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Diez casos en los que los hombres borraron de la historia a mujeres

"Durante la mayor parte de la historia, Anónimo era el nombre de la mujer". Lo dijo Virginia Woolf y estos casos lo demuestran

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Margaret Keane pintando, en 1965, sus características figuras de ojos grandes. Al fondo, su marido Walter, que se llevó toda la gloria. Tim Burton contó la historia en la película 'Big eyes' (2014), protagonizada por Amy Adams. Foto: Getty

No le demos más vueltas: el mundo era y es machista. Se trata de tenerlo claro y de trabajar por una sociedad igualitaria para conseguirla lo antes posible. Empezar reconociendo casos de injusticia sobre mujeres en beneficio de los hombres es un paso. Estos son algunos que han ocurrido en el mundo del arte, de la ciencia, de los avances técnicos, del entretenimiento...

La pareja sentimental y profesional formada por Gerda Taro y Endre Friedmann. Firmaron célebres fotografías de guerra con el seudónimo de Robert Capa. En el imaginario colectivo Capa es un hombre. Pero no.
La pareja sentimental y profesional formada por Gerda Taro y Endre Friedmann. Firmaron célebres fotografías de guerra con el seudónimo de Robert Capa. En el imaginario colectivo Capa es un hombre. Pero no. Getty

- Gerda Taro: se ocultó junto a su pareja bajo el seudónimo del mejor fotógrafo de guerra de la historia, Robert Capa, pero solo él consiguió la gloria

Quién. Gerda Taro (Alemania,1910 – España, 1937), una de las mejores fotoperiodistas de la historia.

Cómo fue silenciada. Si se le pregunta a alguien por su fotoperiodista favorito es fácil que su respuesta sea Robert Capa (Hungría, 1913- Vietnam, 1954). Para esas personas probablemente sea una sorpresa descubrir que realmente Robert Capa no existe y que esa persona que viene a sus mentes es realmente Endre Friedmann, la mitad de la pareja (profesional y sentimental) de fotógrafos que se ocultaba tras un seudónimo; la otra mitad es Gerda Taro, seudónimo a su vez de Gerta Pohorylle. Gerta, alemana y judía, tardó poco en cambiar su nombre a Gerda Taro, más sencillo y evocador, porque tenía claro que en aquel nuevo arte del fotoperiodismo tan importante como saber disparar en el momento adecuado era saber venderse: por eso cuando conoció al judío húngaro Friedmann le convenció para que ambos uniesen sus fuerzas en un proyecto común. En la Europa de los años 30 los judíos Friedmman y Pohorylle no tenían mucho futuro, pero todos se rendirían ante Robert Capa, un célebre fotógrafo estadounidense que acaba de llegar a París con sus trajes caros y su glamour del nuevo continente (la pareja se inventó una historia bastante creíble). En 1936, Gerda y Endre se incrustaron en el bando republicano español y realizaron algunas de sus fotografías más célebres. Un año después Gerda falleció tras ser atropellada por un tanque en El Escorial (Madrid). Endre siguió usando el seudónimo hasta el final de su vida y la figura de Gerda se diluyó hasta el punto de desaparecer. Pero el hallazgo en los noventa de La maleta mexicana (4.300 negativos de imágenes de la pareja que nadie sabía que existían) revitalizó el interés por su figura y, aunque aún hoy es difícil determinar a quién de los dos pertenecen las primeras fotos firmadas por Capa (incluida la celebérrima Muerte de un miliciano), es imposible seguir ocultando la importancia de ella.

Katharine Wright, junto a sus hermanos, Orville y Wilburg. Los tres inventaron el primer vuelo de un artefacto más pesado que el aire
Katharine Wright, junto a sus hermanos, Orville y Wilburg. Los tres inventaron el primer vuelo de un artefacto más pesado que el aire Foto: Getty

- Katharine Wright, la mujer que inventó la aviación junto a sus dos hermanos, pero fue borrada por los libros

Quién. Katharine Wright, profesora estadounidense (1834-1929), y pieza fundamental en la invención de la aviación junto con sus hermanos Orville y Wilburg.

