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“Mi política es el futuro y la supervivencia de los niños”

Maymuna T. Tounkara, coordinadora de And Taxawu Talibés, lleva más de dos décadas trabajando para la infancia desfavorecida de Saint Louis

Día Internacional de la Mujer 2019
La coordinadora de And taxawu talibés, Maymuna T. Tounkara, en la sede de su asociación en Saint Louis.
Saint Louis (Senegal)

Maymuna T. Tounkara está acostumbrada a recibir amenazas. Llegan de parte de maridos enfadados porque sus mujeres les han pedido el divorcio, pero, sobre todo, de marabúes —profesores de enseñanza coránica—. Ella no parece asustada. Se encoge de hombros y sonríe, sentada debajo de una foto que la retrata junto con Hillary Clinton en uno de sus despachos, detrás del estadio de la ciudad costera de Saint Louis (Senegal).

Además de trabajar como coordinadora de la asociación And Taxawu Talibés [Unión y Solidaridad con los Talibés], dedicada a ayudar a los niños en situación de vulnerabilidad, Tounkara es la fundadora de la Oficina para la Protección y la Promoción de Género. Y, por si fuera poco, recientemente se hizo con el cargo de responsable de programas en el Consejo de su barrio, Diamaguene. En los ratos libres, se dedica al comercio de su propia firma de ropa, la única actividad remunerada que lleva a cabo.

Nacida en Saint Louis hace más de tres décadas, prefiere no revelar su edad. Empezó a trabajar con los niños en And Taxawu Talibés cuando aún era menor de edad, ayudando a su hermano con pequeñas tareas. Pese a haber estudiado gestión informática, siempre supo que los ordenadores no eran lo suyo. “Para mí solo era una manera más de ganarme la vida. Me presenté a una oposición, pero suspendí”, recuerda. “Fue la oportunidad para dirigir mi vida hacia otro lado. Lo que realmente quería era trabajar en lo social. Todos tenemos una misión. Y mi política es el futuro y la supervivencia de los niños más vulnerables”.

Tounkara no está casada. “No tengo hijos, pero me siento como la madre de todos los chicos que acuden al centro. Lucho para que se respeten sus derechos, aunque no siempre es fácil”. La falta de subvenciones públicas es uno de los principales obstáculos que tiene que sortear. “El Estado senegalés no reconoce nuestro trabajo, no lo valora. Con lo poco que tenemos intentamos hacer grandes cosas. La ausencia de dinero no es una excusa para abandonar la causa”.

Con lo poco que tenemos intentamos hacer grandes cosas. La ausencia de dinero no es una excusa para abandonar la causa

And Taxawu Talibés se ubica en una calle sin asfaltar, en el corazón de un barrio pobre donde los problemas de alcohol y droga no son raros. La asociación se esfuerza desde 1998 para ofrecer educación, formación, ocio y cultura a la infancia más desfavorecida, para alejarla de los peligros de la calle. La inmensa mayoría de los que frecuentan el centro son varones de entre 6 y 17 años. Algunos vienen a ducharse o lavar su ropa, otros, los mayores, piden orientación y formación profesional. Todos los servicios son gratuitos.

Tounkara recuerda cada uno de los rostros de los que acuden en búsqueda de ayuda. “Algunos de los chavales que han pasado por ahí se han convertido en costureros. Incluso hay uno que se ha ido a París. Me impactó especialmente el caso de un niño de unos 10 años que había sido víctima de malos tratos en la daara [escuela coránica] por parte del marabú. Intentamos detener al abusador, pero se fugó. Sin embargo, sí logramos encontrar la familia del crío. Volvió a su pueblo y empezó a estudiar francés”.

“Otro niño se quedó más de cinco años con nosotros en la asociación, después de huir de una daara en la que vivía en condiciones precarias. Cuando contactamos con su familia, se alegraron mucho, porque no sabían ni que estaba vivo. Hoy vive en su pueblo y ha abierto un taller de soldadura metálica”.

En 2012, Tounkara fue seleccionada para participar en un programa de formación para viajar a Estados Unidos y recibir formación sobre derechos humanos y temas de género. En Washington, fue recibida junto con las otras beneficiarias por la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton. La foto que inmortaliza este momento decora la pared de su despacho junto con un mapa de Saint Louis hecho con recortes de periódico relacionados con la violencia y la discriminación que sufren las mujeres.

“Nunca antes había oído hablar de temas de género”, admite esta senegalesa que hoy se define como feminista. A la vuelta del viaje a Estados Unidos, decidió abrir un despacho para la protección y la promoción de la mujer. “Vienen a vernos esposas que se quieren divorciar y buscan asesoría legal; pero también mujeres que reciben a diario palizas por sus maridos y chicas jóvenes que necesitan asistencia psicosocial o piden formación para ser autónomas. Mi trabajo consiste en ponerlas en contacto con expertos que puedan ayudar. En una sociedad como la senegalesa, no es sencillo divorciarse y volver a hacerse una vida. Si eres mujer, no te lo ponen fácil”.

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