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Reflexiones desde fuera del Palacio

España se merece una Defensa moderna, con unos salarios más dignos para su gente y una gestión más transparente de sus cuentas

Fachada del Ministerio de Defensa, en el Paseo de la Castellana de Madrid.
Fachada del Ministerio de Defensa, en el Paseo de la Castellana de Madrid.

Aprovechando la efeméride de la Pascua Militar que se celebra cada 6 de enero en el Palacio Real, me gustaría compartir unas reflexiones acerca lo que se ha avanzado en 2018 en el ámbito de la Defensa de nuestro país y adelantar algunas líneas sobre los desafíos que toca afrontar en los próximos meses. Todo ello desde la mirada de quienes estamos comprometidos con un cambio en nuestro país, un cambio del que no están exentas nuestras Fuerzas Armadas.

En 2018 comprobamos que, como veníamos señalando, los números sí que daban, y fructificó la primera moción de censura de nuestra democracia. Con ello se demostró que una mayoría de españoles no quería mantener en La Moncloa a un partido sacudido por una larga lista de casos de corrupción. El cambio de ministra, de Cospedal a Robles, se ha traducido en tímidos avances, al menos en las formas, con un talante más positivo que su predecesora y una mayor receptividad a mejoras para el personal de las Fuerzas Armadas, tanto en cuestiones de conciliación como de compromiso con la mejora de las depauperadas instalaciones en las que desarrolla su labor.

Ahora bien, esta legislatura es clave para la Defensa de nuestro país, y en el año que hemos dejado atrás teníamos el reto de afrontar el problema de los militares temporales. La subcomisión del Congreso que trabajó durante un año y medio debía dar respuesta a la situación de los más de 50.000 soldados y marineros a los que, sin los certificados ni la formación a que tenían derecho, se les echa de las Fuerzas Armadas al cumplir 45 años.

Pese a nuestro esfuerzo por llegar a una propuesta de consenso, la vieja política que representan PP y PSOE (es decir, los principales responsables de este problema) cerró en falso la subcomisión con un dictamen sin compromisos vinculantes. Si no hicieron nada durante más de una década, desde que se aprobó la ley de Tropa y Marinería, ¿podíamos esperar que sí lo harán ahora? Nuestros militares y sus familias no se merecen menos; pero ahí estaremos desde Podemos para recordarles quiénes han querido dar una nueva patada al problema y no poner en marcha las medidas de choque necesarias, ni las reformas a medio y largo plazo que se requerían, como una ley de carrera militar integral.

Como lo importante es seguir mirando hacia adelante, y seguir dando respuesta a los retos y problemas de nuestra Defensa en 2019, dos son los frentes que nos toca abordar: por un lado, la deuda pendiente que tiene este país en materia de remuneraciones con nuestros militares; y por otro, una mayor transparencia en la financiación de los Programas Especiales de Armamento.

En el medio año que lleva el PSOE en la Moncloa, no ha tomado todavía ninguna medida que reduzca la brecha salarial que existe en nuestras Fuerzas Armadas respecto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Guardia Civil, Policía Nacional, policías autonómicas, etc.). Sin embargo, sí que ha tenido tiempo de aprobar el mayor paquete de gasto en equipamientos desde el Gobierno de Aznar, con más de 12.000 millones de euros adicionales comprometidos hasta 2030. ¿Es democrático que un monto tan abultado de gasto pueda realizarse sin pasar por el Congreso ni facilitar información por escrito sobre las obligaciones que se adquieren en el futuro?

En definitiva, mientras se sigue endeudando al Ministerio de Defensa sin la mínima rendición de cuentas, alimentando con ello la rueda de la insostenibilidad de nuestras Fuerzas Armadas que venimos advirtiendo en las cuentas, a su principal valor (nuestros militares) no se les retribuye ni un euro más. El Gobierno tiene claro que su socio en materia de Defensa sigue siendo el Partido Popular, aunque este no le aprobará los presupuestos más sociales de la historia de nuestro país.

Nuestra mano continuará tendida para que demostrar que los números también dan si se quieren modernizar nuestras Fuerzas Armadas y adaptarlas a los retos en materia de seguridad y defensa del siglo XXI. Algunos quieren seguir anclados en el pasado, pero nuestro país ya ha cambiado y se merece una Defensa moderna, con unos salarios más dignos para su gente y una gestión más transparente de sus cuentas. En esa senda, seguiremos demostrando que sí se puede.

Juan Antonio Delgado Ramos es portavoz en la Comisión de Defensa de Unidos Podemos.

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