Cómo fue silenciada. “Cuando el mundo hable de los hermanos Wright deberá incluir también a nuestra hermana. Ella ha sido la fuente de inspiración de todo nuestro trabajo”, declaró Orville Wright tras realizar el primer vuelo de un artefacto más pesado que el aire. Fueron apenas unos segundos, pero cambiaron la historia para siempre. Tanto Orville como Wilburg sabían que si aquel rudimentario aparato había podido alzar el vuelo se debía en gran parte a los esfuerzos de aquella hermana que había sacrificado su vida por cuidarles (su madre había fallecido cuando eran muy pequeños). Katharine sustentaba económicamente su proyecto con el dinero que ganaba como profesora de lenguas clásicas, se encargaba de la administración y las finanzas de su empresa, e incluso había trabajado físicamente en el artefacto. Su importancia fue vital: cuando se produjo el primer accidente aeronáutico con víctimas de la historia, abandonó sus estudios para cuidar al malherido Orville, que era quien pilotaba el avión; cuando viajaron a Europa para buscar financiación, ella, que hablaba perfectamente francés, fue su relaciones públicas con tanto éxito que fue galardonada con la Legión de Honor al igual que sus hermanos. Sin embargo, la historia de la aeronáutica, escrita principalmente por hombres, la ha borrado de sus libros y cuando escuchamos “hermanos Wright" solo pensamos en Orville y Wilburg.

La aviadora Amelia Earhart lo cuenta así en su autobiografía Por el placer de hacerlo: “A pesar de que ella misma nunca voló, dudo que ninguna otra mujer americana haya jugado un papel tan directo y relevante en el nacimiento de la aeronáutica como Katharine Wright, hermana de Orville y Wilburg Wright.”. Y algo sabría Amelia del tema.

Walter y Margaret Keane, junto a los cuadros que ella pintaba y que compraron estrellas como Kim Novak, Natalie Wood o Jerry Lewis.
Walter y Margaret Keane, junto a los cuadros que ella pintaba y que compraron estrellas como Kim Novak, Natalie Wood o Jerry Lewis. Foto: Getty

- Margaret Keane: encerrada en casa, pintaba cuadros para estrellas del cine mientras su marido los vendía como suyos

Quién. Margaret Keane, pintora estadounidense (Nashville, 1927) cuya vida contó Tim Burton en la película Big eyes.

Cómo fue silenciada. Cuando Walter Keane descubrió que aquellos cuadros poblados de extrañas criaturas con ojos enormes que pintaba su mujer tenían cierto éxito, decidió dejar su trabajo para dedicarse exclusivamente a su venta. Pero no se limitó a ser una agente más o menos rapaz, sino que también se atribuyó su autoría. Mientras Walter se pavoneaba vendiendo cuadros a las estrellas de Hollywood (Kim Novak, Natalie Wood, Joan Crawford y Jerry Lewis entre ellos), su mujer permanecía encerrada en casa durante 16 horas diarias realizando aquellas obras que la crítica aborrecía, pero el público adoraba y por los que estaban dispuestos a pagar hasta 50.000 dólares. El engaño de Walter se mantuvo hasta que una noche en una fiesta alguien le preguntó si ella también pintaba como su marido. La dependencia económica y el maltrato psicológico al que estaba sometida provocó que la mentira no fuese desvelada hasta que se divorció de Walter y contó toda la verdad en un programa de radio. Para dejar claro quién era el verdadero artista le retó a pintar un cuadro en una plaza de Nueva York: Walter ni siquiera se presentó. Carecía del más mínimo talento para la pintura, su punto fuerte era embaucar. Tim Burton, fan irredento de la obra de Keane, como queda patente en el diseño de muchos de sus personajes, contó su historia en la película Big eyes.

