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OPINIÓN i

La lucha contra la corrupción, indispensable para el desarrollo

Este problema cuesta hasta dos billones de dólares a la economía mundial. Es casi el 2% del Producto Interior Bruto, lo que convierte a esta pérdida en uno de los principales obstáculos para el progreso

Cada 9 de diciembre se celebra el Día Internacional contra la Corrupción y, en esta fecha, tenemos la oportunidad de poner en la agenda mediática las consecuencias de este problema dentro de las instituciones públicas. Un problema que afecta al desarrollo económico y social en todas las sociedades y del que ningún país, región o comunidad, se escapa.

La corrupción se cuela en instituciones, como en Gobiernos y empresas. Tanto funcionarios y como ciudadanos, en un momento de vulnerabilidad en su vida, pueden acabar siendo corruptibles, cediendo ante las presiones, en particular, de los grupos criminales. Y por ello, millones de personas sufren las consecuencias de la pérdida económica que todo esto supone para un país. Pues ante esta gran pérdida de dinero, los Gobiernos dejan de invertir, por ejemplo, en recursos tan básicos para el desarrollo de las sociedades como en educación, sanidad o infraestructuras.

Y no solo eso, la corrupción promueve la proliferación y mantenimiento de la delincuencia organizada, ya que las prácticas corruptas facilitan, entre otras cosas, el tráfico de drogas y la trata de seres humanos vinculados al blanqueo de dinero, al debilitar las instituciones del Estado encargadas de luchar contra estos fenómenos.

El PNUD calcula que en los países en desarrollo se pierde, debido a la corrupción, una cantidad de dinero diez veces mayor que la dedicada a la asistencia oficial para el desarrollo. Por ello, la lucha contra esta práctica, así como la influencia y la infiltración del crimen organizado, se ha convertido en una de las prioridades de algunos gobiernos de América Latina.

En este trabajo se debe tener en cuenta el peligro que representa la infiltración del crimen organizado en la economía y en la administración pública a través del lavado de capitales ilícitos, frutos de actos delictivos. Ya que, para los grupos criminales, en muchos casos, resulta más sencillo comprar los favores de funcionarios públicos que controlar un territorio con métodos más tradicionales, como la violencia y las amenazas.

En los países en desarrollo se pierde, debido a la corrupción, una cantidad de dinero diez veces mayor que la dedicada a la asistencia oficial para el desarrollo, según el PNUD

Por un lado, la corrupción ayuda a que el crimen organizado se integre en distintos niveles dentro de los Estados. En la región, se conocen numerosos casos de redes de corruptores y corruptos que han alcanzado los niveles sociales más altos, llegando a controlar cargos de gran relevancia dentro de las instituciones.

Por otro, la presencia de la corrupción plantea otro problema, también muy grave, para las instituciones del Estado, el de la confianza. En instituciones que deben proteger, y juzgar de forma imparcial y que, por lo tanto, deben de ser ejemplares. Un solo caso de un funcionario corrupto puede poner en tela de juicio la credibilidad de la institución en su conjunto y arruinar la confianza que los ciudadanos tienen en ella. Unas consecuencias que no solo afectan a la imagen de un determinado organismo, sino también a su eficacia y al apoyo que necesita de la población.

La confianza es también una palabra clave en materia de cooperación internacional. Si no la hay, puede llevar años o décadas recuperarla. Desde la Unión Europea, y con 18 países de América Latina a través de EL PAcCTO (Programa de Asistencia Contra el Crimen Transnacional Organizado), se están haciendo esfuerzos que pretenden apoyar esta lucha de la región contra la corrupción en sus instituciones.

Se trata de un programa que pretende promover la seguridad ciudadana y el Estado de Derecho en América Latina a través de una lucha más efectiva contra el crimen transnacional organizado y de una cooperación fortalecida en la materia. Lo hace actuando en los tres componentes que conforman la cadena penal: el policial, los sistemas de justicia y los penitenciarios. Compartiendo experiencias y buenas prácticas con las instituciones que sufren las consecuencias de la corrupción.

Por ejemplo, el pasado mes de octubre se celebró por el primer Taller Regional de Lavado de Activos en São Paulo. Policías, fiscales y Unidades de Inteligencia Financiera (UIF) de 17 países de América Latina se reunieron para trabajar y poner en común sus formas de trabajo en relación al lavado de activos y sus consecuencias.  Por otro lado, el pasado mes de julio 15 países de la región y representantes de instituciones de la Unión Europea se reunieron también en torno a la corrupción y su relación con el crimen transnacional organizado. Durante tres días, funcionarios de alto nivel y técnico especializados en control interno de instituciones policiales, de justicia y penitenciarias, lucha contra la infiltración y corrupción, compartieron sus propias experiencias y aprendizajes con el objetivo de mejorar en su lucha contra estos problemas y mejorar la cooperación internacional entre instituciones.

Natalia Cabrero es responsable de Comunicación del Programa de Asistencia Contra el Crimen Transnacional Organizado, EL PAcCTO.

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