias de famoso que dice un montón de nombres más famosos que él y se inventa una relación íntima con ellos. Eso me parece patético”. Debut es un cuaderno de bitácora (que recuerda al Just kids de Patti Smith) donde la autora desnuda sus altibajos, muestra una trayectoria destacada por su libertad ante los dictados del mercado y reivindica las letras como literatura de primera.

"Durante la época de Álex y Christina siempre se me definía como una Lolita y me parecía mal. Yo había leído el libro y visto la película. Conocía toda la historia"

Comenzó con 15 años y se hizo tremendamente popular en los ochenta con Álex y Christina. Después se lanzó en solitario, se alejó de lo comercial, se instaló en Nueva York, se situó en el epicentro del pop alternativo y a sus conciertos fue a verla hasta Lou Reed. Al regresar a España en 2006, comenzó a buscar trabajo porque la música no le daba de comer. “Pensé en abrir un bar o una escuela de música. Me puse a buscar trabajo de persona normal para poder seguir haciendo discos”.

¿Un trabajo de nueve a seis comiendo de túper con los compañeros? Para mí es una fantasía. 

¡Venga ya! Quien me esté leyendo pensará: “Pero esta gilipollas…”. Pero tener una rutina y compañeros a diario me encanta. Y solo me pasa de gira. Cuando tienes que imponerte a ti misma cada día pasas por crisis existenciales, te cuestionas por qué te dedicas al arte. Y con la maternidad más, porque los niños te demandan todo, la música también, y hagas lo que hagas te sientes mal porque piensas que estás fallando.

Vestida de Hermès, Christina se esconde detrás de su melena rubia. No lo hace sin embargo para reclamar a la RAE que admita en sus filas a los letristas.
Vestida de Hermès, Christina se esconde detrás de su melena rubia. No lo hace sin embargo para reclamar a la RAE que admita en sus filas a los letristas.

¿Siente la culpa al acecho? Sí. El artista siente más. Tienes que estar con tu familia, pero necesitas soledad. Pasas muchas noches fuera de casa con la sensación de no estar donde tienes que estar. Por eso los años de maternidad estuve muy apartada. No pude coronar mi experiencia en Nueva York por no poder entregarme al 100 %.

Pero lo cuenta sin dramas. Lo duro es ser una mujer migrante cruzando el estrecho con los niños a cuestas; mi vida, no. Siempre he sabido que pertenezco al sector privilegiado de la sociedad. No soporto a la gente que se queja.

Cuenta que con el diagnóstico de trastorno por déficit de atención de su hijo [tiene dos, fruto de su relación, ya terminada, con el escritor Ray Loriga] descubre que usted también lo había tenido. Mucha gente lo supera cuando madura pero yo lo tengo y el 80% de los artistas, también. La creatividad funciona en parte por eso: como se te olvida cómo lo has hecho, te lo vuelves a inventar. El arte es romper esquemas porque no recuerdas cuáles eran.

Cito: “Es improbable que una institución empolvada en naftalina como la RAE siente en su mesa a un letrista en las próximas décadas”. ¿Lo cree? Las letras de las canciones son cultura popular y se dice con desprecio. Me parecen igual o más importantes que la alta cultura, llegan a mucha más gente.

Alex y Christina interpretando en un programa de televisión en los ochenta su éxito 'Chas y aparezco a tu lado'.

Hay un capítulo en el que cuenta que desde joven aprendió a quitarse de encima a los pedófilos. Textualmente dice: "En la adolescencia tuve que aprender a quitarme de encima a los pedófilos que iban en busca de una Lolita". Durante la época de Álex y Christina siempre se me definía como una Lolita y me parecía mal. Yo había leído el libro y visto la película. Conocía toda la historia. Una cosa es el libro, que me encanta, que está escrito con una intención, y es muy triste y sórdido. La película glamuriza esa relación. Fruto de toda esta cultura salió la figura erótica de la Lolita que yo sufrí mucho porque aparentaba mucha menos edad. Era el blanco de ese tipo de tíos. Y es inevitable hablar de eso porque es algo que me ha afectado. Los he tenido que poner en su sitio muchas veces. 

También narra que ayudó a abortar a una chica en los ochenta. No sé qué pensarían los políticos que cuestionan la ley del aborto. Nosotras sabemos cuándo es el momento de tener hijos. Vamos a seguir abortando exista la ley o no. Abortar no es agradable ni frívolo, es una decisión dura que se toma por responsabilidad. En vez de cuestionar esta ley, el señor Casado debería promover programas de educación sexual, que evitarían muchos embarazos no deseados. La mayoría de las mujeres queremos tener hijos, pero elegir cuándo y con quién es parte de la maternidad responsable.

Con 20 años escribió Souvenir, su primera canción feminista. A los 25, cuando decía en las entrevistas que era feminista bostezaban y me respondían que era algo del pasado. Llevo hablando de esto toda la vida, pero ahora la gente está dispuesta a escucharlo.

"Nosotras sabemos cuándo es el momento de tener hijos. Vamos a seguir abortando exista la ley o no. No es agradable ni frívolo, es una decisión dura que se toma por responsabilidad"

¿Es cierto que su palabra favorita es puta? Sí, me gustan mucho puta, putón, zorra… El español tiene palabrotas muy sonoras y fonéticamente perfectas. Pero no es lo mismo que yo diga “puta” a que lo diga Arcadi Espada. Hay que tener cuidado en no caer en el dogma. Y hay que apropiarse de palabras que han sido insultos en el pasado. Las mujeres lo hacemos mucho.

¿Le han pedido que se posicione políticamente? Sí. Y no me parece bien que los partidos me llamen antes de las elecciones para que vaya a figurar. Yo les digo que quiero hablar cuando no haya elecciones. Pero después no te llaman para ver qué piensas y contribuyas a su programa.

No escribió su primera canción política, Alguien tendrá la culpa, hasta 2013. Y dice que nació de contemplar la costa de Málaga. Ha sido una crueldad que echaran de sus hogares a gente que no podía pagar sus hipotecas porque se había caído la economía de un país, y montones de casas a medio hacer, abandonadas, quedaban convertidas en esqueletos y ruinas del absurdo. Esto lo vi en Málaga pero está por toda España. La sociedad debería ser muchísimo más severa a la hora de juzgarlo. Poca gente ha pagado por eso.

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