Jason Pollock con Lee Krasner. Ella pintaba antes que él (se llamaba Leonore, pero cambió a un andrógino Lee para poder vender), le presentó a los agentes de arte, a gente influyente... y lo cuidó. Pasó a la historia como
Jason Pollock con Lee Krasner. Ella pintaba antes que él (se llamaba Leonore, pero cambió a un andrógino Lee para poder vender), le presentó a los agentes de arte, a gente influyente... y lo cuidó. Pasó a la historia como "la mujer de Jason Pollock". Foto: Cordon

- Lee Krasner: la pintora que acabó siendo "la mujer de Jackson Pollock"

Quién. Lee Krasner (Estados Unidos, 1908-1982), pintora expresionista

Cómo fue silenciada. Cuando Krasner y Jackon Pollock se conocieron ella era la artista reputada. No lo había tenido fácil. Durante su formación, su maestro, el prestigioso Hans Hoffman, no tuvo ningún rubor en decirle cosas como "es una obra tan buena que nadie sabría que fue realizada por una mujer". Probablemente él incluso lo consideró un halago. En los años cuarenta Krasner exponía al lado de artistas que nadie pone en duda, como Rothko o De Kooning. Pero firmando como L.K, para que nadie pensase que era una mujer, algo desgraciadamente común a lo largo de la historia que la llevó a cambiar definitivamente su nombre de Leonore a Lee, mucho más andrógino. A los artistas americanos del expresionismo abstracto no les gustaba compartir espacio con sus colegas femeninas. Toleraban a las pintoras siempre que ellas se centrasen en paisajes, bodegones y retratos, pero pensaban que aquellos trazos vigorosos en lienzos de gran formato eran terreno acotado para su virilidad. En una de esas exposiciones fue donde Lee conoció a Pollock. Ella ya era una artista consagrada y él un aspirante a genio, pero a partir de ese encuentro ella abandonó la pintura para dedicarse por entero a él. Le presentó a todos sus contactos, lo introdujo en los círculos del arte moderno neoyorquino y lo cuidó: protegiéndole de sus excesos alcohólicos y su tendencia a la destrucción y llevándose sus golpes. De hecho, no eran infrecuentes las visitas de la policía tras alguna de sus peleas.

Tras la muerte de Pollock, Lee volvió a la pintura y poco a poco su nombre se fue reivindicando. La casa que compartieron en Long Island (Nueva York) es hoy la Pollock-Krasner House and Study Center, aunque en la mayoría de las guías turísticas sigue figurando como “la casa de Jason Pollock”.

Elizabeth Magie en 1936 con su inventó, aunque nadie se lo reconoció.
Elizabeth Magie en 1936 con su inventó, aunque nadie se lo reconoció. Anspach Archives

- Elizabeth Magie: inventó el Monopoly, pero un hombre se llevó el mérito

Quién. Elizabeth Magie (Estados Unidos, 1866-1948), inventora.

Cómo fue silenciada. En 1904, Elizabeth Magie, poeta, escenógrafa e inventora patentó El juego de los propietarios. Se trata de un juego de mesa compuesto por calles y edificios que podían comprarse, venderse o alquilarse, pagar impuestos e ir a prisión. Lo acompañó de dos modos de juego: Prosperidad, en el que se premiaba que todos mejorasen su posición inicial, y Monopolista, en el que solo había una ganador que desplumaba a todos los demás. La idea de Magie era mostrar de una manera lúdica el efecto negativo de la especulación. El juego se convirtió en un éxito en los campus universitarios progresistas y las reglas se fueron modificando. Durante años el entretenimiento fue sufriendo cambios por parte de los jugadores. Tres décadas después, cuando la patente había expirado, uno de esos jugadores, Charles Darrow –dejando claro que era un fan del segundo modo de juego– lo vendió a Parker Brothers como propio y el nombre de Elisabeth Magie desapareció de su propia creación. Hasta que en los años setenta, como cuenta Mary Pilon en The Monopolists: Obsession, Fury, and the Scandal Behind the World’s Favorite Board Game, un litigio contra la poderosa empresa de juegos sacó a la luz que la patente de Magie era anterior a la de Darrow a pesar de que el nombre de él era el que figuraba en todos los Monopoly vendidos en el mundo. Y son muchos.

