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Ocho obras maestras del diseño que ni siquiera sabes que tienes en casa

Estas creaciones geniales del diseño contemporáneo son objetos asequibles que usamos a diario y que, incluso, se exponen en el MoMA de Nueva York

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El vidrio Pyrex, de 1915, el vidrio técnico más famoso del mundo (con perdón de Duralex).

El diseñador y gurú del siglo XX Dieter Rams estableció a mediados del siglo XX los principios del “buen diseño”. Para cumplirlos, un objeto debía ser innovador, útil, estético, comprensible, honesto, discreto, duradero, consecuente en sus detalles, respetuoso con el medio ambiente y minimalista. Si añadimos que sea asequible, los siguientes objetos que usamos a diario cumplen cada requisito con creces. Algunos tienen nombre propio, otros homenajean a sus creadores y otros han llegado levemente transformados, pero todos ellos songenialidades cotidianas que hacen de este mundo un lugar más cómodo.

Ocho obras maestras del diseño que ni siquiera sabes que tienes en casa

Cafetera Bialetti (1933)
En 1933 el ingeniero Alfonso Bialetti (1888-1970) inventó la cafetera exprés y cambió para siempre los despertares de medio mundo. Este dispositivo de aluminio, inspirado en las lavadoras de la época, pensado para durar y virtualmente indestructible, fue el primero de un sinfín de imitaciones quehasta hoy se pueden encontrar en todos los rincones del mundo. La Bialetti, que hoy sigue fabricando la misma empresa italiana, fue uno de los hitos que los gurús del diseño Jasper Morrison y Naoto Fukasawa incluyeron en su influyente exposición de 2006 Super Normal, en la ensalzaban las cualidades de las creaciones utilitarias y anónimas sin más voluntad que ser prácticas. Prácticamente perfecta en todo.

Bolígrafo BIC Cristal Original (1950)
El bolígrafo más popular del mundo es también uno de los más asequibles; no en vano fue uno de los primeros objetos desechables. Cada uno de sus detalles es una genialidad en sí misma. Por ejemplo, el agujero del capuchón sirve para evitar la asfixia si el usuario se lo traga por accidente mientras lo mordisquea. El tubo está semilleno para evitar destintarse con el calor. Las bolitas de la punta se pulen con polvo de diamante para ser perfectamente redondas. Todo está perfectamente medido en este artilugio de precisión que forma parte de la colección del MoMA, que cuesta menos de 30 céntimos de euro (posiblemente sea la obra de arte más barata del mundo) y que tiene tinta (la fórmula es secreta, como la de la Coca Cola) suficiente para escribir tres kilómetros.

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Clip (1877)
Esta fecha es orientativa, porque ya una década antes, en 1867, el estadounidense había patentado un artilugio similar para sujetar etiquetas. En 1877 Erlman J. Wright lo patentó para sujetar papeles y así empezó una larga serie de patentes en distintos países que llegan hasta nuestros días. No esextraño que así sea, porque su configuración (un trozo de alambre deformadopara funcionar como una especie de pinza flexible) es tan sencilla como infalible. Como todo buen diseño, es extremadamente sencillo, práctico, barato e intuitivo.

Ocho obras maestras del diseño que ni siquiera sabes que tienes en casa

Botella de Coca-Cola (1915)
“Todas las cocacolas son iguales y las cocacolas son buenas. Lo sabe Liz Taylor, lo sabe el presidente, lo sabe el vagabundo y lo sabes tú”, afirmaba el artista Andy Warhol ante uno de sus objetos de adoración predilectos: la botella que encapsula el refresco más famoso del mundo desde 1915. Fue entonces cuando la firma estadounidense comercializó este diseño creado por Root Glass Company de Terre Haute (Indiana), con un briefing muy sencillo: la botella tenía que ser suficientemente reconocible como para que cualquiera pudiera identificarla en la oscuridad (al tacto) o incluso hechapedazos. El resultado fue tan bueno que el propio Warhol le dedicó varias de sus pinturas y serigrafías más famosas (en la imagen, una de ellas).

Serigrafía de Andy Warhol subastada por Christie's en 2017.
Serigrafía de Andy Warhol subastada por Christie's en 2017. Getty

Exprimidor Braun (1970)
Aunque hoy el exprimidor por excelencia de Braun se llama CJ 3050, desciende directamente del Citromatic MZ-2, una maravilla desarrollada por el ingeniero Gabriel Lluelles en la planta de Braun España de Barcelona, y perfilada por el equipo de Dieter Rams en Alemania en 1970. Fue el primer exprimidor que vertía directamente el zumo en el vaso sin pasar por un recipiente intermedio. El modelo actual está mejorado técnicamente, pero la forma es la misma con la que la concibió Lluelles, uno de los grandes inventores (y también uno de los más desconocidos) de la España moderna.

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Flexo (1937)
En 1937 el diseñador noruego Jacob Jacobsen inventó una lámpara de estudio a partir de un brazo articulado que permitía variar su altura. El L-1 (hoy lo sigue comercializando Luxo, la empresa que fundó Jacobsen) fue el primer flexo de la historia, e inauguró toda una estirpe de lámparas funcionales, ligeras y asequibles. Muchos de los detalles que inventó Jacobsen, como el sistema de muelles basado en la tensión permanente de los brazos (que, curiosamente, se inspira en el mecanismo del brazo y el antebrazo humanos), siguen hoy presentes en el flexo que todos tenemos en el escritorio.

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Vidrio Pyrex (1915)
El vidrio técnico más famoso del mundo, Pyrex, (con perdón de Duralex) es un prodigio de resistencia capaz de pasar con comodidad de la nevera al horno y del laboratorio químico a la cocina sin romperse ni deteriorarse. Desde hace un siglo no hay casa occidental que no tenga uno de estos objetos, entre los que destacan sus jarras medidoras, un auténtico emblema de la edad de oro de los recetarios.

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Reloj Swatch (1983)
Dicen los diseñadores gráficos que una buena creación debería funcionar en blanco y negro, con independencia del color que se le aplique, y esa definición se ajusta perfectamente a los relojes de plástico que la compañía suiza Swatch empezó a fabricar a principios de los ochenta. Las premisas eran una estructura ligera, un precio de coste asequible y un diseño versátil, y lo cumplieron con creces: elaborado en plástico con movimientos de cuarzo, los relojes Swatch han sido desde entonces un lienzo en blanco a disposición de los artistas y creadores de todas las épocas. Para muestra, estas ediciones limitadas, junto al modelo básico: Naciones Unidas (1995), Pedro Almodóvar (1995) y Keith Haring (1996).

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