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Darro: la vanguardia de muebles española que pudo conquistar Europa pero acabó ahogada por el franquismo

La exposición 'Darro. Diseño y arte (1959-1979)' reivindica un hito del diseño de muebles patrio, que se fundó superado el aislamiento cultural, pero que no sobrevivió a la raquítica economía de la época

madrid design festival
Conjunto de piezas de la firma Darro, que trajo a la España de los años 50 aires daneses y alemanes con diseños de arquitectos como Miguel Fisac, pero que mantuvo un pie en la tradición del mueble castellano renancentista. |

Cuando Paco Muñoz (1925–2009) fundó Darro en 1959, España salía de un tiempo de aislamiento cultural impuesto por el régimen franquista. Antes, la guerra y la posguerra habían ahogado los aires renovadores del Movimiento Moderno, que se habían asomado discretamente a España en los años 20. Había poca contemporaneidad, pero el panorama iba a cambiar de la mano de este empresario.

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Bancada de madera de pino o embero y estructura de tubos de acero, de Javier Carvajal (1959). |

"Darro fue una empresa pionera que intentó poner al día el mobiliario en el Madrid de finales de los 50", afirma Pedro Feduchi, comisario de Darro. Diseño y Arte (1959–1979), la muestra que acoge hasta el 10 de marzo el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa por el Madrid Design Festival. Su extinta tienda en la calle Ortega y Gasset de Madrid se convirtió en un escaparate de las nuevas corrientes del arte y el diseño en España, con muebles de arquitectos como Javier Carvajal o Miguel Fisac o el colectivo de artistas Equipo 57.

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Variante con varillas exentas de la estantería modular de Fernando Ramón Moliner (1958), a la que se podían añadir distintos cuerpos: vitrina, bar, cajones o escritorio, todos de madera. |

"Aportó su propia visión, apostó por una modernización muy estricta, limpia e industrializada. Con un mobiliario en serie como se hacía en Suiza o Alemania", apunta Feduchi. La muestra tiene especial valor por la cercanía de sus organizadores con el fundador de la empresa: está organizada por la galería madrileña Machado-Muñoz, formada por la hija del interiorista y su pareja, el fotógrafo Gonzalo Machado (que firma las fotos de este artículo).

Darro también reivindicó la tradición del mueble castellano de los siglos XVI y XVII. Así, la silla Riaza, esculpida en madera de nogal español y cuero, pronto se convirtió en un icono del mobiliario patrio. Inspirada en el sillón frailero español renacentista del siglo XVIII, la Riaza ha sido durante décadas una pieza imprescindible en toda la red de Paradores Nacionales. La marca se expandió a Sevilla, Valencia o Bilbao, e incluso se presentó internacionalmente en la XI Feria de Múnich de 1960, representando a España con un comedor proyectado por el artista catalán Joan-Josep Tharrats, en el marco de la exposición especial llamada La vivienda en Europa en la que participaron 12 países.

Antes de que Darro cambiara de rumbo en 1975 y se centrara en la venta de mobiliario de diseño de firmas extranjeras como Herman Miller, Cassina o Artemide, Javier Feduchi, padre del comisario de esta exposición, fue el encargado de renovar el espacio de la firma en 1968, creando un recorrido cerrado para que el cliente pudiera ver todos los ambientes creados con el mobiliario y su distribución.

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Modelo tapizado en piel de la silla Toro, de Miguel Fisac.
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Silla modelo Jardín S-100, de 1959. |
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Butaca de la serie Riaza, de Paco Muño (1959), en madera de nogal y asiento y respaldo formados por una única pieza de piel natural, desmontable y cosida a mano con hebillas. Está inspirada en el sillón frailero español renacentista del siglo XVIII. |
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Mesa con estructura de tubo de acero y cajonera tipo C3, de Carlos Picardo (1960), y silla de inspiración europea. |

La debilidad del tejido industrial español y la dificultad de la exportación en el marco de la raquítica economía del franquismo provocaron que echara el cierre en 1979. Ahora, esta muestra rescata los supervivientes de esa etapa, 60 piezas icónicas y una "toma de conciencia de que en España se hizo muy buen diseño y que aún está por descubrir".

Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa. Plaza Colón, 4. Hasta el 10 de marzo. De martes a domingo, de 10.00 a 21.00 horas. Entrada gratuita.

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