María Lejárraga junto a su marido, Gregorio Martínez Sierra, en 1920. El talento como escritora era de ella. Sin embargo, la mayoría de las obras las firmaba él.
María Lejárraga junto a su marido, Gregorio Martínez Sierra, en 1920. El talento como escritora era de ella. Sin embargo, la mayoría de las obras las firmaba él.

- María Lejárraga: ella escribía; su marido lo firmaba y acumulaba fama y dinero

Quién. María Lejárraga (España, 1874-Argentina, 1974), escritora y dramaturga española.

Cómo fue silenciada. Escritora, feminista, socialista, contraria a la pena de muerte y la prostitución legal, diputada, políglota, agregada comercial en Suiza... El perfil de María Lejárraga parece el de una mujer contemporánea, pero desgraciadamente nació hace más de un siglo y a pesar de su mentalidad abierta y visionaria se vio obligada a pagar el peaje que le imponía su sexo. Lejárraga, escritora brillante, no pudo disfrutar del éxito del público ni de los halagos de la crítica porque sus obras fueron firmadas por su marido, el empresario y autor teatral Gregorio Martínez Sierra. Ella hacía el trabajo y él se llevaba el dinero, los premios y los aplausos. Entre las obras usurpadas se encuentra Canción de cuna, adaptada al cine por José Luis Garci en 1994. Tras la muerte de Gregorio y por razones económicas María reivindicó su voz en su autobiografía Gregorio y yo. Incluso hoy es imposible saber qué hay de cada uno en las obras firmadas por él. Pero estudios como el de Antonina Rodrigo y su biografía de la autora, María Lejárraga, una mujer en la sombra, dejan claro que la mayoría eran de María.

Sylvia Beach en la puerta de su icónica librería parisina, Shakespeare and Company, en 1959. Por ahí pasaban Hemingway, Scott Fitzgerald, Gertrude Stein, Man Ray, James Joyce...
Sylvia Beach en la puerta de su icónica librería parisina, Shakespeare and Company, en 1959. Por ahí pasaban Hemingway, Scott Fitzgerald, Gertrude Stein, Man Ray, James Joyce... Getty

- Sylvia Beach: fundó la librería más icónica de París, pero la gloria se la llevó un hombre

Quién. Sylvia Beach (Estados Unidos, 1887 – París, 1962), librera y editora, entre otras grandes obras, del Ulises, de James Joyce.

Cómo fue silenciada. Los amantes de los libros tienen una cita obligada en París, en el 37 de la Rue de la Bûcherie. Allí se encuentra la librería Shakespeare and Company, bautizada así por su propietario George Whitman a mediados de los sesenta, y parada y fonda de grandes escritores. Eso dicen las guías de viaje y no mienten, aunque muy a menudo olvidan que esa librería es un homenaje a otra Shakespeare and Company, la fundada en 1919 por la estadounidense Sylvia Beach, situada primero en el 8 de la calle Dupuytren y de manera definitiva en el 12 de la Rue de l’Odeon, frente a otro templo literario de la Rive Gauche, La Maison des Livres, propiedad de su pareja, Adrienne Monnier. La inquieta Beach tardó poco en convertir su librería en el epicentro de la vida cultural parisina en el periodo de entreguerras. Por allí pasaban a diario artistas como Hemingway, F. Scott Fitzgerald, Djuna Barnes, Ezra Pound, Gertrude Stein, Man Ray y cualquiera que pintase algo en París. Pero sin duda su cliente más célebre fue James Joyce, quien debe gran parte de su éxito a su propietaria, porque cuando todas las puertas se cerraron para su Ulises, Beach, a pesar de su inexperiencia, arriesgó todo por editarlo: su dinero, su tiempo y su paciencia (sí, paciencia: lo único más complejo que la narrativa del irlandés era su carácter).

