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Un ejército de 200 personas

Este es el segundo artículo de una serie sobre el día a día de un equipo de expertos españoles que lucha para eliminar la enfermedad del pian en Namatanai, en Papúa Nueva Guinea

Mesa de trabajo del equipo que lucha por erradicar el pian.
Mesa de trabajo del equipo que lucha por erradicar el pian.
Papúa Nueva Guinea

17 de enero de 2019, Isla de Namatanai

Para conseguir nuestro objetivo de eliminar el pian en esta isla, necesitamos una preparación logística tremenda con más de 200 trabajadores en terreno, y en Papúa cada pequeña tarea logística tiene el potencial de convertirse en un pequeño drama griego. Bromeamos diciendo que el 90% de nuestro trabajo consiste en solucionar problemas para poder hacer nuestro trabajo. La cuestión es que hasta que el equipo de filarosis pueda empezar, nosotros estamos en stand by.

Los retrasos no son ninguna sorpresa en Papúa, y por lo general no sería un gran problema, pero ya llevamos unos dos meses de retraso del proyecto debido a una epidemia de poliomielitis (sí, esa que ya estaba virtualmente erradicada) en esta misma provincia. Tuvimos que esperar a que terminase la campaña de vacunación para poder comenzar nuestro trabajo, así que llevamos casi tres meses en Papúa preparando la logística (tiempo que nos hizo buena falta) y recibiendo noticias de retrasos sistemáticos de “una semana más”.

La semana pasada la dedicamos a la preparación y formación de los trabajadores de salud comunitaria, que es la primera fase de la implementación de programas de salud pública. Ellos serán los encargados de liderar a los equipos de cada comarca y son responsables de la recogida de datos y tratamiento de las aldeas dentro de su área. Estas personas son formadas en cómo detectar la enfermedad y cómo tratarla. También en cómo realizar la recogida de datos, cómo usar los móviles para marcar coordenadas y entrar datos electrónicamente, y muchas otras tareas que tienen que hacer en terreno.

Los retrasos no son ninguna sorpresa en Papúa, y por lo general no sería un gran problema, pero ya llevamos unos dos meses de retraso del proyecto debido a una epidemia de poliomielitis (sí, esa que ya estaba virtualmente erradicada) en esta misma provincia

Hay 38 comarcas en Namatanai, repartidas en un área de unos 200 kilómetros de longitud y unos 15 de ancho. Nosotros entrenamos a 38 equipos (uno por comarca) de unas cinco a nueve personas cada uno dependiendo del tamaño poblacional del área. Tenemos 17 vehículos a disposición de todos los equipos y cinco supervisores, contando con nosotros tres. Nuestra meta es tratar a las más de 50.000 personas que viven en Namatanai. Lo haremos cada seis meses durante dos años para eliminar el pian de la isla. La razón por la que hay que tratar a todo el mundo es que la enfermedad es altamente infecciosa y hasta un 20% de la población puede tenerla latente. De esta manera, cuando encontramos un caso de pian (una persona con una úlcera producida por la bacteria) lo más probable es que ya haya infectado a miembros de su familia o compañeros de colegio.

Es un trabajo titánico, ¡pero lo estamos haciendo bastante bien! En nuestra primera ronda de administración masiva de medicamentos contra el pian en mayo de 2018 tuvimos una cobertura general (porcentaje de población tratada) del 84% (70%-92%), aunque necesitamos llegar a más del 90% para poder eliminar la enfermedad de la comunidad. Pero las carreteras imposibles y las aldeas perdidas en medio de la jungla hacen que la cobertura deseada sea difícil de conseguir. Por suerte, contamos con personas fabulosas en nuestro equipo ayudándonos a llegar a las zonas más remotas de la isla.

Finalmente, nos llaman con la noticia de que el equipo de filariasis está listo para comenzar, así que ese día lo dedicamos a los últimos preparativos y se da la noticia a todos los vehículos y equipos de que comenzamos a visitar las comunidades de las 38 comarcas simultáneamente para la administración masiva de medicamentos contra pian y la filariasis al día siguiente. ¡Por fin!

El trabajo de campo e implementación es sin duda la parte más bonita de la investigación y programas de salud; todos los meses (o años) de preparaciones y trabajo científico, burocrático y logístico culminan en unos pocos días de implementación. Tenerlo todo atado y preparado a tiempo es crucial.

Camila González es investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por La Caixa. 

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