La llegada de los nazis a la ciudad provocó el éxodo de la mayoría de los artistas que habían dado esplendor a la ciudad y el cierre de la librería en 1941, cuando Sylvia Beach se negó a vender una copia del Finnegans Wake, de Joyce, a un oficial alemán. El militar, airado, prometió que volvería: apareció horas después acompañado de un grupo de soldados dispuestos a arrasar la librería. Pero cuando llegó ya no quedaba nada: Sylvia y sus amigos habían puesto su invaluable legado a buen recaudo y cubierto con pintura el cartel de la fachada, tal como recoge Shari Benstock en Mujeres de la Rive Gauche. Pocos días después Sylvia Beach fue detenida y recluida en el campo de concentración de Vittel. Tras ser liberada siguió viviendo en París, pero jamás volvió a abrir su adorada librería. Dos años después de su muerte el librero George Whitman renombró su negocio, –se llamaba Mistral por Gabriela Mistral– como Shakespeare and Company en homenaje a su adorada Sylvia, aunque lo que realmente ha conseguido es que la fama de su librería opaque a la original.

Lise Meitner trabajando con el Premio Nobel de Química Otto Hahn en 1920. A ella no se le reconoció su labor hasta 1982, cuando ya llevaba muerta 12 años.
Lise Meitner trabajando con el Premio Nobel de Química Otto Hahn en 1920. A ella no se le reconoció su labor hasta 1982, cuando ya llevaba muerta 12 años. Foto: Getty

- Lise Meitner: descubrió la fisión nuclear, pero un hombre se llevó el mérito y el Nobel de Química

Quién. Lise Meitner (Austria, 1878 - Reino Unido, 1968), física austríaca.

Cómo fue silenciada. Meitner estudió física en un momento en el que las mujeres tenían un acceso prácticamente nulo al mundo de los laboratorios, lo que la llevó a trabajar en un sótano al margen del resto de los estudiantes. Incluso utilizó los baños de un restaurante para sus experimentos. Durante tres décadas trabajó junto al químico Otto Hahn. Entre los descubrimientos de Meitner se encuentra el fenómeno físico por el cual la desaparición de un electrón interno de un átomo causa la emisión de un segundo electrón, un fenómeno que recibe el nombre de Efecto Auger porque el francés Pierre Victor Auger llegó a la misma conclusión que Meitner….dos años después.

No fue el único momento amargo de su carrera. La persecución nazi la obligó a fugarse a Suecia, desde donde siguió trabajando con Hahn. Sus experimentos en colaboración con el sobrino de Hahn, Otto Frisch, la llevaron a identificar la fisión nuclear, un hito que le otorgó a Hahn el Premio Nobel de Química. El nombre de Lise ni siquiera fue mencionado. Unos opinan que la razón fue la persecución que sufrían los judíos en Europa, pero los más opinan que se debió a su sexo.

En 1982 fue agasajada con un honor que no ha sido otorgado a ninguna otra mujer: el elemento 109 de la tabla periódica fue bautizado con su nombre, meitnerio.

Lilly Reich, en 1930. Realizó junto con su pareja, entre otras obras, la famosa silla Barcelona. Sin embargo, solo figura como autor Mies Van der Rohe.
Lilly Reich, en 1930. Realizó junto con su pareja, entre otras obras, la famosa silla Barcelona. Sin embargo, solo figura como autor Mies Van der Rohe.

- Lilly Reich: una de las grandes diseñadoras de interiores marginada por la larga sombra de su pareja, el arquitecto Mies Van der Rohe

Quién. Lilly Reich (Alemania, 1885-1947), diseñadora alemana.

Cómo fue silenciada. Aunque empezó como diseñadora de moda no tardó en pasarse al diseño de interiores, donde consiguió sus mayores éxitos gracias a su estilo revolucionario y vanguardista. Durante una década dirigió su propio estudio, en el que realizaba proyectos de diseño interior y artes decorativas. Antes de los treinta se convirtió en la primera directora de la Deutsche Werkbund y en una de las pocas mujeres que formaba parte de la Bauhaus. Pero poco después se unió con el arquitecto Mies Van der Rohe en una relación sentimental y laboral que terminó con su aportación profesional fagocitada por el genio. Ambos realizaron conjuntamente el Pabellón Alemán de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, que incluía piezas de mobiliario como la icónica silla Barcelona. Su autoría se atribuyó única y erróneamente a Van der Rohe a pesar de que ni antes ni después de colaborar con Lilly había realizado ninguna pieza de mobiliario. Antes, durante y después de Van der Rohe, fue una de las diseñadoras europeas más activas y una de las impulsoras del diseño racional en el siglo XX, aunque la historia prefiere pensar en ella como una simple ayudante del genio.

Para subsanar este olvido, en 2018 la Fundación Mies van der Rohe creó la beca Lilly Reich para la igualdad en la arquitectura, “en reconocimiento al legado arquitectónico de Lilly Reich, pareja de Ludwig Mies van der Rohe en la concepción y ejecución del Pabellón Alemán de Barcelona en 1929, relegada a un segundo plano, si no inexistente, en el relato y en la memoria de esta obra capital en la historia de la arquitectura”. Sin embargo, la silla Barcelona sigue comercializándose como una obra de Van der Rohe.

Elsa von Freytag en 1915: cabaretera, dadaísta, bailarina, pintora, modelo...
Elsa von Freytag en 1915: cabaretera, dadaísta, bailarina, pintora, modelo... Foto: Getty

- Elsa von Freytag: la mujer tras el inodoro más famoso del mundo (o sea, 'La Fuente', de Duchamp)

Quién. Elsa von Freytag (Polonia, 1874-París, 1927), artista multidisciplinar y entregada agitadora.

Cómo fue silenciada. A pesar de la libertad que parecía respirarse a principios del siglo XX, los ismos fueron un entorno bastante hostil para las mujeres. El dadaísmo no fue una excepción. Elsa von Freytag había nacido en una familia noble de Europa. Antes de los 18 ya se había sumergido en la vida de los cabarets berlineses de los años 20 lo que le proporcionó una visión de la vida libérrima y una sífilis que la persiguió siempre. Fue poeta, bailarina, pintora, escultora, performer y modelo. Precursora del arte encontrado –elevar figuras cotidianas a obras artísticas–, ejerció desde su domicilio del Village neoyorquino de foco irradiador del dadaísmo, porque ella misma era dadá. Se casó tres veces y fue amante de Djuna Barnes. Marcel Duchamp dijo de ella: “Elsa no es futurista, es el futuro”. Fueron íntimos amigos y es probable que ella le haya regalado sin saberlo su objeto más célebre: La Fuente, el urinario ordinario que escandalizó al mundo del arte cuando Duchamp lo presentó en 1917 a una exposición que organizaba la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York. La alarma saltó cuando en 1982 se encontraron unas cartas de Duchamp a su hermana en las que escribía: “Una amiga, empleando el seudónimo de Richard Mutt, me envió un urinario de porcelana a modo de escultura para ser expuesto; como no tenía nada de indecente, no había ningún motivo para rechazarlo”. Durante un tiempo se creyó que era una broma privada, pero más datos recopilados, así como el exhaustivo trabajo realizado por Irene Gammel en Body Sweats: The Uncensored Writings of Elsa von Freytag-Loringhoven, respaldan la teoría de que La Fuente fue idea de Elsa von Freytag. La baronesa murió en 1927 sola, sin haber recibido ningún reconocimiento en vida. Fue una de las personalidades más intensas y burbujeantes de su tiempo, pero es difícil encontrar su nombre en la abundante bibliografía de la época. Era demasiado dadaísta para el dadá.

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